“Qué es entonces la suma que no resta; dónde estás matemático celeste, la suma del todo y que no acaba" Juan Ramón Jiménez. "El ojo no visto del mundo". (Citado por Mateo Morrison en su libro "Poesía, filosofía y ciencia a través de varios textos fundamentales")
¿Puede una palabra cualquiera ser elevada a su máxima expresión?
¿Elevada a proporciones gigantescas de emociones alegres, eufóricas, extasiantes, extrasensoriales?
¿Puede una palabra ser elevada a un número indeterminado de tristezas?
¿Una palabra capaz de morir en manos de una metáfora solo para hallar el incógnito resultado de la poesía?
"Espasmos en la noche", tercera edición ampliada, Editora Búho, 2010 y cuya primera edición fue publicada por la Editora Universitaria UASD en el año 2008, viene a ser un compendio de emociones desconocidas a la espera de ser descubiertas por un lector expectante, donde la imaginación juega un papel preponderante al momento de develizar el resultado.
De la autoría del maestro y Premio Nacional de Literatura 2010, don Mateo Morrison, la conjugación de las palabras va más allá de lo accionante. Extrapola el movimiento hacia los límites sensitivos de una incógnita donde el carácter gramatical de sus versos deviene en expresiones algebraicas que no por simple expresión arrojan resultados inesperados.
En Morrison, a decir de la destacada intelectual colombiana Doctora Consuelo Hernández, en su atinado ensayo "Amor que se derrama" y en referencia al libro que hoy nos ocupa, afirma: "En 'Espasmos de la noche', el yo poético que ha vivido, puede convertir en versos sus experiencias…" estas experiencias que pueden o no ser un inframundo de su poética, están revestidas por un lenguaje numérico que suma cuantitativamente a su incuestionable acervo escritural:
“Adoro este aposento
de una sola puerta
con luces bajas
del lado que me toca.
Un pequeño baño
cerca de la cama
y un montón de libros
a la derecha.
El televisor con imágenes mudas
y tu cuerpo expectante
ocupando la otra mitad
de un posible paraíso". ("Este aposento"). Pág.49
Todo es cuantificable y hay que hallar las preguntas en medio de las respuestas. Don Mateo plantea sus ecuaciones con signos invertidos. Ahora la suma puede ser resta y esta ser el producto de los versos agrupados en un paréntesis que nunca cierra y que mira al infinito:
"[..] Tuve que arar mi nuevo territorio
y ahí se inició la nueva historia.
Un deseo infinito de escribir
y una palabra difícil de encontrar.
Un camino de escombros donde cada letra reclama su lugar exacto
y cada frase se me escurre por los dedos
formando su propio espacio
para ser habitado con humildad
hasta que otro árbol del patio me despida".("Cuando nací"). Fragmento. Pág.47.
"El poeta…", señala don Tomás Modesto Galán (Santo Domingo, 1951) en las palabras de presentación del libro "Espasmos en la noche", " siempre en pos de dar con la única posibilidad de esta operación que parte de su crisis de escrúpulos, nos obsequia la promesa de un origen o una secreción de sentidos incesantes en su sed de revelación". Es así, como esa incógnita transgrede lo conocido y el poeta se acoge a un lenguaje cuasi-aritmético para expresar lo sido, de forma contable y cantable:
"La precisa, digital, neutral,
sofisticada, inhumana, pero no
indiferente cámara,
enciende sus lentes
y me observa.
Lo sé por el silencio de su luz
porque parece adivinar
mis deseos infinitos de tomar
un paquete de avellanas,
para ir degustando
en todos los espacios del supermercado
llegar con las manos vacías
a la puerta de salida".("La cámara me observa"). Fragmento. Pág.21
En "Búsqueda", página 30, (a) es igual a (b), asimismo (c) es igual (a+b); siendo (a) "Mueble distante; (b) "Hierba extendida" y (c) "Calles pasadas", resulta en "una pareja cuyos dos cuerpos se incendian en medio de las sombras". Don Mateo, descompone los números fríos y vacíos y los transforma en figuras poéticas vívidas y llenas:
"A
Mueble distante
sobre tu placidez
viene el recuerdo
de noches buscando
una mano más suave
para cubrir la mía.
B
Hierba extinguida donde
dos cuerpos se incendiaron
para formar una efigie
de cenizas.
C
Calles pasadas
donde una pareja se abrazó
hasta hacerse sombra".
El también abogado, escritor y ensayista, irrumpe en ese mundo imaginario abandonado por el tiempo y que el sonido hace suyo y crea otra forma de medir el paso de los años. Ya las horas, ni los días, ni los meses se cuentan cronológicamente, ahora el tiempo ha dejado al espacio y solo queda el poema como metrónomo de la palabra:
"El tocadiscos
y los sonidos que lo alientan
se niegan a perecer
junto a la época.
Retumban en mis oídos
los sonidos de una
fiesta rural inacabable.
Junto a mi tocadiscos
me resisto también a ser
aplastado por el tiempo".("Los sonidos que alientan"). Pág.50
Don Mateo, quien además es Miembro en Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, multiplica factores, los reproduce en ese poema que ha heredado el espacio. Ahora, en el texto, se personifican los sueños y los deseos y las remembranzas:
"[…] Amo las plantas silvestres
ejerciendo la libertad,
multiplicándose siempre
en estos camposantos
donde permanecen brillantes
y solitarios
los huesos más queridos". ("Preocupación por los huesos). Fragmento. Pág.32
En su búsqueda de una constante; de una ecuación que explique el misterio de la vida, que desdibuje la muerte, recita poemas que retornan una y otra vez a la memoria del que escucha atento la voz del maestro. Ese recital se plasma en cada verso de "Espasmos en la noche":
"He oído mi nombre
adelgazado en tu voz.
Me llamas desde un jardín
creado por tus manos.
Entre sonidos dulces
que casi no percibo
me dices: "la muerte ya no existe".
Nuestra separación fue ficticia
y la mejor prueba
es que me cuidas
para el llamado posible
de volver a habitar
tu vientre Jesús de rodillas". ("Retornar a tu vientre"). Pág.31
Morrison, autor de la novela "Good morning Mr. Morrison", y de quien el destacado poeta, ensayista y catedrático Enrique Eusebio (Santo Domingo, 1948-2012), precisó en la presentación de la primera edición del libro objeto de éste artículo, "[…] la característica común a todos los textos en el uso de un lenguaje aparentemente sencillo, pero complejo en el decir; preciso en el uso de las imágenes invocantes, dadas a cuentagotas; nada está de más ni de menos, casi exacto en la expresión poética, pero que resalta el genio de Mateo Morrison como poeta maduro, que sabe lo que dice y lo que quiere decir"; divide la palabra, encierra sus términos semejantes entre corchetes y reliquias, reliquias que portan, para que nunca muera, el alma noble de la poesía.
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