En los últimos tiempos, mucho se ha debatido sobre los regímenes que deberían regir en nuestras sociedades, con el propósito de cual puede generar mayor estabilidad y bienestar. Uno de esos conceptos bastante debatidos es el neoliberalismo, que aboga por una menor intervención del Estado.
En una sociedad en que las ideologías se han enfrentado bastante es importante investigar, analizar y detallar sobre dichas ideologías que de alguna forma han influido en nuestras sociedades. En el caso del neoliberalismo, es una ideología que propone una mínima intervención en el mercado, que tiene como objetivo al consumidor. Dicha intervención tiene como objetivo que sean los consumidores los verdaderos promotores del mercado y no el Estado. Ahora bien, ¿Cómo surge esta idea?
En ese sentido, el presente ensayo tiene como objetivos abordar dicho concepto de una forma más detallada mediante subtemas. El primero; el neoliberalismo y su origen, en la que explicará de una forma más detallada que es en sí el neoliberalismo, el contexto en el que surge y sus causas; el segundo, sus pensadores y sus perspectivas, en la que se analizará los ideales de los pensadores relacionados con el tema, por qué hicieron lo que hicieron y sus obras; el tercero, la comparación de los ideales individualistas y colectivistas, se analizará sobre sus características, sus diferencias y resultados; el cuarto, la influencia del neoliberalismo, en la explicará cómo esta ideología ha impactado a nivel global; y por último, las conclusiones, en cuyo epígrafe se hará una reflexión en base a las demás ideas planteadas.
El método a utilizar en este ensayo es el de la escuela de Cambridge, que establece como propósito explicar la biografía de los autores, las circunstancias históricas y políticas de los mismos, con el propósito de comprender cuál fue la intención en desarrollar sus ideas. De esta forma, este ensayo también tendrá un enfoque en los pensadores del neoliberalismo.
El neoliberalismo y sus orígenes
Muchos tienden a confundir el neoliberalismo con el liberalismo clásico, y son muy distintos. El neoliberalismo es una crítica al liberalismo clásico, porque entiende que el mercado no es algo natural que depende por sí solo, sino que este tiene que ser defendido mediante una intervención, pero a favor de la libertad individual y del libre mercado; es decir, una intervención legal, no planificación económica como en otros regímenes. Así lo menciona Escalante Gonzalbo: “El programa neoliberal no pretende eliminar al Estado ni reducirlo a su mínima expresión, sino transformarlo, de modo que sirva para sostener y expandir la lógica del mercado” (Escalante Gonzalbo, 2016, p.12). De forma que, el neoliberalismo es una ideología que establece la menor intervención estatal en la sociedad, con el propósito de preservar la libertad individual. Sin embargo, la única intervención que sí posee, a diferencias de otras ideologías, es en el aspecto legal, pero a favor del libre mercado y para que exista un cierto orden con el propósito de que no se esgriman las libertades. Entonces, en vez de que exista un Estado intervencionista, es que sean los consumidores quienes promuevan el mercado. Es decir, permiten que el individuo actúe bajo un régimen de libre competencia.[1]
En aclaración de la intervención legal del neoliberalismo, siguiendo el planteamiento de Cardoso, existe la coacción positiva y negativa. La primera, es cuando el Estado mediante la intervención legal pues impide la agresión hacia otra persona, por ejemplo. Mientras que, la segunda, tiene que ver cuando un Estado somete las libertades de los hombres. [2] La coacción que Cardoso considera como positiva es una de las características del neoliberalismo; es decir, en que el Estado solamente tiene que velar por ciertas disposiciones legales para que persista una eficiencia en la libre competencia. Más, esta excluye la coacción en la vida económica. Porque otra de las características del neoliberalismo es que plantea que el mercado es el motor del progreso de toda sociedad y como una garantía de la libertad individual.
En pocas palabras, lo que caracteriza al neoliberalismo, de acuerdo a lo planteado anteriormente, son la privatización de activos públicos como de empresas, tierras, servicios, liberalización del comercio internacional y financiero; introducción de mecanismos empresariales, con el objetivo de hacer más eficientes los servicios públicos; la reducción del gasto público, del déficit y de la inflación. [3] Un ejemplo de una de esas características lo podemos ver en República Dominicana en 1998, durante el 1er mandato de Leonel Fernández, gobierno en que se dio participación privada en el sector eléctrico, la Corporación Dominicana de Electricidad en aquella época, debido a que este no tenía los recursos suficientes para su funcionamiento.
Sin embargo, para poder comprender mejor este concepto es importante destacar cómo surgió, en qué contexto y por qué surgió.
Esta ideología nació en los años 30 del siglo xx como consecuencia de la crisis de 1929, época donde impera la denominada Gran depresión y, por consiguiente, el New Deal. Asimismo, otra de las causas por la que surge esta idea es por una reacción a los crecientes regímenes socialistas, comunistas, fascistas, nacionalsocialistas y a la intervención Estatal, que era vista como una amenaza que esgrimía las libertades individuales. Dicha intervención era catalogada como totalitaria. Sin embargo, su impulso y sus bases ya venían desde antes con el denominado liberalismo. De manera que este nuevo concepto para la época tenía como propósito reformular los ideales liberales debido a que el segundo ya venía en debacle.
