El general Carsten Breuer es un hombre con prisa. Como comandante de las Fuerzas Armadas de Alemania es el soldado más poderoso y, podría decirse, el más importante en Europa. Tiene como tarea la rápida expansión militar alemana, convirtiendo a su ejército en la fuerza de combate más potente del continente.
Lo hace porque cree que los continuos intentos de Rusia de engrosar sus fuerzas militares a través de más reclutamiento e inversión en armamento le dará el suficiente poderío para lanzar un ataque contra un territorio de la OTAN para 2029.
"Nunca he experimentado una situación más peligrosa, más urgente, como la de hoy", me contó en una base militar cerca de la ciudad de Münster, cerca de la frontera neerlandesa.
"De manera que lo que vemos, lo que enfrentamos, es una amenaza de Rusia. Podemos ver claramente que Rusia está reforzando su fuerza militar a una capacidad que es casi el doble del tamaño de lo que fue antes de la guerra en Ucrania… En 2029 le será posible a Rusia llevar a cabo una guerra contra la OTAN. Y, como soldado, debo decir 'bueno, necesitamos estar preparados para esto’".
Breuer se enroló en el ejército en la entonces Alemania Occidental en 1984, cuando tenía 19 años. Es de voz suave y atento. No tiene nada de la arrogancia soldadesca, ni señal de la conducta machista militar, no obstante, está claramente motivado a transformar el ejército alemán y posicionarlo en el corazón del nuevo mapa de poder del continente.
Bajo su comando, las fuerzas militares están expandiéndose rápidamente en fuerza y números. Alemania proyecta invertir US$185.000 millones en su ejército para 2029, un incremento desde los US$109.000 millones invertidos en 2025. Los sondeos de opinión sugieren que el aumento cuenta con fuerte apoyo del público alemán.
No hace mucho, un programa de rearmamento de esta magnitud hubiera alarmado a los vecinos de Alemania, evocando los espectros del pasado oscuro de Europa.
En el siglo XX, Alemania usó sus poderosos ejércitos para conducir unas de las guerras más destructivas en la historia de la humanidad, causando estragos en gran parte del continente y matando a millones.
Tras contener sus fuerzas militares durante años con la intención de expiar los horrores que perpetró, ¿podrá Alemania cumplir su recién descubierta ambición de convertirse en el poder militar preeminente de Europa? Y, suponiendo que lo haga, ¿cómo actuará en el papel de hombre fuerte del continente?
Cruzando fronteras
Para tener una imagen gráfica de la manera cómo el lugar de Alemania en Europa se ha transformado, hay que ir a Lituania, donde Alemania ahora tiene por primera vez una presencia militar permanente desde la ocupación nazi.
Hay cerca de 1.200 soldados alemanes acantonados en Lituania. La cifra llegará casi a 5.000 para en fin del año entrante.
La BBC observó cómo la Panzerbrigade 45 (la 45ra Brigada Blindada) realizó un ejercicio con fuego real a unos kilómetros de la frontera con Bielorrusia, país aliado de Rusia. El entrenamiento consistía en un simulacro de la respuesta que darían ante una invasión proveniente del este.
El terreno aquí, cubierto de nieve y ligeramente boscoso, forma parte de la "gran llanura europea". Desde los mares del Norte y Báltico en el occidente, hasta los muros del Kremlin en el oriente, la tierra es llana. Hay pocos obstáculos naturales, no hay cordilleras, ni valles con ríos impasables. Es altamente vulnerable a una invasión.
En septiembre de 1812, el ejército de Napoleón pasó de largo hasta la capital rusa. Las fuerzas de Hitler, con velocidad relampagueante, también llegaron hasta las puertas de Moscú en septiembre de 1941, sólo para ser repelidas por las fuerzas soviéticas hasta Berlín: ejércitos, yendo y viniendo, yendo y viniendo a través de este terreno expuesto y abierto.
Si la geografía marca el destino, la gran llanura ha moldeado la historia de la guerra aquí durante siglos.
"Pienso que estamos aquí para cumplir con lo que nuestros vecinos esperan de nosotros", me dijo el teniente coronel Sebastian Hagen, comandante de la Panzerbrigade 45.
"Nuestro canciller [Friedrich Merz] anunció que estamos desarrollando el ejército convencional más poderoso de Europa. Y supongo que esto encaja con el papel de Alemania dadas nuestras fuerzas económicas y también nuestro rol en Europa. Y no estamos haciendo esto solos, obviamente, lo estamos haciendo dentro de la OTAN y de la Unión Europea".
