El Atlético de Madrid se convirtió en el primer equipo visitante en conquistar el remodelado Spotify Camp Nou (0-2), donde castigó a un Barcelona diezmado por la expulsión de Pau Cubarsí al filo del descanso y dio un paso de gigante para otear el pase a las semifinales de la Liga de Campeones.

Los goles de Julián Álvarez, que marcó de falta directa en la acción posterior a la roja de Cubarsí, y Sorloth, en el segundo tiempo, acabaron con la resistencia del Barça, que echó de menos algo de pegada y acierto para alargar el idilio con su estadio.

Catorce victorias había encadenado esta temporada el conjunto catalán en el recinto ubicado en el barrio de Les Corts. Más de tres goles de media había marcado en su templo. Y su primera derrota llegó en el peor momento posible ante un rival, paciente, que con un fútbol práctico, sin demasiadas florituras se acerca al objetivo de volver a sentarse en la mesa de los cuatro mejores de Europa nueve años después.

Sorprendió Flick dejando a Fermín López en el banquillo. Su lugar lo ocupó un veterano bregado en mil batallas europeas como Lewandowski. El andaluz, uno de los apercibidos de sanción, apareció en el estadio con una tira adhesiva en la frente, fruto de una brecha que sufrió en el entrenamiento de activación de este mismo miércoles.

Salvo este cambio y la entrada de Kounde en el lateral derecho, mantuvo el técnico alemán la misma base de futbolistas que ganaron hace cuatro días en el Metropolitano. Todo lo contrario que el Atleti. Reaparecieron cinco habituales en los planes de Simeone que no jugaron el último duelo liguero: Hancko, Ruggeri, Llorente, Lookman y Julián Álvarez. Casi nada.

Fue un toma y daca ofensivo

Y ambos equipos, cada uno con sus armas, no se escondieron en el primer cuarto de hora. Fue un toma y daca ofensivo. Rashford era el ejecutor de los ataques del Barça; los indetectables Griezmann y Julián despuntaban en el Atleti.

Mandaban con el balón los locales, que encontraron un filón en la banda del sustituto de Raphinha. Rashford no marcó, porque Musso lo evitó en dos ocasiones. Y cuando lo hizo el asistente levantó el banderín por fuera de juego previo de su asistente, Lamine Yamal, muy incisivo en la banda pero algo impreciso en el último pase.

El Atlético, mientras tanto, esperaba su momento en transiciones rápidas, ya fuera por alguna pérdida de balón o un desajuste en la presión de su rival. En una de estas, Julián estuvo cerca del gol en una acción individual por la banda derecha. Le faltó algo de aliento al argentino para armar bien la pierna ante Joan García.

Tras el gol anulado de Rashford, el conjunto rojiblanco dio un paso atrás y el Barça lo aprovechó para tocar y tocar, con paciencia, buscando sus opciones con una llegada mágica de Lamine y un disparo lejano de Gerard Martín poco después de que Hancko fuera sustituido por lesión. El zaguero eslovaco abandonó el terreno con gestos de dolor en el pie izquierdo.

Cuando mejor parecía estar el Barça, un desmarque de Giuliano Simeone cambió el guion del partido. Julián encontró al espacio a su compatriota, que le ganó la espalda a Cubarsi, que casi sin querer, zancadilleó al delantero rojiblanco. El árbitro castigó la acción con amarilla, pero el VAR le instó a cambiar de decisión al considerar que el defensa catalán era el último hombre.

Y el rumano István Kovacs, que perdonó la segunda amarilla a Koke pocos minutos antes, no lo dudó y expulsó a Cubarsí. De esa falta llegó el tanto del Atleti al filo del descanso (0-1). Una genialidad de Julián Álvarez, que armó un potente libre directo con la diestra para anotar su noveno gol en la presente edición de la ‘Champions’.

Doble mazazo para el Barça de Flick, que en la reanudación movió el árbol dando entrada a Fermín y Pablo Páez Gavira ‘Gavi’, que sustituyeron a Pedri y Lewandowski. Y pese a la inferioridad numérica el Barça dio la cara ante un rival que esperaba su momento a la contra. Rashford, en un mano a mano mal ejecutado y un libre directo, y Gavi en la salida de un córner tuvieron el empate. El Camp Nou remaba y presionaba al colegiado, muy dubitativo.