Desde el siglo XIX el liberalismo había empezado a perder dominio en Europa debido a las malas condiciones de vida de la clase obrera. Por lo tanto, el ideal de dejar hacer; es decir, dejar que el mercado funcione naturalmente para que exista la estabilidad, era disfuncional. A partir de ahí el Estado comenzó a tomar la potestad de todos los aspectos sociales. Posteriormente, con la primera guerra mundial, que provocó Estados intervencionistas debido a los malestares sociales causados por los combates de dicho conflicto bélico. Pero el gran detonante fue la gran crisis del 1929, es ahí que se plantea corregir los ideales del liberalismo. Entonces, un grupo de intelectuales proponen diversas ideas para rectificar dichos ideales. Es en 1938 que ese grupo de intelectuales se reúne en París en una conferencia internacional, en la que participaron Friedrich Hayek, Jaques Rueff, Louis Boudin, Raymond Aron, Louis Rougier, Ernest Mercier, Ludwig Von Mises, José Castillejos, Bruce Hopper, Wilhelm Ropke, Alexander Rustow y Walter Lippmann. En esta junta, donde surge el neoliberalismo, los intelectuales mencionados anteriormente defienden el libre mercado como aspecto indispensable para el progreso de una sociedad, pero a la vez defienden los principios del Estado de Derecho. Es decir, un Estado que exista un libre mercado, pero que a la vez tenga un fuerte ordenamiento jurídico para que exista un orden. A partir de ahí se discute un nombre para dar una nueva cara al movimiento. Rueff plantea que se llame liberalismo de izquierda; Boudin, propone individualismo, mientras que, Rougier propuso liberalismo positivo; finalmente, se decide por la sugerencia de Rustow, quien propone el nombre de neoliberalismo. Es así como nace el neoliberalismo, con el propósito de diferenciarlo del liberalismo en decadencia. Sin embargo, como cualquier otra ideología, dentro del neoliberalismo existen diversas variantes, formas de pensamiento y perspectivas distintas. Cuyos distintos pensamientos e ideas ayudan a comprender mejor los orígenes del neoliberalismo y, posteriormente, sus influencias.
Pensadores y distintas perspectivas del neoliberalismo
Cuando hablamos de neoliberalismo y de sus pensadores, que contribuyeron a la concreción de esta ideología, uno de los pensadores importantes a destacar es Friedrich August Von Hayek, quien nació en Viena en 1899. Su pasión por las ideas que defendió, posteriormente, tuvieron origen cuando sirvió en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, mediante un libro que se titula Principios de economía política del autor Carl Menger. De ahí nace su pasión por la economía y sus ideales a favor del libre mercado, la libre empresa y el individualismo. Más adelante fue catedrático en la London School of Economics. Pero otro aspecto por el cual se destaca a Hayek es por su obra cumbre Camino de la servidumbre (1944); ahora bien, lo que interesa saber aquí, ¿qué ideas plantea Hayek en esta obra? ¿Cuál es el contexto histórico en el que hizo esa obra?
En primer lugar, en el contexto histórico en que nacen estas ideas es en medio del ascenso del nazismo en Alemania, en la que él aboga por la libertad individual. La razón por la que hizo esta obra fue como una reacción a los ideales colectivistas. Así lo afirmó el pensador liberal Mario Vargas Llosa “Hayek es muy perspicaz al señalar como en las democracias occidentales la idea de planificación económica ha ido abriendo paso sin que quienes la alentaban comprendieran que sus consecuencias políticas serían tarde o temprano, el recorte de las libertades en todos los ámbitos, no solo el económico, también el político, el cultural y el individual” (Vargas Llosa, 2018, p. 121). Esta afirmación sobre las razones por la cual él hizo esta obra es muy acertada, porque en su obra Camino de la servidumbre, en el prefacio, el plantea que este libro es un escrito político, en la que alerta el crecimiento del socialismo y cualquier extremismo como una de las cuestiones amenazadoras por resolver.[4] Además, en ese sentido, otra de las causas de esta obras, según él plantea en el prefacio: “Es el hecho, que la mayoría de los economistas llevan varios años absorbidos por la máquina bélica y reducidos por el silencio por sus puestos oficiales, por lo cual la opinión pública está siendo restringida en estos problemas, en un grado alarmante por los aficionados arbitristas, los que se mueven por un fin interesado y los que pretenden colocar su panacea favorita”.[5] Por lo tanto, la razón de esta obra fue por la disminución de libertades, el crecimiento del totalitarismo y colectivismo.
