"Y tu nombre, poesía, la luz del día

                               no despertaba".

Enrique Villagrasa

En algún momento, la luz fue maldecida con recorrer el infinito en líneas rectas, solo líneas que estructuran su imagen cartográfica en un cartesiano atrapante. El poeta ha sido el único ser que ha logrado curvarla, espirarla, moldearla, determinando la disposición geométrica de sus lúmenes,   fotones, ondas y frecuencias. La luz es  poesía cuando deja de ser solo un punto que se desplaza y trasmuta a intricadas formas amorfas de un poema.

En su Poesía completa (1980-2017), Tusquets Editores, sexta reimpresión, 2022, Las posibilidades infinitas que arrojan las inecuaciones poéticas planteadas por Luis García Montero (Granada, España, 1958), hacen del misterioso quehacer impredecible de la luz, una composición rítmica y zigzagueante de la palabra, dejando la función lumínica de su espectro, como solo un concepto primario que dista mucho de las infinitas transformaciones de la luz en el verso.

El poeta “desnatura” la luz tomada con sus cálculos poéticos vectoriales, ahora viaja en una frecuencia diferente en medio de espacios cuánticos inmediatos. ¿Es la luz lo que es? ¿Son las formas y las cosas lo que son? "Sólo el puente del río, / sólo el jardín innoble  a la orilla del río, / sólo calles de luz contaminada, / sin forma, sucediéndose, / como el agua de un río". (Pág.215)¹

Pero ¿Qué hay más allá de los hallazgos matemáticos de un poeta? ¿Cuál  es el resultado en la aritmética de una metáfora? Don Luis, en su exponencial cubismo escritural, despeja incógnitas existenciales que resulta en una luz cortante, hiriente, execrable: "Hay palabras que buscan/ el vapor amarillo de los faros/ en sus mundos fugaces./ Una luz afilada/ corta la carretera y la imaginación/ para invitarme a perseguirla./ Pero yo me convierto en hotel despoblado/ o en un bar de algún camino/ que cruza las fronteras y los bosques/ y entorno la quietud de una ventana/ que se duerme en un lago,/ y me siento esperar/ hasta que se apaciguan  los motores/ y las palabras vuelvan a sentirse palabras".( Pág.472)²

Y en esa quietud donde el universo deja de serlo y pasa a ser la ausencia del todo, en ese laboratorio esterilizado donde se cultiva las ideas en un entorno favorable, crece la poesía y al mismo tiempo un haz de luz  salta hacia el vacío mientras el poeta canta y observa: "CUANDO los merenderos de septiembre/ dejaban escapar sus últimas canciones/ por las colinas del Genil, / yo miraba la luz, / como una flor envejecida, / caerse lentamente. Lo recuerdo". (Pág.293)³

En su huida frenética de lo acotado, la luz se desplaza hacia la página en blanco, sus átomos invaden el lápiz de García Montero que ahora es tinta electromagnética que se derrama en el ensayo: " El problema de la página en blanco no está en la en las dificultades de la imaginación, en la falta de inventiva, en la carencia de originalidad o de fuerza para poner una palabra detrás de otra hasta conseguir que bajo la luz de la lámpara el papel blanco se quede menos blanco, al mismo tiempo que, en sentido contrario, los sentimientos imprecisos y oscuros sean capaces de admitir un poco de claridad". (Pág.903)⁴

Fulgurante, el poeta irradia los coeficientes versológicos en sus inecuaciones. El poeta mismo es luz resultante de sus fórmulas cuadráticas: luz a la luz, poema al poema: " La luz no es inmortal, pero nadie ha vivido / nunca más que la luz, más que los firmamentos, / que yo aprendí a mirar bajo tus noches / de canciones descalzas entre cristales rotos, / ciudad de noches descubiertas / por los pasos heridos de la imaginación / bella ciudad que guardas/ un ciprés  en la música de un piano / como yo guardo rosas en la mirada fría". (Pág.580)⁵

En sus interacciones con los elementos propios de lo inasible, la foto sensibilidad poetizante del autor, mueve la luz hacia la inquietud del ser. Los movimientos inquisitivos de su espectro descubren al poema que yace oculto en  sombras sin orígenes lógicos: " ACOSTUMBRAN los cielos a entregarse/ sin vida en el asfalto. / Mueven la luz en busca de los cuerpos. / Su mecánica es dulce y se repite, / como tu corazón, cuando me prefería. // Una sombra sin dueño, / algo que no es la noche, / pero que surge andando de su vientre, / al regresarse acerca, / se confunde, / pasa lejanamente hasta perderse". (Pág.193)⁶

En su razonamiento, el actual director del Instituto Cervantes, se apropia del control de lo inmaterial, cualquier conspiración es sofocada y canalizada hacia su voluntad poética: "Todo nos pertenece, / porque todo es  asunto de mañana, / la luz solar, la luz conspiradora, / el sueño de los sueños incumplidos / y la ley de las cosas irreales". (Pág.769)⁷

La brusca desazón de lo incierto, revierte los efectos luminosos de la luz. El poeta borra los vestigios de lo sido y reconstruye las sombras que emergen para quedarse en el poema que emite un grito mudo y calmo: " He apagado la luz. / Por un momento/ me apoyo en la pared, y acomodado / sobre la lenta noche / cierro los ojos como quien cierra un libro. / Sé que a mi espalda / se deshace el calor de los objetos / y que detrás de la cortina / brilla la sombra inútil que asciende de la calle". (Pág.282)⁸.  Y es esa luz oculta en el insondable bolsillo del poeta, la que regurgita la oscuridad existencial del yo poético, haciendo del verso un ente viscoso formado de sombras y luces rematerializadas: "Yo bajé a la ciudad / en esa hora incierta, / presentida, / donde tiritan todos los semáforos, / en ese campo oscuro, / dibujado, / donde sopla la brisa de los taxis / con su reflejo a musgo / donde la luz oculta / las ojeras brillantes de los barrios, / poniendo en cada cuerpo / una mirada larga, una escena vacía".(Pág.116)⁹

