Una lengua es lo que hablan los hablantes. Y toda lengua es un hecho del lenguaje, en tanto es asumida como tal por una comunidad, perdón José Mármol, porque el hijo sin alcurnia de Tonila y Ramón, se quiso apropiar de tu arsenal teorético. Hermano, es jodiendo un poco…jajajaj. Pero lo que, sí es cierto, es que una lengua muere cuando deja de ser hablada por una comunidad, un país, o quizás, un continente. Y eso, no es precisamente, lo que pasa con el español hoy en día. Esta más vivo que nunca y revitalizándose cada vez que nuevos vocablos (cotidianos y científicos) entran al inventario del diccionario para enriquecerlo.
Cojan, ahí le van los datos: el idioma español cuenta con más de 635 millones de hablantes potenciales a nivel global. 520 millones son hablantes nativos (lo que posiciona al español como la tercera lengua materna más hablada del mundo, por detrás del chino mandarín y el hindi). 92 millones son usuarios con dominio limitado. 24 millones de personas lo estudian activamente como lengua extranjera. Nuestra lengua esta más viva que nunca y contando.
En América Central
En el Istmo centroamericano (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Belice), la población total roza los 53 millones de personas. El número de hispanohablantes en América Central es de aproximadamente 50 a 52 millones de personas. En casi todos los países del Istmo, el español es el idioma oficial y predominante, con tasas superiores al 95%, salvo en Guatemala (donde alrededor del 70-75% de la población habla español debido a la fuerte presencia de lenguas mayas) y Belice (donde el inglés es el idioma oficial, pero más del 55-60% habla español como primera o segunda lengua).
Estados Unidos es el segundo país con más hispanohablantes del mundo, únicamente por detrás de México. La población hispana/latina en este país, es de alrededor de 65 a 68 millones de personas.
Los hablantes de español activos se estiman en más de 57 millones de personas hablan español en sus hogares o poseen dominio del idioma (incluyendo hablantes nativos, bilingües y estudiantes).
Si se incluye geográficamente a México en la definición macro de América Central, (Mesoamérica) se sumarían 130 millones de hablantes adicionales). Si no hubiese existido la IA, cuánta brega habría tenido este poeta para sistematizar esta contabilidad de hablantes, jiijiji, pero ya ven, bendita sea la IA por siempre.
Hoy en día, existen registradas alrededor de aproximadamente 980 a 1,000 lenguas extintas formalmente documentadas (como el sumerio, el acadio, el etrusco, el gótico o el mochica). Según datos de la UNESCO y Ethnologue, más de 230 lenguas se han extinguido en las últimas tres o cuatro generaciones desde 1950 hasta hoy. Actualmente existen unas 7,100 lenguas vivas en el mundo, pero el ritmo de extinción es acelerado:
Alrededor del 40% al 45% de las lenguas vivas (unas 3,000 a 3,200) están clasificadas en peligro de extinción. Se calcula que se pierde aproximadamente una lengua cada dos semanas, obviamente, porque ya no tiene hablante que la practique y la difunda. Y este fenómeno se debe, entre otras cosas, a cuestiones demográficas, transculturación, invasiones y aculturación, así como, a violencia política.
Los expertos proyectan que, para finales del siglo XXI, entre el 50% y el 90% de los idiomas que se hablan hoy podrían dejar de existir o pasar a ser lenguas muertas.
Ustedes se preguntarán, ¿y a que vienen todas estas estadísticas y números fríos? Pero si se ven en particular, no son números fríos, son los números de la vida de una comunidad que es en esencia su lengua, su cotidianidad, su ser social y su historicidad de cara a su cultura. Y esto es precisamente, lo que se va a discutir en el XI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) de 2028, a ser celebrado en la ciudad de Panamá en 2028. Dirán que falta mucho, que por qué este afán de publicitar un evento que está muy lejos de ser ejecutado. Pero el montaje y el enamoramiento de los países y los intelectuales y académicos que potencialmente participaran en el mismo debe empezar muy temprano, sobre todo, este en particular, que se ha visto salpicado por la controversia, empezando por los planteamientos tan polémicos sobre la sede, expresados por el presidente del Instituto Cervantes, académico y escritor, Don Luis García Montero.