Tiró del fondo de armario Simeone para intentar tener más el balón con la entrada de Baena y asustar a la lastrada zaga azulgrana con la presencia de Alexander Sorloth. Y lo consiguió, en parte, ante la lógica falta de gasolina de los jugadores del Barça, pero apenas generó peligro a la portería de Joan Garcia hasta que el gigantón noruego remató un centro preciso de Ruggeri para anotar el segundo (0-2, min.70).

Pese al gol, el Barça continuó intentándolo, pero volvió a acusar la falta de puntería de Cancelo y Lamine Yamal. El Atlético no hurgó en la herida azulgrana, consciente, quizá, de que el trabajo ya estaba hecho. Dentro de seis días en el Metropolitano confía en rematar la faena ante un Barça que se aferra a una machada.

París Saint-Germain también otea semifinales

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El defensa portugués del Paris Saint-Germain, Nuno Mendes (izq.), número 25, lucha por el balón durante el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA entre el Paris Saint-Germain (PSG) y el Liverpool FC en el estadio Parc des Princes de París, el 8 de abril de 2026. (Foto de JULIEN DE ROSA / AFP)

El París Saint-Germain de Luis Enrique encontró su timón y las semifinales de la Liga de Campeones asoman en su horizonte tras arrollar al Liverpool, que gracias a una buena actuación del meta Giorgi Mamardashvili puede soñar con la remontada en Anfield tras un 2-0 este miércoles.

Si los equipos fueran estaciones, el PSG viviría en primavera y el Liverpool, en otoño. El año pasado de los 'reds' fue excelso, pero los títulos se reparten con las flores y ahí el conjunto de Luis Enrique ha aprendido a sacar sus mejores galas en ese momento.

Lo hizo el pasado curso inaugurando su vitrina en la máxima competición europea y ha puesto el piloto automático para convertirse en el máximo favorito este curso, de nuevo con una exhibición ante el Liverpool.

Si el año pasado el Liverpool comparecía en octavos como la escuadra más brillante por su magnífico otoño, esta vez lo hizo en una mala racha de resultados y su entrenador, pesando que no le quedan muchas bazas por jugar, revolucionó su esquema.

Revolución 'red'

Dejó en el banquillo a Mo Salah y colocó a cinco hombres en la zaga quizá pensando que Anfield sería un mejor campo de batalla para sus intereses. A condición de no haber hipotecado para entonces buen parte de sus oportunidades.

No fue suficiente para detener el vendaval del conjunto francés, al menos en parte, porque los parisinos pudieron llevarse más recompensa a poco que sus atacantes hubieran tenido mejor puntería y el meta rival menos acierto.

Especialmente Dembélé, que marró un par de ocasiones claras y rompió la racha de los últimos partidos, cuando parecía haber encontrado el camino que le condujo al Balón de Oro.

La salida en tromba de los visitantes no fue más que una puesta en escena, porque el timón lo agarró enseguida el PSG, muy superior en el centro del campo con Kvaratskhelia y Doué alejados de las bandas, por las que transitaban los laterales.

Con más energía, más orden y más empaque, empequeñecieron a un rival que apenas les creó ocasiones y que no se llevó más castigo por una buena actuación del meta exvalencianista Mamardashvili, sustituto del lesionado Alisson Becker.

El partido encontró pronto un único rumbo, el que marcaba el campeón de Europa frente a un rival que buscaba la pirueta salvadora que se le resiste este curso y que es más difícil encontrar forzado por las circunstancias.

Así es difícil contrarrestar el juego de un equipo que va encontrando la versión del año pasado, que vuelve a controlar los tempos y las situaciones y que dio una gran sensación de fortaleza.

A ello sumó la fortuna, que permitió a Doué adelantar al PSG en el minuto 11 gracias a un balón que salió rebotado en vaselina fuera del alcance de Mamardashvili, un mazazo moral para los visitantes.

Y más motivación para un PSG que se encontraba cómodo, que buscaba espacios entre la maraña 'red' y que encontró en un par de ocasiones al meta georgiano, a los 32 minutos a disparo de su compatriota Kvaratskhelia y cinco más tarde de Doué.

Tampoco aprovechó una buena ocasión Dembélé en el 42, mientras que el Liverpool solo daba noticias en jugadas a balón parado, el refugio que ha encontrado el campeón inglés, que no parece suficiente a estas alturas de la élite.

Kvaratskhelia batió a su compatriota en el 65 en una buena jugada individual y los parisienses se lanzaron en tromba a por el tercer gol que certificara su clasificación.

Pero una intervención del VAR para anular un penalti y la buena actuación de Mamardashvili dejó con un hilo de vida a un Liverpool que deberá mejorar mucho para obrar el milagro.

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