Una de las principales ideas que plantea Hayek en esta obra es contra del socialismo, porque entiende que cuando quieres igualar clases, eso solamente puede llevarse a la práctica bajo un gobierno autoritario. Otro aspecto que él sopesa es la libertad política y la libertad económica, en el cual el segundo sin el primero no tendría sentido alguno. Además, él argumenta que el socialismo prometió una nueva libertad, más todo eso fue una utopía. Así lo afirmó en esta obra: “No puede dudarse que la promesa de una mayor libertad se ha convertido en una de las armas más eficaces para la propaganda del socialismo. Pero esto no haría más que agrandar la tragedia si se probase que lo que se nos prometió como Camino de la libertad sería de hecho la vía de la Esclavitud” (Hayek, 1944, pp. 50-51). De aquí puede deducirse que el socialismo o colectivismo promete libertad y prosperidad para las naciones, pero termina en tiranía, dictadura y despotismo porque al intervenir en los aspectos económicos esgrime las libertades individuales y, en consecuencia, afecta las ofertas y demandas, y la libre empresa pues se van abajo.
Además, Hayek no solamente critica al comunismo y al socialismo, también está en contra del fascismo y de toda ideología que atente contra la libertad del individuo. Ya que para él la libertad individual es el motor del progreso de toda sociedad. Él argumenta que aunque si bien el comunismo, nazismo y fascismo tenían disputas muy a menudo, sus actuaciones tenían un mismo fin, menguar las libertades individuales. Siguiendo el ideal de Hayek: “Es verdad, naturalmente, que en Alemania antes de 1933, y en Italia antes de 1922, los comunistas, los nazis y fascistas chocaban más frecuentemente entre sí que con otros partidos, Competían los dos por el favor del mismo tipo de mentalidad y reservaban para el otro el odio herético. Pero su actuación demostró cuán estrechamente se emparentaban” (Hayek, 1944, p. 54). Esto se refiere que aunque si bien el comunismo, los nazis o fascistas tenían rivalidades, en cuanto a teorías; sin embargo, en las prácticas no se diferenciaban casi en nada. Porque si un aspecto tiene en común estas ideologías extremistas es el Estatismo; es decir, todo dentro del Estado, nada fuera del Estado. En consecuencia, llegan al mismo fin, tiranía y opresión.
Otro aspecto a destacar en Hayek, era el orden espontáneo, en la que los individuos deciden en el mercado; sin embargo, él admite que es necesaria una fuerza coercitiva, aunque mínima, pero a favor del libre mercado para poder mantener estabilidad y eficacia en la libre competencia, debido a que la idea de la mano sombra del liberalismo, había fracasado. Porque al dar un exceso de libertad con su “dejar hacer” había crecido la ambición sin barreras. Así lo afirma Hayek en esta obra: “A causa de la creciente impaciencia ante el lento avance de la política liberal, la justa irritación contra los que usaban la fraseología liberal en defensa de privilegios antisociales y la ambición sin límites aparentemente justificada por las mejoras materiales logradas hasta entonces, sucedió que, al caer el siglo, la creencia en los principios básicos del liberalismo fue decayendo más y más” (Hayek, 1944, p. 43). Esto significa que los principios del liberalismo decayeron porque dieron demasiado exceso a la libertad; es decir, una libertad sin límites, que provocó ambiciones antisociales, como lo define Hayek. Aunque él aboga por la libertad individual, el libre mercado y la libre empresa; defiende un punto razonable para que exista un mejor funcionamiento del individualismo, porque de no existir una intervención legal, entonces regirá la ley del más fuerte contra el más pequeño.
Ahora, ¿no sería este ideal “intervencionista” una contradicción? Ciertamente, aunque Hayek entiende el libre mercado como el todo de una sociedad, él simplemente defiende el Estado derecho para que no exista desorden, porque sería imposible determinar los intereses y la estabilidad social si no existe una cierta legalidad. Así lo afirma el análisis de Vallespín: “Ambas se unen en su teoría del orden espontáneo, que cubre tanto los presupuestos del orden económico resultante del libre intercambio individual y las garantías políticas asociadas que de él participan, como la astucia evolucionista que reclama el pensamiento conservador tradicionalista” (Vallespín, 1995, p.27). Esto significa que sus ideales, a pesar de estar de estar de acuerdo con la libre competencia, él no busca reducir el Estado a su mínima expresión y mucho menos suprimir, sino aceptar la institucionalidad, pero a diferencia de otros regímenes conducirla a otros fines. Por lo tanto, Hayek afirmó que la laissez-Faire había hecho mucho daño al liberalismo.[6] Para él, el libre mercado posee una gran funcionalidad, porque a través del sistema de los precios se tiene en conocimiento cuales son las demandas y necesidades sociales para así actuar sobre las mismas. Además, de que permite organizar a cada quien su propia vida sin ningún tipo de intervención. Salvo el ordenamiento jurídico que establece el Estado de derecho como garantía.