Si señor, el próximo congreso que reunirá a los académicos de la lengua, las autoridades educativas de los países en donde se habla el español, y en particular, a las autoridades del país anfitrión, Panamá, después de muchas controversias, se pudo lograr para que sea posible que se firmase un memorándum de entendimiento y finalmente un acuerdo, entre el señor García Montero y la Ministra de Educación de Panamá, Lucy Molinar.
Como dice la nota periodística, “fue firmado en el ministerio de Educación en el casco antiguo de la ciudad con un cuadro mural de Simón Bolívar, montado a caballo detrás de ellos”. Entre los guidelines expresados por García Montero, al hablar sobre qué se perseguía con estos congresos expresó que: “defender la cultura española y en español”. Como parte de la polémica que desató la sede y los escarceos del presidente del Instituto Cervantes estuvieron las palabras en que atacaba a la tradicional derecha española respeto a la defensa del idioma: “España abandonó todo el imperialismo de la época del franquismo, y hace el ridículo el que en nombre del 9% quiere ser el emperador del resto de 530 millones de hablantes de español”. Tamaña declaración.
Con la firma de la sede nueva para la realización del encuentro sobre la realidad de nuestra lengua y su fortaleza de cara al milenio, “se pone fin a una polémica que viene desde los desencuentros entre el director del Cervantes y el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, en el último CILE, celebrado en Arequipa (Perú), el pasado octubre”. Según los cronistas, “el congreso del año pasado se cerró sin que se anunciara la ciudad que debía tomar el relevo, a pesar de que los representantes de las 23 academias de la lengua habían acordado que fuera Panamá, que fue la única candidatura formal que se presentó y que cumplía con los requisitos formales para ello”.
La polémica vino porque García Montero, presidente del Instituto Cervantes, “mostró en Arequipa su disconformidad con la opción de Panamá porque, señaló, no se le había comunicado de manera oficial ni se había consensuado con el Cervantes, tal y como establecen los protocolos institucionales”. No obstante, en Panamá se limaron las asperezas sobre el desacuerdo y finalmente se firmó el acuerdo para la sede.
El congreso por celebrarse en 2028 no cuenta aún con fechas confirmadas. La ministra panameña de Educación apuntó que: “el reto de hacer este encuentro un punto de inflexión en lo que somos para pensar en lo que queremos ser”. De su parte, el director del Cervantes, adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, subrayó su compromiso para “poner en marcha con la Academia todo lo que sea posible para hacer un gran encuentro”. Aunque el acuerdo se ratificó, García Montero declaró que: “la disconformidad respecto a cómo la RAE gestionó el protocolo internamente no estaba olvidada, pero que primó la prudencia institucional para «no ofender a Panamá» ni dañar las relaciones de España. Aunque avisó que para 2028 habrá concluido ya su mandato y que regresará a su cátedra en la Universidad de Granada.
Con este acuerdo, se fijan los compromisos para la celebración del Congreso, en fechas aún por concretar, con el consenso del Instituto Cervantes, la República de Panamá, la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de Lengua Española (Asale).
Esta será la segunda ocasión en la que Panamá acoja un CILE. La primera fue en 2013, inaugurada por el príncipe Felipe de España, hoy rey, y el entonces presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.
Pasada la polémica relacionada con Panamá, en julio se celebró, la reunión ordinaria del Instituto Cervantes con todos los responsables de este, encabezado por la Reina Letizia y Luis García Montero, su presidente, los académicos de todos los países representantes. La Reunión Anual de directores del Instituto Cervantes celebrada en Jerez de la Frontera, Cádiz. En esta reunión, se trazaron las líneas generales del Instituto y su visión de lo que es el español hoy en día y los elementos a desglosar en el Congreso de la Lengua dentro de dos años.
