Esta semana ingresó a la Academia de Ciencias de la República Dominicana el intelectual y lingüista español José María Paz Gago, con una conferencia controversial titulada “Por amor: luces y sombras sobre la propiedad intelectual de una canción dominicana y universal”.
Pese a la fama de que habla la Academia de Ciencias, atribuida a este semiólogo, su tesis contenida en su disertación de ingreso a la entidad dominicana, es que no es Rafael Solano el autor de las letras de la canción, sino el abogado Manuel A. Troncoso, y para sostener la peregrina afirmación utiliza como sustento un análisis de la estructura de versos del maestro Solano y del doctor Manuel A. Troncoso, negando de ese modo lo que tanto Solano como Troncoso siempre dijeron, de que la canción Por amor es autoría de Solano y solamente suya.
La Academia de Ciencias puede tener todos los acercamientos que desee, y puede traer a los intelectuales que considere, pero darle ingreso a un personaje con una tesis peregrina como esta es una ofensa a una de las mayores glorias de la música dominicana, y un hombre que ha entregado su vida al arte, independientemente de las cuestiones políticas.
Dañar la figura de Solano, atribuirle a él haber sostenido una manera para ganar dinero y fama con una canción que no es suya, no es un gesto de lealtad ni de honestidad, y mucho menos desmentir el propio testimonio de Manuel A. Troncoso, quien dejó claro que la autoría de esa canción es exclusivamente de Rafael Solano, resulta hoy una necedad.
¿Cuál es el acto científico que tiene intentar demostrar que Solano ha estafado al país y a Manuel A. Troncoso durante toda una vida, pese al testimonio contrario de ambos autores? ¿De dónde surge la idea de, al final de su vida, agredir a Rafael Solano, a su familia, de este modo? ¿Qué relevancia científica tiene el análisis semiológico o gramatical de la coincidencia de un verso de Manuel A. Troncoso con un verso de la canción Por Amor?
El doctor y conferencista, de acuerdo con una crónica periodística, “como prueba, mostró a la audiencia la aparición de los presuntos versos originales manuscritos en un folio del Hotel El Embajador, del puño y letra de Troncoso —como fue validado por un experto en grafología forense—, que “constituye una prueba documental irrefutable de que la letra de ‘Por amor’ es obra de Troncoso, no de Solano”.
Los directivos de la Academia de Ciencias deben reflexionar sobre su acto de presentación del doctor José María Paz Gago, y su interés por desmeritar a una figura del arte, la música y el folklore dominicanos como Rafael Solano. Hay información, no confirmada, de que el señor Paz Gago fue contratado, desde hace tiempo, para demostrar la supuesta verdad de las palabras del fallecido periodista Alvaro Arvelo hijo, quien fue condenado en los tribunales, por una acusación llevada a cabo por Rafael Solano, por daños morales ocasionados a él sobre la supuesta no autoría suya de la canción Por Amor. La Academia de Ciencias de la República Dominicana no puede prestarse a desatinos como este. Agresiones que carecen de sentido, salvo el interés por dañar la honra y los méritos de un dominicano talentoso, que he realizado inmensos aportes a la dominicanidad.
Si Manuel A. Troncoso lo dejó claro, ¿para qué insistir en atribuirle a él la autoría de las letras de una canción que él niega? ¿Para enterrar moralmente a Rafael Solano antes de su muerte física? Por Dios, son ganas de dislocar los méritos ajenos, que carecen de relevancia, y que conducen a la entidad organizadora de este acto a la irrelevancia científica y moral.
Una cosa que algunos olvidan, es que en el registro de la canción Por Amor, realizado por Rafael Solano, estuvo acompañado de su entrañable amigo y abogado, Manuel A. Troncoso, quien le había exhortado a que asistieran a registrar dos canciones: Por Amor, de Sola, y la canción que había ganado el segundo lugar en el festival de la voz ganado por Solano, que era una canción escrita por Manuel Troncoso, titulada Canta Mundo, y que fue interpretada por la cantante Luchy Vicioso.
Para que no quede duda, Manuel A. Troncoso remitió la siguiente carta a publicista Miñín Soto, y publicada por el periodista Miguel A. Hernández, del diario El Nacional, el 1 de mayo de 1969, en donde hace constar que la letra y la música de Por Amor son exclusivas de Rafael Solano:
“Señor Arnulfo Soto
Radio Universal
Ciudad.
Estimado Miñín:
Correspondiendo al llamado que tú me formularas en el espacio que cubrió tu excelente programa en el mediodía de ayer, me complace dejar formal constancia mediante esta carta, a la que te ruego darle la publicidad que creas más oportuna, que tanto los versos como la melodía de la canción intitulada “Por amor” son totalmente inspiración de nuestro fraternal amigo Rafael Solano.
Talvez haya tenido razón en extrañarte que yo a esta fecha no le hubiera dado un mentís a los rumores que desde hace meses han venido circulando, en el sentido de que la letra de esa citada canción fue escrita por mí. Sin embargo, debo confesarte que no lo hice antes porque mi tiempo lo dedico en su mayoría al ejercicio profesional, que es de lo que dependen los míos y yo, y el poco que me queda no me gusta dedicarlo a alimentar ningún género de publicidad negativa ni a debatir ante la prensa, en cualesquiera de sus formas, temas que tienen una importancia muy relativa para mí.
Además me resultaba, como me resulta ahora, sencillamente absurdo que fuera yo, un simple aficionado en materia de música como en otros órdenes más, quien tuviera que confirmar la capacidad y el talento de Rafael, reconocido hoy por hoy en todo el ámbito internacional como el magnífico compositor e instrumentista que es.
Quiero hacer provecho de esta ocasión para pedirle que exoneres de culpa a todos aquellos que quieren atribuirme la paternidad de la letra de Por Amor, en una forma u otra hayan podido contribuir a crear esta infortunada confusión, en la que, como bien dijiste en tu programa, se pone en tela de juicio el prestigio profesional de Rafael y la honestidad del jurado que rindió la última palabra en el Festival de la Canción Dominicana, ya que estas personas, sin duda alguna, lo que han pretendido, de la mejor buena fe y en nombre del afecto, reivindicar un derecho en favor de un amigo como justamente estamos tú y yo haciendo en esta ocasión.
Afectuosamente,
Manuel A. Troncoso”
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