Sin embargo, si bien tienen que existir dichas garantías, él está en contra de la redistribución, porque el mercado no debe ser intervenido, ya que si estos se manejan de una forma desmedida pueden llegar a favorecer privilegios de ciertos grupos sociales solamente. [7]
Uno de los aportes de Hayek fue la fundación de la Sociedad de Mont Pelerin, en 1947, con el propósito de esparcir sus ideas. Esta surgió debido al gran dominio de los partidos comunistas de aquella época, para ese entonces existía la Unión de las Repúblicas Soviéticas, considerado como una amenaza, ya que era otra vertiente ideológica. Por lo tanto, esta sociedad tenía un principal objetivo, y era crear un escudo de ideas contra esos que consideraban como adversarios y que eran una amenaza. En ese sentido, así lo afirma Escalante Gonzalbo: “El propósito a largo plazo era influir sobre el electorado, en particular en los países centrales, Estados Unidos y Europa Occidental. El procedimiento era un poco extraño para un movimiento liberal, pero no tiene ningún misterio: se trataba de ponerle delante a la gente las ideas correctas” (Escalante Gonzalbo, 2016, p.32). Es decir, que Hayek dio una gran batalla de ideas contra esas que realmente eran, o más bien, que son totalitarias.
Por tal razón, a la hora de hablar de Democracia, no podemos obviar a Hayek.
Raymond Aron
Dentro de los pensadores que han aportado al neoliberalismo, es importante tratar sobre Raymond Aron, quien nació en 1905 en una familia judía asentada en Francia. Culminó sus estudios de filosofía en la École Normale.Posteriormente, tendrá un punto determinante en su vida, que hizo que defendiera las ideas por las que abogó. Esa eventualidad fue cuando él se fue a estudiar a Alemania y presencia en carne viva el ascenso del nazismo y de la quema de libros. Ese es el punto de partida donde él comienza a relacionarse con las ideas que defendía.
Otro aspecto, y se podría decir que más determinante, fue el contexto de la Guerra Fría por los bloques ideológicos en aquella época, en que él veía al bando izquierdista, al igual que Hayek, como una amenaza. Así lo menciona Laleff: “Aron defendía la Alianza Atlántica de Europa Occidental con los Estados Unidos; Además era un crítico del comunismo y de la Unión Soviética” (Laleff, 2019, p.5). Por lo tanto, los ideales de Aron eran liberales tanto en lo político como económico. Este contexto histórico lo hizo escribir sobre las tensas relaciones internacionales que existían en el momento. Además, debido a esa ideología que él veía como la gran amenaza, escribió una de sus obras más importantes, El opio de los intelectuales, en la que deconstruye a la izquierda política. Asimismo, escribe en contra de los mitos de dicho bando ideológico. Ahora bien, ¿qué papel en específico juega Aron a la hora de hablar del neoliberalismo?
El gran aporte de Aron es la defensa de las libertades, porque, así como está en contra de las ideas marxistas también considera que era lo mismo que el nazismo al igual que Hayek. Además, en este escrito argumenta sobre cómo el bloque soviético había envuelto a varios intelectuales. Así lo observa Vargas Llosa “Aron Subraya la paradoja de cómo la violencia seduce cada vez más profundamente a la clase intelectual” (Vargas Llosa, 2018, p. 214). Con esto se refiere a la crítica que le hacía a Jean Paul Sartre, quien justificaba los gulags en la Unión Soviética, que eran campos de concentración. Por tal razón, Aron era un pensador liberal, en cuanto a los aspectos políticos. Porque, ¿qué sentido tendría el objetivo de la libertad económica sin la política? Ya que la política es la que planifica cómo será el modelo económico a seguir en sociedad. Es por ello que Aron, en cuanto a lo económico, establece que las sociedades avanzadas son industrializadas, pero que eso dependerá de su política liberal o totalitaria. A partir de esa premisa él se dedica a diferenciar ambos regímenes políticos. El primero, que se caracteriza por una descentralización política; y el segundo, por un partido por una centralización política; es decir, un partido único. Las diferencias fundamentales de estos dos sistemas radican en cuan disperso es su poder. El sistema descentralizado tiende a instar a la libre competencia, a un ordenamiento y sistema jurídico y a un orden constitucional. Mientras que, en los regímenes centralizados lo que persiste es el poder para unos pocos, la inexistencia de un ordenamiento constitucional y totalitarismo, en el que una población es coaccionada a una ideología de un partido único. Un clarísimo ejemplo de eso lo fue la Unión Soviética en aquella época; y hoy en día la República Popular de China. Por lo tanto, Aron establece, mediante su obra Democracia y totalitarismo, que los elementos del régimen descentralizado, dichos anteriormente, son indispensables para garantizar bienestar económico. [8] Si bien es una premisa bastante cierta por parte de Aron; sin embargo, este aspecto se tratará con más detalles en los epígrafes siguientes.
Aunque no logró vivir la concreción a una amplía dimensión de sus ideas, debido a que falleció en 1983, cuando se trata sobre el pensamiento (Neo) liberal, es importante tratar sobre Raymond Aron por su gran legado cultural, político y económico.
Isaiah Berlín
Para poder analizar los ideales de Berlin, es importante conocer el contexto histórico en el que vivió. Cuyo contexto nos sitúa de una forma más coherente el porqué de sus ideas. Isaiah Berlin nació en Letonia el 6 de junio de 1909. El contexto histórico en el que vive a muy temprana edad, será un aspecto muy determinante en las ideas que defendió. Él y su familia tuvieron que desplazarse en 1919 hacia Inglaterra, debido a su gran descontento con la revolución de aquella época. Además, por la opresión y tiranía existente. Es esta eventualidad de su vida lo que lo hace un gran alérgico a los extremismos ideológicos que imperaban en aquel momento.
