“La mujer no ha nacido para que se la comprenda, sino para que se le ame”.
La frase que afirma que “Los grandes autores son eternos” cobra vida cuando hablamos de Federico García Lorca, poeta, prosista y dramaturgo español perteneciente a la famosa Generación del 27. Su influencia y popularidad en la literatura española del siglo XX lo posicionan como un referente emblemático de la poesía.
Su corta vida fue suficiente para dejar un legado amplio, consagrado en versos y prosa sobre diversas temáticas: el amor, la muerte, la pasión y la identidad humana. En el ámbito teatral abordó temas sociales y psicológicos, imponiendo un estilo muy personal: la poética teatral con simbolismos. Sus obras más destacadas en el teatro son La casa de Bernarda Alba, Bodas de sangre y Yerma, las cuales reflejan su inclinación por temas sociales y psicológicos.
El trágico fin de la vida y trayectoria de García Lorca conmocionó al mundo literario, privándolo de una de las figuras más importantes de la poesía, la prosa y el teatro del siglo XX. Fue detenido en medio de la Guerra Civil española, en 1936, por sus convicciones políticas y su orientación sexual.
Sus frases se hicieron inmortales. Dentro de ellas podemos destacar:
– «En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida».
García Lorca nos muestra su amor por la patria, por la libertad y la solidaridad.
– Sobre la vida: «Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan solo ahora la hemos de gozar».
Esta frase resume cómo debemos asumir la vida: vivir el aquí y ahora, acoger lo positivo de cada situación.
– Sobre la poesía: «Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio».
Se puede interpretar que poesía es aquello que a veces no entendemos; sin embargo, acaricia nuestra alma y resuena en nuestro corazón.
– Sobre el dolor: «El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta».
La esperanza es la ilusión de la fe, de que realizaremos nuestros sueños con y a pesar de. Por lo tanto, es alimento para continuar nuestro viaje.
– «Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad».
En esta frase el escritor nos muestra el dolor de quien tuvo que sufrir las pérdidas y la incertidumbre de la guerra.
– «La mujer no ha nacido para que se la comprenda, sino para que se la ame».
Describe una vez más su admiración y respeto por las mujeres.
A casi un siglo de su fallecimiento (1936), el poeta y dramaturgo español ejerce influencia en la literatura como norte seguro para poetas y dramaturgos. En la historia de la literatura hispanoamericana su legado se evidencia en autores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar.
Gabriel García Márquez manifestó influencia lorquiana en los temas del amor y de la muerte. Además, se comparan algunas descripciones de Cien años de soledad con la obra política y social de Lorca. El Gabo dijo una vez que sin Lorca no hubiera podido escribir esa obra. Lorca mezclaba lo cotidiano con lo trágico y lo simbólico; García Márquez hizo lo mismo con Macondo.
Lorca – Romance sonámbulo:
Verde que te quiero verde.
Verde viento, verdes ramas.
Gabriel García Márquez – Cien años de soledad:
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
La influencia: ambos comienzan con una imagen que “congela” el tiempo. Lorca con el color verde (obsesión); Gabo con el hielo (asombro). Los dos usan la poesía para abrir una historia.
Otro tema que utilizan: la muerte y el destino como personaje. En Lorca ronda la muerte; en Gabo también.
Lorca – Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
García Márquez – Crónica de una muerte anunciada:
"El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para ir a recibir al obispo".
La influencia es clara: la hora exacta, el anuncio de la muerte desde la primera línea, el tono de elegía. Gabo confesó que Crónica nació leyendo a Lorca. Para él, Lorca le enseñó que se puede contar lo trágico cantando. Esa es una confesión del premio Nobel que dimensiona la obra de Federico García Lorca y, a la vez, deja en evidencia que la obra del poeta ha tenido una receptividad amplia por los escritores del Boom literario latinoamericano.
El más adulto y curtido de los intelectuales del Boom, Julio Cortázar, así lo deja explícito cuando examinamos superficialmente su obra. Se refleja la influencia de García Lorca en los temas del amor y la muerte. Cortázar no copió el romance ni el cante jondo de Lorca; lo que tomó de él fueron tres aspectos:
1. Lo fantástico que duele: Lorca metía lo mágico con lo cotidiano (la luna que va a la fragua, la sangre que canta). Cortázar hizo lo mismo, pero urbano y borgeano.
2. La muerte y el juego: Lorca jugaba con la muerte (“a las cinco de la tarde”). Cortázar jugó también con *Rayuela*.
Lorca – Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:
A las cinco de la tarde.