Don Luis, que a decir del poeta y ensayista don Enrique Villagrasa "la memoria y el lenguaje es lo que prevalece en su poesía"¹⁰, hace de ese lenguaje y de ese acto memorizante la luz misma, los alcances siderales de las vivencias del poeta: " CASI cromos pegados en la noche, / se recortan los árboles / y es el mismo amarillo de un noviembre / que yo no conocí, cuando llegaron, / la misma mansedumbre de la belleza enferma / y silenciosa, / la misma luz. Tan sólo en los portales / han cambiado los números antiguos. // Puedo verlos llegar. / Hasta conozco / sus sentimientos de recién casados, / con palabras hermosas / tomando posesión de las habitaciones, / los ecos de familia en los primeros muebles, / la voz de los amigos por la casa, / todo lo que se oculta / en una dirección, nueve palabras / escritas en un sobre, / al sentirse de pronto separados". (Pág.297)¹¹

A la luz, en su autoflagelación, el autor de "Un año y tres meses", la  expía de sus imperfecciones, dejando sus lúmenes y a su ejército de neutrinos en un estado de completa indefensión: "DETRÁS de aquella puerta / y detrás de aquel nombre / había una canción sobrecogida / y una luz indefensa qué opinaba del mundo / como opinan los barcos sin regreso / antes de comprender que nadie los espera". (Pág.532)¹²

La ciudad habita al poeta, por eso la llena de luces. El poeta es ciudad, es luz, es poesía iluminada, una grieta por donde se filtra el interiorismo puro de las almas. Al abrir las ciudades, se abre a sí mismo y brotan las luces como pequeños restos de papel quemado: " La ciudad vino a posarse en mi hombro. / Yo la estaba viendo en el horizonte, nocturna, abierta de luces / y de alas, quieta, como buscando el calor de la luna en el mensaje de / los faros del coche. Lentamente me acercaba a ella, cumplía mi regreso. / Granada se parece entre las sombras a un pájaro dormido". (Pág.357)¹³. Y continua con su erupción silente de ciudades encendidas: " ¿Y la ciudad? Abierta / de luz, cuerpo tendido, / ha cambiado de piel en la ventana. / Ya no será paciencia, ni callejón nocturno, / ni dia laborable de tráfico dudoso. / Así que va al teléfono, /busca la tinta azul del número apuntado / en el carnet de conducir, / la condición de un lunes / que ya no tiene voluntad de fecha / sino de fruta, de sabor en los labios". (Pág.375)¹⁴

Luis García Montero conjuga la luz en todos los tiempos y ésta a su vez, susurrante, se deja domar de este "dezidor"¹⁵ de la palabra: " Todo me llega débil como un baile lejano. // El mundo tiene a veces sabor de Noche Vieja. // Será porque el amor soñaba entonces / el color de la lámpara de gas / y yo recuerdo ahora / su fría insuficiencia, colgada sobre un mástil / que nos dejó en la tierra. / Entonces, / tal vez tú lo recuerdes, / nos hablaba en voz baja la luz de la ciudad". (Pág.71)¹⁶. Así,  el autor, considerado por el cantautor y poeta Joaquín Sabina como el mejor poeta español de su tiempo¹7, ha llevado a viajar a la poesía, a la velocidad más rápida conocida, y que él en sus inecuaciones poéticas  de la luz, ha logrado domesticar.

Notas:

(¹) "Canción tachada" (Fragmento). De "Las Flores del Frío", 1991.

(²) "Deudas de juego" (Fragmento). De "La Intimidad de la Serpiente", 2003.

(³) "Fotografías Veladas de la Lluvia" (Fragmento). De "Habitaciones Separadas", 1994.

(⁴) "Trazado de Frontera" (Fragmento). "Además" Granada, 31/08/1993.

(⁵) "Ciudad Nativa" (Fragmento). De "Vista Cansada", 2008.

(⁶) "XXII" (Fragmento). De "Diario Cómplice", 1987.

(⁷) "Planteamiento, Desnudo y Desenlace" (Fragmento). De "Un Invierno Propio", 2011.

(⁸) "Nocturno" (Fragmento). De "Las Flores del Frío", 1991.

(⁹) "Invitación" (Fragmento). De "Diario Cómplice", 1987.

(¹⁰) Villagrasa, Enrique, "Vivir, gozar, doblar banderas ‘UN INVIERNO PROPIO', Heraldo, 30/03/2011

(¹¹) "Unas Cartas de Amor" (Fragmento). De "Habitaciones Separadas", 1994.

(¹²) "Canción Íntima" (Fragmento). De "La Intimidad de la Serpiente", 2003.

(¹³) "I" (Fragmento). De "Quedarse sin Ciudad", 1994.

(¹⁴) "Hombre de Lunes con Secreto"

(Fragmento). De "Completamente Viernes", 1998.

(¹⁵) Aparece en el Prólogo a la edición de 2015.

(¹⁶) "Paseo Marítimo" (Fragmento). De "El Jardín Extranjero", 1983.

(¹7) “Aunque tú no lo sepas. La poesía de Luis García Montero https://www.youtube.com/watch?v=akTFIKv3zC8&t=453s.

Juan Carlos Báez Moreta

Poeta

El autor, Juan Carlos Báez Moreta, es un poeta dominicano, que ha publicado 13 libros de poesías. Es miembro de la Unión De Escritores Dominicanos (UED) y del Centro PEN de República Dominicana. Juancbaez25@gmail.com

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