Posteriormente, Berlin culmina sus estudios de filosofía en la universidad de Oxford. Más adelante se desempeñó como catedrático universitario. Dentro de su vida académica, también presenció los regímenes como el de Stalin y los nazis, situaciones que él critica con un gran escepticismo liberal.
En ese sentido, Isaiah Berlin es un fiel defensor de la libertad individual, él entiende que el hombre en sociedad posee autonomía en sí mismo para perseguir sus propósitos sean cuales sean. Parte de sus ideales son en base a las experiencias de la humanidad y de su evolución. Así lo observa García-Guitán: “Su metodología es empírica, entendido que se basa en el conocimiento que se deriva de la experiencia de lo que son hombres y lo que quieren. Esta experiencia es producto de los cambios históricos y sociales, y no un ideal preconcebido” (García-Guitián,1995, p.63). Esto se refiere a que el hombre está en toda la libertad de elegir sobre sus propios objetivos. Por tal razón, otra de las características de Berlin, es que él era pluralista; es decir, que tiene que ver con la descentralización de la sociedad, en la que cada quien persigue sus propios objetivos. Sin embargo, este ideal podría ser contraproducente porque quizás esos objetivos puedan ser negativos para la sociedad y conllevar al absolutismo. Es por esa razón que Berlin aboga por valores éticos universales, que deben de ser adaptados en sistemas normativos. [9] Esta última defensa va muy afinada con el ideal de Hayek y con el concepto del neoliberalismo planteado anteriormente, en cuanto a la intervención legal.
En ese sentido, y debido al contexto histórico en el que vivió, Berlin escribe una de sus obras principales Dos conceptos de libertad. Aunque al igual que los demás autores citados anteriormente defiende la libertad, Berlin la define con más objetividad y escepticismo; es decir, de que, así como la libertad es un motor para el progreso de las sociedades, también puede ser contraproducente. En esta obra él hace una crítica de que el concepto libertad puede perder el norte. Por ejemplo, puede existir el mal concepto de libertad para coaccionar de manera ilegítima a otros. Cuyo mal concepto se dio en la Alemania Nazi y en la Unión Soviética. De ahí el hace una distinción entre libertad negativa y positiva. Así lo observa y menciona García-Guitián: “Las razones de esta diferencia de tratamiento son explicadas reiteradamente: las deformaciones de libertad positiva han sido más graves que las de libertad negativa a lo largo de la historia, y Berlin reconoce que el momento de escribir el texto estaba muy influenciado por el uso que del término libertad se hacía en Estado totalitarios” (García-guitían, 1995, p.76). Esto significa que a diferencia de los demás, Berlin hace una crítica a la libertad individual (en el sentido político); sin embargo, aunque las definiciones en relación con los conceptos pueden sonar un tanto paradójicos, pero con ciertas razones porque él define que una de las características de la libertad positiva es el racionalismo metafísico, cuya característica, según él, fue la que dio puertas abiertas a los regímenes tiránicos. Porque uno de los aspectos de esa característica es la ruptura con el yo con yo que domina y es superior naturalmente frente a los demás y, la más importante a destacar, el coaccionar a los demás “por su propio bien”.[10] Por tal razón él es un fiel defensor de la libertad negativa, libertad que él define como soy libre de, a diferencia de la libertad positiva como soy libre para algo, y es ahí donde viene su desviación como se planteó anteriormente. Por lo tanto, es que en la evolución política de las sociedades surgió la supremacía constitucional para evitar este tipo de libertad positiva de la que describe Berlin y, en consecuencia, pueda existir un eficiente libre mercado y orden económico, de forma que el neoliberalismo no solo se trata de aspectos económicos, sino también políticos en la que ambos están relacionados.
Además, otro aspecto fundamental de Isaiah Berlin es que él define a la mejor sociedad como pluralista, en la que exista una democracia participativa, porque también las democracias pueden llegar a ser opresoras, es decir, cuando las mayorías aplastan a las minorías. Pero para que esto pueda concretarse se requiere de compromisos. Aunque él establece que esta forma de pensar es compatible con la sociedad capitalista. Ahora bien, al analizar este ideal de Berlin, precisamente fueron las causas de darle nueva vida al liberalismo, que estaba en decadencia, como argumentamos en el epígrafe anterior. En continuación con García-Guitián: “Al ir exponiendo su pensamiento Berlin nos ha mostrado alertado sobre los peligros del liberalismo racionalista que incorpora soluciones finales y de las democracias que sostienen la tiranía de la mayoría” (García-Guitián, 1995, p.81). Por lo tanto, Isaiah Berlin, en conjunto con sus ideales, es una pieza esencial del neoliberalismo.
