El pasado sábado 9 de mayo de 2026 fue dado a conocer el veredicto oficial de los XIII Premios Platino del Cine Iberoamericano, reconociendo a las películas, series, miniseries y talentos más destacados de la producción audiovisual de la región.
Los Premios Platino son organizados por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA) y la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), con el respaldo de las academias e institutos de cine de los 23 países iberoamericanos. Entre sus coauspiciadores figuran la Comunidad de Madrid, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y el Grupo Xcaret, de México. Entre sus patrocinadores corporativos destacan LaLiga, IBERIA y Barceló Hotel Group.
La ceremonia de premiación cuenta con una señal internacional que llega a más de 23 países a través de cadenas como TNT y la plataforma Max, además de señales públicas y abiertas nacionales, entre ellas RTVE y RTVE Play en España, Caracol Televisión en Colombia, Venevisión en Venezuela, UChileTV en Chile y Telesistema Canal 11 en la República Dominicana. Una delegación periodística dominicana estuvo presente, coordinada por la agencia Stimulos Creativos, y su coordinadora, Irene Morillo.
El presente lauro personal no rechaza, ni critica, ni cuestiona el veredicto oficial. Por el contrario, implica una validación respetuosa de sus resultados. Lo que pretende es presentar una visión alternativa, aspiracional y subjetiva, como lo son, en definitiva, todas las apreciaciones artísticas.
Es importante establecer que los listados iniciales —largo y corto— cuentan con la participación de más de 1,100 académicos pertenecientes a la Unión Latinoamericana de Facultades de Artes y escuelas de cine de toda Iberoamérica.
Hemos realizado anualmente la cobertura de los Premios Platino, cuyo jurado está integrado por 160 personalidades procedentes de 23 países, además de ejecutivos institucionales vinculados a la industria audiovisual iberoamericana, responsables de seleccionar a los ganadores de las 23 categorías correspondientes al cine, las series y las miniseries.
Hay que tener presente que el objetivo de los Premios Platino no consiste únicamente en premiar 23 proyectos durante una noche de gala. Su verdadera misión es visibilizar, fortalecer y proyectar internacionalmente la creación audiovisual iberoamericana.
Mis lauros personales
Mejor película iberoamericana de ficción
Ganadora oficial: El agente secreto (Brasil).
Ganadora de mi lauro personal: Belén (Argentina).
A nuestro modo de ver, y coincidiendo con una parte importante de la crítica internacional, Belén es una película crucial. Ha sido definida como una obra “didáctica sin ofender y clara sin caer en la redundancia”, al explicar un entramado legal complejo y específico de una provincia argentina de forma accesible, universal y directa para públicos extranjeros, sin sacrificar rigor ni profundidad.
La cinta, dirigida por Dolores Fonzi, desarrolla un equilibrado tono de drama con resonancias documentales, expresando una indignación legítima y madura. Construye la empatía de forma orgánica mediante el calvario de la protagonista y la tenacidad de su abogada defensora, interpretada por la propia Fonzi.
Desde el punto de vista técnico, la fotografía y el diseño sonoro aportan un valor excepcional a una propuesta que combina sensibilidad, inteligencia narrativa y compromiso humano.
Menciones de honor: El agente secreto (Brasil) y Aún es de noche en Caracas (Venezuela).
Mejor dirección
Ganador oficial: Kleber Mendonça Filho por El agente secreto (Brasil).
Ganadora de Sosa: Los domingos (España).
Lo que logra su directora, Alauda Ruiz de Azúa, es confirmar su condición de una de las voces más precisas, sutiles y rigurosas de la dirección contemporánea. Es una cinta ganadora de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián y de múltiples Premios Goya, entre ellos el de Mejor Dirección, la película se sostiene sobre una conducción coral admirable que mantiene el foco en su tema central mientras despliega una notable riqueza estética al exponer narrativas diversas. Su principal mérito consiste en evitar el monólogo ideológico para convertir la película en un caleidoscopio de reacciones humanas complejas frente a aquello que resulta difícil de comprender.
Menciones de honor: El agente secreto (Brasil) y Belén (Argentina).
Mejor película de comedia iberoamericana
Ganadora oficial: La cena (España).
Merecido reconocimiento para la producción dirigida por Manuel Gómez Pereira y protagonizada por Mario Casas y Alberto San Juan, que además obtuvo el premio al Mejor Diseño de Vestuario.
Ganadora de Sosa: Homo Argentum (Argentina).
La película destaca por el récord de transformismo actoral de su protagonista, Guillermo Francella, quien interpreta 16 personajes diferentes, una proeza interpretativa inédita en el cine iberoamericano reciente. A través de esta extraordinaria versatilidad, Francella navega por un humor incómodo, ácido y autocrítico respecto de la identidad argentina, sin caer nunca en la tentación de aleccionar al espectador. El trabajo técnico de caracterización resulta determinante para diferenciar cada personaje, mientras sobresalen el diseño de producción de Marcelo Pont Vergés, el vestuario de Constanza Balduzzi y la fotografía de Leonardo Rosende en un conjunto de 16 historias desarrolladas en apenas 98 minutos.