La sangre no quería.
Cortázar – Continuidad de los parques:
Había empezado a leer la novela unos días antes. Era de esas que te atrapan…
La influencia: la tensión. Los dos te meten en un ritual donde sabes que algo malo va a pasar desde el inicio. Lorca con el toro; Cortázar con el lector que es el asesinado.
3. El lenguaje como música y juego: Lorca usaba repetición y ritmo de cante. Cortázar usó repetición y juego de palabras.
Lorca – La aurora:
La aurora llega y nadie la recibe en su boca.
Cortázar – Rayuela:
¿A qué se debe, pues, esta exasperación del lenguaje que me lleva a escribir frases como esta?
La influencia: los dos rompen el lenguaje “correcto”. Lorca para cantar; Cortázar para pensar. A los dos les gustaba sorprender al lector.
En nuestro país su pluma prodigiosa se manifiesta en los grandes autores del siglo pasado, siendo esta época el resplandor de la literatura dominicana. Pese a que Lorca murió en 1936, su poesía y teatro llegaron rápido a Santo Domingo mediante revistas, exiliados españoles y recitales poéticos.
La Poesía Sorprendida (1943-1947), movimiento literario dominicano cuyo objetivo fundamental era cultivar una poesía universal, libre y profundamente humana, fue el grupo que más lo estudió y difundió. Decían que había que sorprender como lo hacía Lorca: mezclar belleza, angustia y pueblo.
Los más sobresalientes fueron:
– Manuel del Cabral: influencia muy alta en ritmo y temas gitanos/negros.
– Héctor Incháustegui: alta en drama y surrealismo social.
– Pedro Mir: media en épica y voz colectiva.
– Franklin Mieses: media en tragedia humana.
Su mezcla de lirismo, pueblo y denuncia social conectó mucho con los poetas dominicanos. Pero entre los más lorquianos vamos a destacar a Manuel del Cabral: le llamaron “el Lorca del Caribe” por la notable influencia en su poesía. Él no lo imitó; tradujo a Lorca, valoró sus conceptualizaciones estéticas y su forma, y le agregó el alma dominicana. Veamos algunas similitudes:
Federico García Lorca – Romancero gitano (“Romance de la luna, luna”):
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Claves lorquianas: romance, luna, gitanos, muerte que ronda, ritmo y cante.
Manuel del Cabral – Compadre Mon:
Compadre Mon, compadre Mon,
¿dónde me dejo su machete?
Lo dejé en el cañaveral,
donde el grillo canta y muere.
Compadre Mon, compadre Mon,
¿por qué tiene esa cara triste?
Porque me quitaron la tierra
y me dejaron sin desquite.
Influencia lorquiana:
– El romance (mismo metro octosílabo) y el estribillo “Compadre Mon, compadre Mon” / “verde que te quiero verde”.
– El personaje del pueblo: Lorca-gitano; Cabral-campesino.
– La tragedia social: Lorca-persecución; Cabral-despojo de tierra y explotación.
– La música y la muerte: grillo que canta y muere, ron, madrugada, como el cante jondo.
Influencias más notables de Lorca en Cabral:
– La voz colectiva (habla un yo que representa a todo el pueblo).
– La denuncia sin adorno (palabras directas, crudas).
– La música como consuelo (Lorca no la pone explícita, pero Cabral mete la vieja guitarra: el cante jondo caribeño).
– Imágenes fuertes (sangre, hambre, suelo, huesos).
Al examinar la incidencia del malogrado poeta español en trascendentes figuras de la literatura latinoamericana, llegamos a la conclusión de que la influencia lorquiana no se mide en citas, sino en resonancias que vibran en lo más íntimo y profundo del corazón de cada ser humano. Federico García Lorca no fundó una escuela: creó una forma de mirar y la hizo sonar distinto. Dejó en la literatura hispanoamericana una expresión genuina donde aún vibra lo que somos: el llanto que no se atreve a ser grito, el amor que se sabe imposible y aun así no perece, la tierra que reclama sangre, el temblor de saber que lo popular puede ser vanguardia y que lo trágico, si se canta bien, se vuelve eterno.
Por tanto, todo el que escribe después de Lorca, aunque no lo cante, lo tararea.
Bibliografía
– Wikipedia
– Ian Gibson (Biografía de Federico García Lorca)
– Cultura Genial.com
– Centro Virtual Cervantes
– www.es.amnesty.org
– www.zendalibros.com
– Psicología y Mente.com
– El Corte Inglés Blog
– Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
– Biografías y Vidas
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