Dilema entre individualismo y colectivismo
Como pudimos apreciar en las perspectivas de los pensadores del epígrafe anterior, algo que ellos tenían en común era la defensa de la libertad individual; es decir, criticaban cualquier tipo de extremismo ideológico. En ese sentido, otro aspecto que ellos tenían en común era que, aunque si bien el nazismo y el comunismo tenían ideales distintos, se emparejaban en sus actuaciones porque tenían un mismo fin, que era esgrimir las libertades individuales. Asimismo, otro aspecto a destacar era el contexto de la guerra fría, en el que existían dos bandos ideológicos: el bloque capitalista, que tiene como característica el individualismo; y el comunista/socialista, que tiene como característica el colectivismo. Más en la actualidad, a pesar de la caída del bloque soviético en 1991, muchos continúan insistiendo en que dicho régimen económico genera mayor estabilidad y bienestar en las sociedades. Pero, ¿cuál es la diferencia entre ambos regímenes? ¿Cuáles han sido sus hechos y resultados?
La diferencia de estos es que el primero aboga por el mérito; es decir, de cada persona por sus capacidades y habilidades, en la que cada quien en sociedad obtiene más que otro por sus habilidades. Mientras que el colectivismo en vez de abogar por las atribuciones del primero, defiende más las necesidades mediante la planificación económica con el objetivo de reducir las brechas sociales.
Ahora bien, debido a que los principales pensadores tenían un gran escepticismo con las ideologías colectivistas como el socialismo ¿qué sucede con el colectivismo? Ciertamente, a pesar de que posee una intención de progreso, su método de planificación e intervención económica no termina con buenos resultados, porque termina suprimiendo la libre competencia y, en consecuencia, la empresa privada. Además, busca una cierta igualdad de clases sociales, ¿cómo sería esto posible? En un ámbito social la única igualdad que se puede destacar es en dignidad por el hecho de ser personas y, por consiguiente, ante la ley. Sin embargo, después de esas igualdades, cada quien es diferente, tiene un pensamiento y habilidades distintas que merecen ser mejor pagadas, aunque seamos iguales en dignidad.
La mayor disidencia de estos conceptos del individualismo y colectivismo consiste en el método en el cual se llevan a cabo, aunque en teoría tengan un mismo objetivo, crear estabilidad económica. El primero, está a favor de la libre competencia y del libre mercado, en el que cada quien tiene la libertad de producir y comprar al precio que desee. Pero también admite que se requiere de una estructura. Así lo menciona Hayek en el Camino de la servidumbre: “El funcionamiento de la competencia no sólo exige una adecuada organización de ciertas instituciones, como el dinero, los mercados y los canales de información, sino que depende, sobre todo, de la existencia de un sistema legal apropiado, un sistema legal dirigido, a la vez, a preservar la competencia y a lograr que esta opere de la manera más beneficiosa posible” (Hayek, 1944, p. 63). Esta propuesta de Hayek significa la relación jurídica, como habíamos dicho en epígrafes anteriores, con el libre mercado. Por lo tanto, el hecho de que los ideales individualistas, característica esencial del neoliberalismo, rechace la intervención económica, no significa que abogue por el laissez- faire. Precisamente, por esa última idea su origen. Más, esa relación jurídica que defiende este ideal no es para perjudicar el libre mercado, sino para llevar el orden de ciertas cosas. Por ejemplo, la prohibición del comercio de sustancias ilícitas. Así que, sería injusto alegar que este ideal deja de lado mecanismos de organización. De forma que el neoliberalismo no defiende una descentralización radical.
Mientras que, en cuanto al segundo concepto, el tipo de planificación que rige en los ámbitos colectivistas es una planificación en contra de la libre competencia, una economía centralizada. Además, en este sistema es el Estado el que pasa a ser propietario de los medios de producción y es el que los dirige. De manera que en este sistema el derecho de propiedad privada va perdiendo relevancia. Esta idea es con el pretexto de buscar un bienestar general, ya que alegan que a los liberales solo les importa los intereses de ciertos particulares. Aunque bien poseen un objetivo de bienestar social; sin embargo, sus medios tienden a ser totalitarios porque quienes viven en ese régimen no tienen la libertad de elegir por sí mismos ni de ser una sociedad autónoma. Así lo observa el gran pensador liberal Ludwig Von Mises: “La pretensión del socialismo de ser el único que desea el bien debe rechazarse de entrada como errónea; porque si el liberalismo lucha en favor de la propiedad privada de los medios de producción, no es por consideración hacia los intereses particulares de los propietarios, sino porque espera de una constitución económica basada en la propiedad privada más abundante y recursos para todos” (Mises, 2007, p.63). Esto significa que los regímenes económicos descentralizados tienen más ventajas porque a medida que existe libre competencia, insta a la creatividad y una sociedad menos dependiente del Estado. Un excelente ejemplo de esta última premisa es el gran desarrollo económico en República Dominicana debido a la ley 8-90 sobre fomento de las zonas francas y, en consiguiente, a los grandes capitales privados, que vienen a invertir en las mismas, que aparte de generar grandes aportes al país tales como divisas, fomentan la abundancia de empleos. Cuyos últimos aciertos mantienen una cierta estabilidad en el país. Sin embargo, puede darse el caso que, aunque exista un cierto elemento de sistema (neo)liberal con un gran desarrollo económico, dicho progreso no se visualice en el día a día de algunas personas. Más, esto no podría ser una excusa para suprimir la libre competencia, ya que el neoliberalismo no se opone al bienestar social. Incluso el gran pensador liberal citado anteriormente, Isaiah Berlin, afirmó que era importante un cierto gasto social, una democracia pluralista que reconozca las exigencias y derechos de los individuos y grupos.[11] Esto se refiere a un Estado que garantice una equidad de oportunidades.
