La encuesta de Acento sobre si la República Dominicana está preparada para el teletrabajo refleja un respaldo mayoritario, pero no exento de dudas: mientras en el portal el “sí” se impuso con una ventaja moderada, en la red social X el apoyo fue mucho más amplio. La diferencia entre ambos resultados sugiere que, aunque la modalidad gana terreno desde la pandemia, persisten inquietudes sobre conectividad, capacitación tecnológica y condiciones para aplicarla de forma sostenida en el país.

El debate se reactiva en un momento en que el teletrabajo vuelve a colocarse en la agenda pública como alternativa para reducir desplazamientos, aliviar costos y enfrentar presiones externas sobre combustibles y energía.

¿Crees que la República Dominicana está ya preparada para el teletrabajo?

Encuesta en acento.com.do: 54.29% sí / 37.14% no.

Sondeo en X: 85.7% sí / 14.3% no.

La lectura inmediata es clara: hay respaldo, pero también una franja relevante que expresa reservas cuando el tema se discute en el propio sitio del medio, mientras que en X el apoyo se amplifica.

Teletrabajo en República Dominicana: el contexto económico y regulatorio

El teletrabajo no es una conversación nueva en el país. Tras la pandemia, el Ministerio de Trabajo emitió disposiciones para encuadrar la modalidad —incluida la Resolución 23/2020, un marco de regulación surgido en ese período—, mientras el debate actual se conecta con la necesidad de modernización laboral y medidas de eficiencia ante escenarios internacionales complejos.

La reforma del Código de Trabajo en discusión incorpora el teletrabajo como eje de modernización, y que el tema ha vuelto a ganar fuerza en la conversación pública por su potencial para reducir viajes, consumo y costos asociados.

“RD no aguanta clases virtuales…”: lo que revelan los comentarios en redes

La conversación en redes —según los comentarios compartidos— exhibe dos visiones:

Escepticismo por capacidades tecnológicas y de conectividad, resumido en frases como: “RD no aguanta clases virtuales, imagínate teletrabajo” y “se necesita más aprendizaje en la tecnología”.

Postura de transición y aprendizaje, con respuestas como: “Se aprende” y “estamos en eso desde la pandemia, muchas empresas tienen días presenciales y días de teletrabajo”.

Evidencia de práctica real, con menciones a jóvenes dominicanos que trabajan de manera remota para empresas en Estados Unidos, lo que sugiere que el modelo ya opera en segmentos del mercado laboral, aunque no necesariamente de forma homogénea.

¿Está República Dominicana preparada para el teletrabajo?

La respuesta más precisa es: parcialmente sí, pero con brechas importantes.

Por qué “sí” (en parte):

Ya existe experiencia acumulada desde la pandemia y un marco que ha buscado regular la modalidad, como la Resolución 23/2020.
El teletrabajo está siendo incorporado en la discusión de modernización del Código de Trabajo, lo que indica intención de consolidación normativa.

En coyunturas específicas, el propio Estado ha recomendado priorizar teletrabajo para reducir riesgos (por ejemplo, ante alertas por lluvias).

Por qué “no” (todavía no del todo):

Persisten señales de desigualdad de acceso (conectividad, equipos, habilidades digitales) y brecha de gestión (supervisión por resultados, ciberseguridad, derecho a desconexión), que suelen aparecer en la discusión pública cuando se compara la práctica con servicios virtuales que han tenido dificultades.

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