El pasado Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, está en proceso penal previo, y ha hecho son sus abogados todos los esfuerzos para dilatar el juicio de fondo.
Nadie está en condiciones de decir si es culpable o inocente de las imputaciones que hace el Ministerio Público. Los datos que se conocen de su expediente levantan las dudas sobre su inocencia, porque los delitos son de muchos niveles, la documentación en manos de las autoridades parece irrefutable, y por lo menos 25 de los imputados han sido colabores del Ministerio Público y han confesado su responsabilidad en los hechos, sin dejar de señalar que el Procurador era el principal responsable de los delitos que cometieron.
Por tanto, pese al esfuerzo que han hecho los abogados de Jean Alain Rodríguez y él mismo para dilatar una decisión, es poco probable que su caso no sea decidido contrario a sus versiones.
En su octavo informe sobre el caso de corrupción que se sigue a Rodríguez, Participación Ciudadana acaba de repetir que “resulta obvio que la estrategia de la mayoría de los imputados es introducir incidentes en los procesos, dilatándolos hasta que se alcancen los cuatro años sin sentencia al fondo”. Y este es precisamente el caso más relevante y más evidente.
El juicio preliminar, antes de ir a fondo, consumió 95 audiencias, especialmente con los procesos de dilación argumentados de múltiples formas, incluyendo el derecho a la defensa, las infecciones y enfermedades de los inculpados, ausencias y renuncias de los abogados de algunos de los defensores y otras pequeñeces más, sin que el magistrado que conoció el caso, sabiendo la trama, detuviera aquella patraña y decidiera enviar a juicio de fondo todos los encartados.
Es inaudito que el tribunal del conocimiento preliminar del caso haya permitido la lectura completa de las 12 mil y más páginas del expediente. Esa lectura pudo haber sido un resumen de media hora o una por parte del Ministerio Público, pero se llevó años. El aburrimiento abarcaba a todos los que allí estaban, incluyendo los propios abogados principales de Jean Alain Rodríguez, que dejaron de asistir a las audiencias, mientras los presentes en las audiencias dormitaban ante aquel aburridísimo espectáculo.
Como bien ha dicho Participación Ciudadana, en un año y 8 meses, el juicio de fondo no ha podido ser iniciado. Esto no es justicia, ni transparencia. Eso no es imparcialidad. Eso representa la impunidad para los casos de corrupción en la República Dominicana, y es un mal ejemplo el que ofrecen los tribunales del país ante una situación que ya resulta más que enojosa, luce casi una burla.
Lo que dice el informe de Participación Ciudadana es más que elocuente:
Tal como muestra la cronología que contiene este informe, a un año y ocho meses no se ha podido iniciar el juicio de fondo a Jean Alain Rodríguez y compartes. República Dominicana requiere romper con la impunidad que arropa usualmente los casos de corrupción a lo largo de las últimas décadas, constituyéndose en un estímulo al crecimiento de la corrupción.
El nuevo Código Penal que entrará en vigor este año, define nuevos tipos penales, incluyendo por primera vez en una ley adjetiva el tipo penal de corrupción, con sanciones que van de 3 a 20 años de prisión. Sin embargo, la principal debilidad del sistema es la imposibilidad en esta materia de aplicar el régimen de consecuencias vigente de una manera efectiva y sobre todo oportuna. No hemos sido capaces de aplicar las sanciones vigentes, aunque fuesen benignas, lo que arroja dudas sobre la capacidad de aplicar sanciones más severas contempladas en el nuevo Código Penal.
Compartir esta nota