Este cuidadoso, espontáneo compromiso con el multilateralismo de los esfuerzos militares de Alemania surge una y otra vez en conversaciones con los militares alemanes. La idea es recordarte que esta vez, Alemania está aquí no como invasor y ocupador, sino como un aliado bienvenido y valorado; que esta Alemania, una Alemania democrática, no busca dominar sino cooperar.
En el punto más alto de la Guerra Fría, Alemania tenía más de medio millón de personal armado, pero siempre dentro de la OTAN y bajo supervisión de EE.UU. Sin embargo, tras el colapso de la Unión Soviética, Alemania, a la par de gran parte de Europa, redujo sus fuerzas armadas a menos de la mitad de su antiguo poder. En un momento dado, se reportó que el equipamiento era tan escaso que los reclutas entrenaban con palos de escoba en lugar de rifles.
En la década entre 2007-17, Alemania, el país más poblado de Europa y de lejos la economía más fuerte, típicamente invirtió apenas 1,2% de su PIB en defensa. Esa era la dimensión de cuán bajo habían caído la defensa y seguridad en las prioridades de la nación; igualmente una medida del exceso de confianza en el que se había sumido Europa. El nuevo objetivo de Alemania para su defensa es 5% de su PIB.
Otras naciones europeas también están revaluando sus prioridades militares en vista de la guerra de Rusia en Ucrania. El año pasado, Reino Unido se comprometió a alcanzar la meta del 5% del PIB para 2035, y Francia apunta al 3,5%. Pero esos gastos todavía se quedan cortos frente a Rusia, que se estima que ha gastado 7,1% en su fuerza militar en 2024.
Una revolución cultural
El rearme a la escala que Alemania está realizando ahora ha necesitado de una cambio importante en la manera en que el país piensa en su defensa, y del lugar de las fuerzas armadas en la sociedad.
En la Conferencia de Potsdam de 1945, después de la rendición de Alemania, los líderes aliados acordaron que una Alemania futura debería estar desmilitarizada. Alemania Occidental aceptó esto, para intentar expiar la violencia que había infligido en el continente, y estaba satisfecha con dejar a los estadounidenses asumir el liderazgo de su defensa.
Esa época terminó. En 2025, el Parlamento alemán aprobó cambiar la Constitución para levantar las estrictas restricciones al crédito y financiar un presupuesto de defensa expandido.
Suele ser difícil para los que vivimos por fuera del país entender el enorme significado de esto para Alemania. Pero la historia es el invitado invisible en cada mesa; el país continúa afligido por la memoria de la hiperinflación que devastó la economía en los años 1920 y ayudó a impulsar a los nazis al poder. Alemania es particularmente neurótica en cuanto a deudas y dinero no respaldado. Pero ha permitido, finalmente, que el gasto de defensa rompa las reglas estrictas.
Fue un momento profundamente significativo. "Yo diría que fue una revolución cultural", expresa Sophia Besch, investigadora principal del Instituto Carnegie para la Paz, un centro de análisis con sede en Washington DC.
"La invasión rusa de Ucrania realmente ha cambiado la manera en que Alemania aborda la defensa".
Ese enorme paso fue casi seguramente precipitado por el discurso del vicepresidente de EE.UU., JD Vance, el año pasado, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Allí, apenas semanas después de la investidura de Donald Trump, Vance avisó a los aliados europeos que EE.UU. no sería más el garante de la seguridad europea.
Al mismo tiempo, una serie de mensajes filtrados revelaron la cultura de desdén que existía en la Casa Blanca de Trump por sus aliados europeos. "Comparto completamente su desprecio por los gorrones europeos", escribió en un mensaje a sus colegas el secretario de Defensa, Pete Hegseth, añadiendo, "PATÉTICO".
Eso, se comenta, fue lo que convenció al canciller de Alemania, Friedrich Merz, que las potencias europeas necesitan buscar una "independencia operacional" de EE.UU. dentro de la OTAN.
"Prácticamente todo el fundamento del acuerdo de la posguerra de Alemania estuvo basado en la Alianza Transatlántica", resalta John Kampfer, un periodista y autor basado en Berlín.
"Estaba sustentado en la supuesta defensa y seguridad y apoyo político de Estados Unidos. Tal vez se podría llamar inocente… pero ese sentido de seguridad ha sido despedazado por completo por este segundo gobierno de Trump.
