Nací llamándome La Lupe

Victoria Yoli Raymond, bruja

Rumbera, teresiana y guarachera

Hija de misterios caribeños y

Encendida desde niña

Por eso me llaman la tirana,

La gitana que vive de su fibra

Santera y ojos hechiceros.

Lo que sabe a cuerpo y

Sabe también, me sabe a ritmo

De baile brujo que suelta

Sus tormentas amorosas

Soy como ninguna la tirana

Que abre y se abra a una fiesta

Entre la fuerza y el deseo

La venganza de su sangre

Victoriosa y fíjense no más

Fíjense quien me difama

El hombre que me odia

Y vuelve a mí pidiéndome

Combates, el elegido, de un

Destino cruel. Ay, ay, ay,

Lo que muchas veces te pedí

Sin fe ni egolatría parece y

Es la soga de mi instinto.

Así como ven soy la que aguarda

Una mordita eterna del amor

Y el baile teresiano entonces

Soy la santa, la brava Lupe

Victoria Yoli Raymond en sus

Días y en sus noches, cantora

de misterios gitanos, negros y

mestizos

chamana y cabalosa soy, aquella

que canta sus derrotas y victorias.

Ay, la terrible Yiyiyi, alegre

y tormentosa hija del oriente

Oriente, ay, caramba, yo me voy

a morir a oriente… con

mi negrura y paso gitano.

Mírenme no más, miren como

me ataca la rumba, la

fiebre guarachera en mi noche

fatal, en mi fama y mí

derrumbe.

De todo soy capaz si no te tengo

Perro amado y amante de perro

Y de caballo domado por mis

Manos mágicas y ciegas

De amor y de aguerrido amor.

Como todos ya saben: soy La

Lupe santa, rumbera y guarachera en su jardín de

Augurios y fórmulas pendientes.

La hija de un destino que me agita

A toda hora. Ay, ay, ay…

My love… over baby… se acabó.

Vivo cantando mis dramas,

mi cuerpo dúctil, mi deseo que

nombra y baila tempestades.

Me quito el taco, mi ropa,

Mis zapatos y mi piel para

Que duela… para que sude mis

Deseos y esperanzas.

Recuerdo que soy de estirpe

Rumbera y teresiana;

La santa teresa que rumbea y

Guarachea con el santo de la cruz.

Y pega un grito religioso en

Fuego tormentoso. Saca de ti

Esa noche oscura del alma

Que se abre como fuego

Hablando sus deseos cabalgando

En el castillo de toda pureza.

Ay, venga la Lupe Victoria y

Sus fuegos santos, rumberos, guarachosos y, Ay, Ay, ay…

Odalís G. Pérez

Escritor

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua

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