Entre estos temas estuvieron: desafíos del español en el mapa internacional. Se analizaron los retos de la proyección y enseñanza del idioma en regiones clave. Unión Europea y foros internacionales. Estrategias para reforzar el uso del español como lengua de trabajo institucional. Reino Unido (post-Brexit): coordinación para consolidar la presencia del español en las escuelas y universidades británicas. También se abordó la problemática del idioma, respecto a:
África: Impulso y expansión de la red de centros en el continente africano (con aportaciones de la dirección del centro de Casablanca).
También se abordó, el centenario de José Manuel Caballero Bonald. Uno de los ejes centrales fue el homenaje al poeta y ensayista jerezano José Manuel Caballero Bonald en el marco del centenario de su nacimiento (1926-2026), incluyendo la presentación de una antología poética: “En los celestes mástiles del tiempo”.
Otro tanto fue, la cooperación internacional y alianzas académicas. Se abordaron las misiones académicas conjuntas entre el Instituto Cervantes y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Se enfatizó la colaboración con la diplomacia cultural y las comunidades iberoamericanas para la preservación de la diversidad lingüística y cultural.
Estas en grandes rasgos, fueron las líneas conceptuales de cara a la celebración del próximo Congreso de la Lengua. Cerrando con un planteamiento que tocó la planificación de las líneas estratégicas de actuación: digitalización de contenidos pedagógicos, diplomacia del español e incremento de certificaciones de la lengua a nivel global. Y es que en el Instituto Cervantes y los organismos de cooperación internacional de España están claros de lo que puede lograr el Soft Power como herramienta de conciencia y toma de partido de los que los reciben de manera pasiva y no pasiva. Y el idioma es la herramienta de primer orden, sino pregúntele a China lo que está permeando en América Latina hoy con la llegada del Instituto Confucio y la apertura de espacios para la enseñanza del idioma chino y la difusión de su rica cultura y milenarias tradiciones.
Detengámonos un poco en lo que traté a principio de estas notas. Me refiero a la naturaleza viva de la lengua como entidad social y de cambio. E. Benveniste, lo trató como un hecho dinámico y cambiante en la sociedad, como capacidad humana y universal para nombrar el mundo y las cosas y se debe a ella y los individuos que la hablan. Habló de que “el lenguaje es la capacidad de la subjetividad” Su gran hallazgo radica en la enunciación de que “la lengua existe cuando alguien o una comunidad la habla”. F. de Saussure, padre de la lingüística moderna, también al hablar del significante y el significado, de lengua y habla como hecho lingüístico y la designación de la cosa misma, significó que “el habla es un hecho humano y social”.
Y precisamente, es lo que hoy pasa con la lengua española en estas comunidades. Como hecho cambiante y dinámico, el español es un mosaico que trasmuta con los años y los días. Y el Congreso de la Lengua, es el espacio ideal para analizar esos movimientos que se dan al interior de las sociedades, su habla y el lenguaje. ¿Cómo situamos entonces los fenómenos lingüísticos como hechos de lengua referidos a los artistas urbanos, por ejemplo, Rosalía, Bad Bunny, El Alfa, Tokischa entre otros?
El fenómeno del lenguaje utilizado por artistas urbanos como Rosalía, Tokischa o El Alfa no representa una «falta de respeto» ni una degradación del idioma, sino una manifestación clásica de vitalidad sociolingüística, creatividad comunitaria y democratización del léxico.
Desde una perspectiva académica y lingüística, la forma en que estos artistas abordan el español responde a un proceso de ruptura y reinvención estética, natural en los lenguajes populares y juveniles. Es un hecho lingüístico propio de lo dinámico y cambiante de las sociedades. Cada época tiene su lenguaje. La naturaleza viva de la lengua, jerga y sociolecto. Los idiomas no cambian en las academias; sí en la calle. Lo que hacen Tokischa o El Alfa, es elevar el sociolecto marginal o callejero dominicano (teteo, capeo, estar chucky, estar rulin, la popola) al consumo masivo e internacional.