Por otra parte, una cierta descentralización de la economía se relaciona con los regímenes democráticos porque al existir fuertes sectores privados, existe una gran pluralidad del poder político. Así lo mencionan los expertos en temas de desarrollo social y democracia Semuchi Sinanoglu, Lucan Way y Steven Levitsky: “Si bien el control del Estado sobre la economía refuerza al autoritarismo al concentrar los recursos en manos de pocos actores estatales, un sector privado amplio y diverso distribuye los recursos a lo largo de todo el espectro político, generando así una mayor capacidad de acción democrática. Dispersión de los recursos económicos, alejándose del Estado, dificulta que un solo partido político monopolice el poder” (Sinanoglu, Way y Levitsky, 2025). Así el libre mercado también se relaciona con la libertad política. Un ejemplo muy bueno de estas premisas planteadas lo podemos apreciar en Brasil a mediados de los años 1980, en la que empresarios financiaron a partidos de oposición con el objetivo de dar fin a la dictadura militar de aquella época, y finalmente lo lograron.
Mientras que, el intervencionismo económico, a pesar de pregonar esa justicia social y ese bienestar, cuando controla el mercado lo que termina provocando es escasez y miseria con sus políticas de control de precios, porque cuando a un cierto producto se le impone un precio por debajo del mercado causa pérdidas debido a que para producir ciertos productos se requiere de una inversión. En consecuencia, para evitar esas pérdidas, los productores se van o terminan quebrados. Al final los perjudicados son los consumidores. Este tipo de régimen promete prosperidad, pero al final termina en caos. Así lo menciona Mises: “Muchos partidarios del intervencionismo se quedan perplejos cuando se les dice que al recomendar este sistema no hacen sino fomentar tendencias dictatoriales y antidemocráticas y procurar el establecimiento del socialismo totalitario” (Mises, 2007). Un ejemplo de este argumento de Ludwig Von Mises se puede visualizar en Venezuela, en la que comenzó a aplicar una política de control de precios y terminó provocando escasez de productos de primera necesidad en los supermercados[12] y altos índices de pobreza mucho antes de que se le impusiera la sanción económica en 2017. [13] [14]
Por lo tanto, la libre competencia es una base esencial para el fuerte desarrollo de nuestras democracias y, por consiguiente, garantizan nuestras libertades individuales.
Influencia del neoliberalismo en nuestras sociedades
En los últimos años este modelo tanto político como económico ha desplazado a otros en gran medida. En pleno siglo estamos viviendo bajo una globalización neoliberal, porque los gobiernos, en su mayoría, han abogado por sectores privados más fuertes, en la que las empresas estatales son consideradas como ineficientes. Así lo señala Torres “A diferencia del modelo del Estado de bienestar, donde éste ejerce el mandato de defender el contrato social entre el trabajo y el capital, el Estado neoliberal es decididamente proempresarial, y consecuentemente apoya el mundo de las empresas” (Torres, 2014, p.194). A partir de esta afirmación, también puede darse el caso que un sistema se correlacione con otro. Decíamos anteriormente que República Dominicana, aunque no es neoliberal en su totalidad, sí posee ciertas influencias. Otro ejemplo muy buen ejemplo, es la ley 158-01, que fomenta e incentiva el sector turismo en el país caribeño. Lo cual ha generado un gran crecimiento exorbitante, ya que gracias a esa ley ha habido una gran libertad de comercio.
Ahora bien, el auge del movimiento neoliberal comenzó desde mucho antes, desde finales de los años 1970 aproximadamente. Aunque realmente nació en los 40´s. Pero, ¿que provoca este gran giro? Durante un largo período de tres décadas, después de la segunda guerra mundial, debido a los malestares dejados por esta, se adopta una cierta regulación a los mercados, empresas estatales, y una política fiscal progresiva; es decir, el modelo de Maynard Keynes. Durante ese período dicho modelo pareció dar resultados favorables; sin embargo, todo cambiaría de repente a partir de la década de los 70´s, el mundo había cambiado porque surgieron nuevas eventualidades tanto en lo cultural como en lo político y, en consecuencia, en lo económico. Así lo señala Gonzalbo: “La seguridad, el ánimo confiado, optimista, de la postguerra desaparece y despunta un mundo nuevo” (Escalante Gonzalbo, 2016, p.92). Las ambivalencias que surgen para este tiempo fueron el gran gasto militar en la guerra fría, y de la manera que este se sostenía, que era a través de la emisión del papel moneda, lo que provocaba devaluación de la misma. Asimismo, otro aspecto contundente fue la crisis del petróleo de 1973. Además, la industrialización entra en crisis debido a que comienzan a menguar las exportaciones, cuya disminución da un golpe duro a los países en desarrollo que dependen de las mismas. Es por ello, que debido a esas flagrantes debacles se requiere de un cambio ante esa situación. Uno de los primeros pálpitos, aunque no muy notorio en aquella época, fueron las primeras medidas de libre comercio en China en 1978. Entonces, es ahí que nace la necesidad de expandirse hacia nuevos horizontes, en el que el neoliberalismo juega un papel importante como un reacio del Keynesianismo y de la batalla intelectual que venía dando anteriormente.
