En marzo de 2024, el subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente de Estados Unidos, José W. Fernández, se reunió con el presidente Luis Abinader para abordar el fortalecimiento de los vínculos económicos entre ambos países, incluidas las cadenas de suministro de productos médicos y semiconductores.
El encuentro en Punta Cana se produjo en medio de una reorganización de la producción mundial, impulsada por factores geopolíticos y por la búsqueda de nuevas ubicaciones para fabricar componentes estratégicos.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo Sanz Lovatón, identificó tres ventajas para competir por inversiones en semiconductores.
- La proximidad al mercado estadounidense
- La plataforma de zonas francas
- La experiencia en la manufactura de dispositivos médicos y productos electrónicos
“El nearshoring no ocurre por inercia. El país debe buscar inversiones con propuestas de valor claras y procurar que estas se traduzcan en desarrollo nacional”, aseguró el ministro.
El funcionario señaló a Acento que República Dominicana cuenta con 98 parques industriales y destacó la experiencia acumulada en la fabricación de dispositivos médicos.
Entre las instalaciones mencionó PIISA, el Parque Industrial Las Américas, el nuevo Savanna Free Zone Park y el World Trade Center Santiago Free Trade Zone.
Según el MICM, estas empresas trabajan bajo certificaciones y estándares internacionales, incluidos los de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y las normas ISO.
Sanz Lovatón dijo que esta experiencia ha creado una cultura de precisión industrial, con operarios y técnicos que trabajan en ambientes controlados, cuartos limpios y procesos de trazabilidad.
Sin embargo, la industria de chips requiere formación, procesos y estándares específicos que el país todavía debe desarrollar.

Para la vicepresidenta ejecutiva de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), Roselyn Amaro Bergés, avanzar hacia una manufactura de mayor complejidad tecnológica requiere una visión industrial de largo plazo que conecte inversión, formación del talento, innovación y desarrollo de proveedores nacionales.
República Dominicana cuenta con una plataforma manufacturera importante, particularmente en las zonas francas. El siguiente paso, planteó a Acento, es aprovechar esa experiencia para incorporar procesos productivos de mayor sofisticación y contenido tecnológico.
Amaro Bergés señaló la necesidad de desarrollar proveedores nacionales capaces de integrarse a estas industrias y garantizar condiciones competitivas de operación, entre ellas energía confiable, infraestructura moderna y logística eficiente.
El objetivo, según Adoexpo, no debe limitarse a atraer industrias tecnológicamente avanzadas, “sino lograr que el país desarrolle capacidades para generar mayor valor dentro de sus cadenas productivas”.
El Pdte. @LuisAbinader, junto con el Mtro. @ItoBisono, participó en el Diálogo Consultivo para el Crecimiento Económico y las Cadenas de Suministro entre EE. UU. y la Alianza para el Desarrollo en Democracia, donde conversaron sobre dispositivos médicos y productos farmacéuticos. pic.twitter.com/iNTo7qhup5
— Presidencia de la República Dominicana (@PresidenciaRD) March 12, 2024
La competencia por las inversiones
La rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China ha llevado a gobiernos y empresas a revisar sus dependencias comerciales y reubicar operaciones.
“La reorganización de las cadenas de suministro abre oportunidades para que República Dominicana participe en segmentos complementarios de la industria. Para aprovecharlas, debemos ofrecer condiciones competitivas y promover alianzas que impulsen la transferencia de conocimiento, el desarrollo de proveedores y la formación de talento local”, sostuvo el titular del MICM.
En septiembre de 2023, alrededor del 40 % de las compañías consultadas por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Shanghái afirmó que trasladaba sus inversiones fuera de China, reconfiguración que ocurre en un mercado mundial de semiconductores cuyas ventas alcanzaron los US$ 795,600 millones en 2025, según World Semiconductor Trade Statistics (WSTS).
La Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores planteó que la reorganización de las cadenas de suministro, la regionalización de la manufactura y las prioridades geopolíticas abren oportunidades para nuevos países.
También advirtió que República Dominicana debe competir con otras economías y con los esfuerzos de relocalización de Estados Unidos y Europa.
Para Huáscar Jiménez, economista y director ejecutivo del Centro de Estudios Turísticos y Desarrollo Local (Cetdel), el país dispone de ventajas para atraer inversiones: la proximidad al mercado estadounidense, los acuerdos comerciales, las zonas francas y la experiencia exportadora.
