La eventual firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto que durante más de tres meses alteró el mercado energético mundial podría convertirse en un alivio para economías importadoras de petróleo como la República Dominicana.
Aunque el acuerdo será formalizado esta semana en Suiza, los mercados comenzaron a descontar un escenario de menor riesgo geopolítico tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de que ambas partes alcanzaron un entendimiento para cesar las hostilidades y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo.
La reacción fue inmediata. El precio internacional del petróleo cayó a su nivel más bajo en tres meses: el Brent retrocedió más de un 5 % hasta ubicarse cerca de los US$ 83 por barril y el West Texas Intermediate (WTI) descendió por debajo de los US$ 80. Al mismo tiempo, Wall Street cerró con fuertes ganancias, el índice Dow Jones alcanzó un máximo histórico y el dólar perdió parte del terreno que había ganado durante el conflicto, al disminuir la demanda de activos considerados refugio.
¿Qué puede significar para República Dominicana?
Para el economista Nelson Suárez, el impacto más importante para la economía dominicana vendría por la reducción del precio del petróleo.
"Si finalmente se concretiza, deben bajar los precios del petróleo y de los combustibles y, en consecuencia, impactar positivamente la estabilidad de precios y disminuir la factura de importaciones de combustibles. Y, por tanto, bajar la demanda adicional de divisas", explicó a Acento.
En términos prácticos, una disminución sostenida del precio del crudo reduciría el costo de importar combustibles, aliviaría la presión sobre los subsidios que destina el Estado para contener los precios internos y disminuiría la necesidad de comprar dólares para financiar esas importaciones.
El peso dominicano mantiene la estabilidad
Por el momento, el efecto aún no se refleja directamente en el mercado cambiario local.
De acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la tasa de cambio de referencia correspondiente al 15 de junio de 2026 fue de RD$ 58.2701 por dólar para la compra y RD$ 59.3561 para la venta, niveles que mantienen al peso dentro del comportamiento observado durante las últimas semanas.
La estabilidad del mercado cambiario continúa respaldada por factores estructurales como el ingreso de remesas, el dinamismo del turismo, la inversión extranjera y el nivel de reservas internacionales administradas por el Banco Central.
Durante una reunión reciente con una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por Ricardo Llaudes, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, destacó que la economía dominicana acumuló un crecimiento interanual de 4.0 % entre enero y abril de 2026, pese al impacto que tuvo el conflicto en Medio Oriente sobre los precios internacionales de la energía.
El FMI también valoró la capacidad de la economía dominicana para absorber ese choque externo, mientras que el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 3.6 % para este año, uno de los más elevados de América Latina y el Caribe.
La inflación todavía refleja el impacto del petróleo
El aumento de los combustibles durante los meses del conflicto continúa incidiendo en los precios internos.
El Banco Central informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 0.31 % en mayo, inferior al 0.49 % observado en abril. Sin embargo, la inflación interanual se ubicó en 5.35 %, ligeramente por encima del límite superior del rango meta de la institución.
Durante mayo, el incremento de los combustibles presionó el índice de precios, aunque parte de ese efecto fue compensado por la reducción en alimentos como el pollo y el plátano.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, se situó en 4.86 %, dentro del rango objetivo del Banco Central, lo que sugiere que las mayores presiones continúan asociadas al encarecimiento internacional de la energía y no a un exceso de demanda interna.
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