En síntesis, los años setenta fue la época determinante para la concreción del neoliberalismo. Escalante Gonzalbo señala que todo ello produce un giro civilizatorio[15] porque los malestares causados se vieron como algo que no podía volver a repetirse.
Más tarde, el gran boom del neoliberalismo fue en los años 80´s con dos grandes representantes del mismo: Margaret Thatcher como primera ministra de Reino Unido; (1979-1990); y Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos de América (1981-1989). La primera, adoptó una cierta dureza de políticas económicas debido a la inflación en que estaba sumido el Reino Unido. Una de esas políticas fue la privatización de empresas estatales y la venta de casas alquiladas por el Estado, lo cual fue ventajoso porque dio la oportunidad a personas a ser propietarios. Además, gracias a sus políticas se redujeron impuestos y el gasto público. Mientras que, el segundo tenía como prioridad reducir el Estado para reducir impuestos, lo cual fue bastante favorable.
Sin embargo, aunque esta ideología suena muy bien y, en efectos, ha dado buenos resultados, puede llegar a ser contraproducente, y como todo en la vida, tiene sus contras. Porque si se lleva a un cierto extremo, ignorando ciertos males de la sociedad, puede aumentar grandes brechas de desigualdad. Un ejemplo de eso fue cuando Thatcher aplicó sus respectivas políticas, cuando se procedió a las ventas de casas rentadas por el Estado, provocó que muchas personas que alquilaban en zonas aceptables, que no pudieron comprar, se tuvieron que mudar a otros lugares de una categoría inferior. Además, otro aspecto fue el enfrentamiento con los trabajadores de las minas, que provocó que las mineras cerraron y con un déficit de millones de libras. Por tal razón, Escalante Gonzalvo afirmó que: “Thatcher quería restaurar las sobrias ideas del pasado, de un pasado victoriano vagamente idealizado” (Escalante Gonzalbo, 2016, pp. 120-121). No es que el neoliberalismo no haya dado resultado, es cuestión de aplicar una cierta razonabilidad.
Conclusiones
En conclusión, el neoliberalismo surge como una necesidad de dar una vida nueva a las ideas del liberalismo clásico, debido a que este con su idea de la mano sombra había provocado grandes males. De ahí surge el (Neo) liberalismo para diferenciarlo del liberalismo que tanto se confunde en la cotidianidad política. A diferencia de esa idea en decadencia, este propuso una intervención legal para poder eficientizar la competencia y evitar ciertos abusos; además de que aboga por la privatización de empresas, reducción del gasto público y una muy mínima intervención en la economía por parte del Estado. Pero realmente, esta nueva idea tomó un punto álgido a partir de la década de los años 70´s debido a que otros modelos económicos eran insostenibles.
Más, este régimen puede tener sus quebrantos en ciertos aspectos, porque aunque si bien ha dejado buenos resultados, si se lleva a un cierto extremo se pueden pasar por alto ciertas sensibilidades humanas y, por consiguiente, un gran crecimiento de la desigualdad. Es por ello, que el pensador liberal Isaiah Berlin propone la importancia del pluralismo en sociedad, en el que se reconozcan las exigencias de la sociedad en conjunto para que no exista una tiranía de la mayoría. Por lo tanto, este sistema de gobierno se puede relacionar con políticas de gastos sociales para corregir algunas imperfecciones dentro de este régimen. Es decir, un Estado que garantice una equidad de oportunidades.
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[5] Hayek, F.V. (1944). El camino de la servidumbre. Alianza Editorial, p. 15
[6] Hayek, F.V. (1944). Camino de la servidumbre. Alianza Editorial, p.41
[7] Vallespín, F. (1995) Historia de la teoría política Vol. 6. Alianza Editorial, p.33
[8] Vallespín, F. (1995). Historia de la Teoría Política 6. Alianza Editorial, p.56.
[9] García-guitián, E. (1995). Historia de la teoría política 6. Alianza Editorial, p.66.
[10] García-Guitían. (1995). Historia de la teoría política 6 Alianza Editorial, p.76.
[11] Vallespín, F. (1995). Historia de la teoría política 6 Alianza editorial, p.81
[12] La verdadera dimensión de la escasez de Venezuela. (2015). BBC News Mundo.
[13] Crisis económica en Venezuela: la pobreza alcanzó más del 48 por ciento de los hogares. (2015). Infobae.
[14] Denuncian que el control de precios es una intervención artificial del chavismo. (2022). Infobae.
[15] Escalante Gonzalbo, F. (2016). Historia mínima del Neoliberalismo. Turner publicaciones, p. 112
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