Mención de honor: Un poeta (Colombia).
Fue una de las grandes olvidadas del veredicto oficial. Se trata de una película de presupuesto mínimo que logra trascender artísticamente gracias a la solidez de su concepto y a unas actuaciones sorprendentemente orgánicas, especialmente la de su protagonista, un actor natural proveniente de la docencia. Su director, Simón Mesa Soto, ya había conquistado el reconocimiento internacional en el Festival de Cannes, donde obtuvo el Premio del Jurado de la sección Un Certain Regard, y en el Festival de San Sebastián, donde recibió el Premio Horizontes Latinos. La crítica internacional, incluyendo medios como The Hollywood Reporter, IndieWire, El Mundo y El País, coincidió en valorar sus virtudes artísticas. Los analistas destacan que la película desmonta los vicios habituales del llamado “realismo social” para construir una obra profundamente original desde sus recursos formales y narrativos.
Mejor película de animación
Ganadora oficial: Olivia y las nubes (República Dominicana).
Ganadora de Sosa: Olivia y las nubes (República Dominicana).
La elección coincide plenamente con el veredicto oficial debido a que su director, Tomás Pichardo Espaillat, impone una propuesta de extraordinaria innovación visual y una notable multiplicidad estética. El gran diferencial radica en el uso audaz de múltiples estilos gráficos y técnicas mixtas de animación, integradas con una narrativa emocionalmente profunda y temáticamente madura. Frente a los estándares comerciales que dominan gran parte de la animación contemporánea, Olivia y las nubes ha sido celebrada por su lirismo, sensibilidad y por la afirmación de una identidad cinematográfica autoral construida desde la artesanía y la experimentación.
El filme destaca por una manufactura orgánica y un pulso artístico independiente de primer nivel. El propio Pichardo Espaillat ha señalado que una parte fundamental del proceso creativo se desarrolló de manera colectiva, involucrando activamente a estudiantes dominicanos del área de animación, lo que añade una dimensión pedagógica y comunitaria a una obra de indiscutible valor artístico.
Menciones de honor: Decorado
Decorado (España y Portugal), dirigida por el aclamado cineasta y animador gallego Alberto Vázquez, ganadora del Premio Goya a la Mejor Película de Animación, recibió una acogida prácticamente unánime de la crítica especializada por el uso intencionado y expresivo del diseño de personajes. Vázquez recurre a animales antropomórficos con una estética que evoca deliberadamente al Mickey Mouse del Disney clásico y a las historietas de principios del siglo XX. Sin embargo, la crítica ha destacado cómo ese envoltorio aparentemente inocente sirve para potenciar una comedia negra profundamente perturbadora sobre la salud mental, el capitalismo y la alienación social. El contraste entre la apariencia amable de sus imágenes y la oscuridad de sus temas constituye uno de los elementos más fascinantes de la propuesta.
Soy Frankelda (México), dirigida por los hermanos Roy Ambriz y Arturo Ambriz, consolidó un circuito de prestigio internacional extraordinario. Fue la película inaugural del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, participó en el Festival Fantasia de Montreal y alcanzó una histórica nominación como Mejor Película Independiente en los Annie Awards. La crítica ha elogiado especialmente su realización artesanal en stop-motion, desarrollada con evidente pasión artística. Destacan el detallismo milimétrico de las marionetas, el diseño de producción y la recreación del Real del Monte del siglo XIX. También se ha valorado su creatividad para materializar los monstruos del subconsciente de la protagonista, así como la calidad de su banda sonora y de sus números musicales.
Mejor película documental
Ganadora oficial: Apocalipse nos trópicos (Brasil).
Ganadora de Sosa: Apocalipsis en los trópicos (Brasil).
La decisión oficial resultó plenamente justa, aunque la brevedad de la ceremonia impidió explicar adecuadamente las razones que la sustentan. Existe un consenso prácticamente absoluto entre los críticos de festivales y medios internacionales respecto a la asombrosa capacidad de Petra Costa para infiltrarse en los círculos de poder político y religioso de Brasil. La edición, desarrollada durante tres años bajo la supervisión de la propia Costa, constituye una auténtica obra de orfebrería cinematográfica. Su mérito consiste en condensar cientos de horas de material en un relato coherente, apasionante y revelador.
Pero el gran logro de la película reside en su audacia conceptual. Costa no se limita a registrar hechos políticos ni a realizar una simple crónica periodística. Su propuesta conecta los acontecimientos contemporáneos de Brasil con las narrativas religiosas que influyen sobre amplios sectores de la sociedad, construyendo una reflexión de enorme profundidad histórica y cultural.
Mejor Ópera Prima de Ficción Iberoamericana
Ganadora oficial: Sorda (España).