Históricamente, géneros como el tango en Argentina (con el lunfardo), el flamenco en España (con términos calós) o el jazz y hip-hop en EE. UU. introdujeron términos que en su época fueron calificados de «vulgares» o «subversivos» y que hoy son parte natural de la cultura y la literatura. Con Rosalía se da la Glocalización Lingüística. Rosalía actúa como una «esponja y amplificadora cultural». En su álbum Motomami o en temas como Linda (junto a Tokischa), mezcla Jerga caribeña/urbana: Teteo, desbaratar, chulear. Spanglish y neologismos anglosajones: Rulin, homie, stiletto. Catalanismos y jerga flamenca/andaluza: Tía, saoko, bulería. Esta mezcla es un ejercicio deliberado de ruptura estética, no de ignorancia gramatical. Demuestra que el español actual “es transnacional, híbrido y permeable”.
Muchos puristas de la lengua aseveran que empobrece el vocabulario, deforma la sintaxis y promueve la vulgarización. Lo ven como un registro informal o expresivo que convive con los registros formales sin destruirlos. Pero están muy equivocados, estos giros del lenguaje cumplen con la función diacrónica y sincrónica de la lengua. Además, tienen un efecto internacional de difusión de estos vocablos que ayudan a la riqueza cultural y su difusión.
Muchos temen la pérdida de la unidad de la lengua o la imposición de extranjerismos. Pero estas apuestas lingüísticas y sociolingüísticas celebran la democratización y globalización del argot hispanoamericano en audiencias europeas y angloparlantes.
Con Bad Bunny se cumple el fenómeno más relevante de lo que es la defensa de una jerga de un país que lucha por defender sus raíces lingüísticas en contra de la aculturación y la imposición a través del poder blando de un Estado. Es probablemente, el mayor exponente actual de este fenómeno sociolingüístico y debe encabezar cualquier análisis sobre la transformación y globalización del español a través de la música urbana. De hecho, instituciones de alto nivel como la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (ACAPLE), la Real Academia Española (RAE) y centros del Instituto Cervantes han destacado activamente su labor como difusor del idioma a nivel internacional. Piénsese que, en la Universidad de Harvard, una académica que enseña español acaba de editar un diccionario solo para entender las canciones de Bad Bunny. Es la globalización del dialecto boricua.
Si Tokischa o El Alfa exportan la jerga dominicana, Bad Bunny logró que millones de personas en todo el mundo (Europa, Asia, Angloamérica) entiendan, adopten y canten modismos propios del español de Puerto Rico. Bad Bunny, el léxico local que volvió global: Acho, corillo, janguear, bellaquera, sazón, piquete, al garete, bellacoso, estar clavao.
Es la lengua como declaración identitaria, como hecho social y de posición ideológica. Una gran mayoría de sociolingüistas coinciden en que no empobrece la lengua, sino que demuestra que el español es un organismo vivo con identidad, barrio e historia, capaz de conquistar el mercado global desde la periferia sin pedir permiso ni arrodillarse a la norma formal.
Como expresé, la lengua la hacen los hablantes de una formación social determinada. Y estas mueren cuando no se hablan o cuando no se difunden, cuando sus axiologías son conculcadas por la fuerza de las armas o por las desidias de los habitantes de una región, Estado o continente. La historia de las civilizaciones es la historia de este fenómeno social y lingüístico. Gracias a sujetos hablantes, como los artistas mencionados más arriba esta lengua española que hablamos más de 500 millones, goza de buena salud. Y esto, es lo que precisamente van a estudiar los puristas y no puristas, en el susodicho Congreso de la Lengua a celebrase en Panamá en 2028, (falta mucho para eso), los que ven el lenguaje como hecho de vida y de cambio social. No como una prisión y una imposición del Estado y las élites intelectuales. Mientras tanto, yo me voy a seguir bebiéndome mi traguito de Brugal con mucho hielo bien tranquilito porque toi rulay, averao… y bien bellaco pensando en ese totico…que hace tiempo no veo, porque creo, ya me dejó.
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