Sin embargo, consideró que esas condiciones no garantizan una inserción competitiva si no se corrigen las brechas de formación especializada, investigación, infraestructura y coordinación institucional.
“Nuestras ventajas son un punto de partida. Para competir necesitamos fortalecer la confiabilidad operativa, la calidad y la productividad. Los incentivos fiscales y los costos laborales, por sí solos, son insuficientes”, planteó Jiménez.
El informe Evaluación del potencial de la República Dominicana para competir en las cadenas de valor globales de semiconductores y PCB identificó al país como candidato para captar inversiones norteamericanas en la fabricación de placas de circuitos impresos (PCB). También destacó su potencial para actividades de ensamblaje, prueba y empaque de semiconductores (ATP).
Baldo Dalporto, docente e investigador del Área de Ingenierías del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), afirmó que desarrollar una industria de chips es un objetivo viable, pero cada proyecto debe demostrar su factibilidad.
A corto plazo, dijo que las actividades de diseño, validación, pruebas y formación aplicada son las opciones más defendibles. Una instalación de ATP podría madurar a mediano plazo si reúne fabricante, tecnología, clientes, financiación y servicios adecuados.
Dalporto no asignaría una fecha a la instalación de una fábrica de obleas sin que existan esas condiciones.
Para convertir las capacidades académicas en actividad comercial, propuso laboratorios compartidos con acceso efectivo, convenios para fabricar prototipos, equipos de transferencia tecnológica y proyectos definidos junto con empresas.
Explicó que la universidad puede aportar conocimiento y talento, pero la producción exige también ingeniería de procesos, control de calidad, mantenimiento y responsabilidad contractual sobre el producto.
Además, Industria y Comercio agregó que el trabajo de la academia es fundamental en esta etapa para asegurar que la inversión extranjera se traduzca en desarrollo nacional.
“Debemos seguir apoyando los esfuerzos de las universidades dominicanas, ya que son estos pasos los que nos permitirán construir un ecosistema de innovación local a largo plazo”.
Los principales retos incluyen desarrollar talento técnico y de ingeniería especializado, asegurar infraestructura confiable, agilizar los procesos y competir con otros destinos que también buscan atraer esta industria.
Por ejemplo, México presentó el Plan Maestro de Semiconductores 2024-2030 para coordinar esfuerzos públicos y privados y fortalecer su cadena productiva. En Brasil, la Ley 14.968 de 2024 modernizó el programa de apoyo al desarrollo tecnológico de la industria y estableció Semicon.
Costa Rica, por su parte, declaró de interés público y nacional la industria mediante el Decreto 44409-COMEX de 2024 y presentó una hoja de ruta para desarrollar el sector.
Por eso, el MICM aclaró que la estrategia requiere un trabajo coordinado en formación, infraestructura y condiciones de inversión.
“No basta con promover al país; debemos garantizar que, cuando las empresas lleguen, encuentren la energía, el agua y la agilidad aduanera que requieren sus operaciones”, sostuvo a Acento, al agregar que, en el ámbito del talento humano, los programas de formación digital contribuyen a ampliar las capacidades del país y complementan los esfuerzos de capacitación técnica específica que exige la industria.
Una cadena de suministro condicionada por la geopolítica
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señaló que China representa una parte importante del consumo de semiconductores, mientras que otras economías asiáticas y americanas participan en distintas etapas de producción y demanda.
Taiwán, además, concentra una proporción relevante de la capacidad mundial para fabricar los chips más avanzados. Esta concentración hace que las decisiones sobre dónde producir no dependan únicamente de la eficiencia o los costos, sino también de las relaciones políticas y de seguridad.
El documento propuso estudiar un protocolo bilateral con Estados Unidos para fortalecer las relaciones comerciales y de inversión.
No obstante, la estrategia dominicana, publicada en 2025, reconoció que el país deberá competir con Asia y con los esfuerzos de relocalización que desarrollan Estados Unidos y Europa.
“El traslado de líneas de producción más antiguas a países cercanos podría generar oportunidades para economías con entornos industriales complementarios”, especificó el informe.
La Ley CHIPS y Ciencia de Estados Unidos destinó US$ 52,000 millones para fortalecer la industria de semiconductores y estimular nuevas inversiones.
La estrategia estadounidense forma parte de una política industrial que busca reforzar la producción nacional y reducir vulnerabilidades en cadenas estratégicas.
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