Ganadora de Sosa: La misteriosa mirada del flamenco (Chile).
Se trata de la deslumbrante ópera prima del director Diego Céspedes, ganador del Grand Prix de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y seleccionada por Chile para competir en los Premios Goya y los Premios Óscar.
La película sobresale por su audacia formal para subvertir convenciones cinematográficas profundamente arraigadas.
Espinof definió la obra como “una representación única de la dualidad entre deseo y castigo bajo la forma de un western queer y poético”. La crítica destacó especialmente la capacidad de la película para situar el transformismo, los vestuarios extravagantes y los vínculos de la comunidad LGTBIQ+ dentro de un entorno tradicionalmente asociado a la rudeza y la intolerancia, como es un pueblo minero. Screen Daily dice que es “embriagadora mezcla de melodrama, western y relato de madurez” que resulta genuinamente transgresora. Los analistas coinciden en valorar que la desinformación y la histeria social propias de la época no son tratadas mediante un discurso panfletario o didáctico, sino transformadas en una fábula onírica que se instala profundamente en la sensibilidad del espectador.
Mejor interpretación masculina
Ganador oficial: Wagner Moura por El agente secreto (Brasil).
Ganador de Sosa: Wagner Moura.
La elección resulta incontestable. Wagner Moura confirma una vez más su capacidad para dotar de complejidad psicológica y humanidad a personajes atravesados por contradicciones profundas. Su trabajo en El agente secreto demuestra una extraordinaria economía expresiva, apoyada en matices gestuales y emocionales que permiten comprender las tensiones internas del personaje sin necesidad de subrayados dramáticos.
Mención de honor:
Ubeimar Ríos, protagonista de Un poeta, por el despliegue histriónico que alcanza desde su condición de actor natural. Logra una conexión sincera con el público y proporciona una experiencia sensitiva que resulta trascendente e inolvidable.
Mejor interpretación femenina
Ganadora oficial: Patricia López Arnaiz por Los domingos (España).
Ganadora de Sosa: Dolores Fonzi por Belén (Argentina).
La labor actoral de Dolores Fonzi, quien además dirige y protagoniza la película, recibió valoraciones especialmente elogiosas por parte de la prensa internacional.
Screen Daily destacó que la actriz demuestra una “admirable contención y sensibilidad en su interpretación”. El análisis subraya que Fonzi evita los efectismos, la teatralidad y los arrebatos melodramáticos habituales en muchas películas judiciales de inspiración hollywoodense, permitiendo que el peso de los hechos reales se exprese a través de su mirada, sus silencios y su presencia escénica.
The Guardian elogió la manera en que la rabia contenida del personaje nunca se convierte en descontrol emocional, sino en una tenacidad profesional metódica y agotada que dota al relato de un realismo impactante. Fotogramas e IndieWire destacaron el equilibrio dramático que se establece entre la figura de la abogada interpretada por Fonzi y la víctima de la historia, Julieta Belén, encarnada por la debutante Camila Plaate.
La crítica europea valoró particularmente la “sobriedad llamativa” de las actuaciones y la forma en que Fonzi utiliza su presencia en pantalla como un motor narrativo indispensable para el desarrollo del conflicto social, sosteniendo una interacción de profunda y orgánica sororidad.
La conclusión
Más allá de los nombres inscritos en las estatuillas, los Premios Platino continúan confirmando una realidad alentadora: el cine iberoamericano atraviesa uno de los períodos más fértiles, diversos y creativos de toda su historia.
Las obras aquí mencionadas revelan una cinematografía capaz de dialogar con los grandes temas de nuestro tiempo sin renunciar a sus identidades nacionales, a sus acentos culturales ni a sus particularidades estéticas.
Desde la animación experimental dominicana hasta el documental político brasileño; desde los nuevos relatos argentinos hasta las renovadoras miradas procedentes de Chile, Colombia, España y México, el panorama audiovisual iberoamericano demuestra una vitalidad extraordinaria.
Lo más estimulante es comprobar que ya no se trata de éxitos aislados. Existe una generación de creadoras, creadores, intérpretes y técnicos que ha alcanzado una madurez artística capaz de competir de igual a igual con cualquier cinematografía del mundo.
Cada edición de los Premios Platino evidencia que Iberoamérica no solo produce más cine: produce mejor cine. Un cine que se atreve a explorar nuevas formas narrativas, que cuestiona las certezas establecidas, que recupera la memoria, que imagina futuros posibles y que encuentra en la diversidad su principal fortaleza.
Mientras existan películas capaces de conmovernos, interrogarnos y ampliar nuestra comprensión de la condición humana, el cine iberoamericano seguirá creciendo. Y a juzgar por la calidad de las obras reunidas en esta edición de los Platino, ese futuro ya comenzó.
No es una promesa: es una realidad luminosa que continúa expandiéndose pantalla tras pantalla, festival tras festival, conquistando espectadores en todos los rincones del mundo.
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