"Yo sostendría que es más desestabilizador para los alemanes de lo que es para los británicos o franceses, porque los británicos y los franceses pueden envolverse en la bandera, en el sentido de nación e historia. Pero para la Alemania de la posguerra, se trataba de empezar de nuevo. Y se trataba de un orden basado en reglas, no importa cuán incompleto pueda ser eso. Y ese, de muchas maneras, era el principio básico de la política exterior de Alemania. Y ahora ven la guerra en el oriente, y hacia el occidente esta el amigo y aliado, y el supervisor del cual dependían, pero que ahora sienten que ya no lo es".
"Así que el sentimiento es oscuro, como lo es por toda Europa. Y hay una sensación de que hay que revaluar todo".
"Podemos llamarlo la alarma de despertador", comenta Breuer. "No éramos capaces ni estábamos dispuestos, otra vez, a apretar el botón de desactivar en este caso… fue un enorme paso para Alemania, un enorme paso para el pueblo alemán, definitivamente".
Breuer indica que Alemania tiene actualmente 182.000 personas en el servicio armado. Quiere aumentarlo en 20.000 para finales de año y en 60.000 dentro de una década. Y ese ejército profesional estaría suplementado por una fuerza en reserva de 200.000.
Ha lanzado un programa de reclutamiento para incorporar al ejército a miles de jóvenes hombres en particular; y si el programa no atrae las cifras suficientes, con el tiempo, argüiría por un regreso a la conscripción. Dado el apoyo público que hay a estas medidas, es un argumento que ganaría con seguridad.
El ministro de Defensa de Alemania afirma que 16.100 alemanes solicitaron entrada a las fuerzas armadas en febrero, 20% más que el pasado febrero, y 5.300 nuevos reclutas fueron inscritos, representando un aumento de 14% en 2025.
Independencia operacional
Alemania está reduciendo su dependencia de EE.UU. aún más con el incremento de su propia producción de municiones. El levantamiento de las restricciones al crédito para el gasto de defensa ha impulsado a muchas empresas alemanas a cambiar su enfoque de la manufactura civil a la militar.
Alemania, como la mayoría de Europa, se ha apoyado demasiado en los fabricantes de armamento estadounidenses para aviones de combate, sistemas de misiles y vehículos blindados como tanques. Alemania busca menos dependencia de las municiones fabricadas en EE.UU. y ha aplicado una política silenciosa de "comprar alemán donde sea posible".
Así que, ¿cuáles son las capacidades que actualmente sólo posee EE.UU. y que Europa necesita adquirir para lograr la "independencia operacional" de Merz?
"Nosotros, en Alemania, nos hemos impuesto una lista clara de prioridades", señala Breuer.
"Lo que necesitamos es IVR [Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento], lo que necesitamos son drones. Lo que necesitamos es una capacidad de ataque preciso profundo. La capacidad espacial también tiene lugar aquí. Así que esas son nuestras necesidades más urgentes. Pero, como dije, debemos ponerlo en una lista prioritaria, y estamos trabajando en eso, y estamos bien avanzados".
Le pregunté si estaba preparado a ser el primer general desde 1945 en comandar el ejército alemán en una guerra en Europa. No se trata de guerra, respondió.
"Lo que estoy haciendo es preparando a Alemania para que se pueda defender, desarrollando esas capacidades de defensa. Esto es un método de disuasión para nosotros. Disuadiremos la amenaza del lado ruso", dice.
En otras palabras: prepararse para la guerra con el propósito de evitar la guerra.
Pero, ¿la independencia operacional? ¿Una institución de defensa europea que pueda actuar sola en una importante guerra sin EE.UU.?
El Departamento de Defensa de EE.UU. es el mayor empleador de ese país. Se espera que gaste US$961.600 millones este año, superando por mucho el nuevo gasto al que se comprometió Alemania, igual que a los aumentos proyectados de aliados como Gran Bretaña y Francia.
"Cuando se mira el dinero, no hay otra alternativa: Alemania forjará el futuro de la defensa y seguridad europeas", expresa Sophia Besch.
"Pero dudo si tendremos un país en Europa que pueda llenar el vacío de EE.UU. Es muy tentador decir 'podría Alemania o Francia llenar ese papel en el futuro', pero así no es como los europeos cooperan. Siempre estamos buscando concesiones".
"También hay claramente un asunto de confianza. El papel que EE.UU. jugó en la defensa europea ha crecido a través de las décadas y la confianza que se tiene se desarrolló a través de las décadas y será difícil ocupar ese lugar de la noche a la mañana".
Pero esa confianza se está erosionando. La confianza alemana en Estados Unidos ha caído agudamente durante el segundo mandato de Trump. En 2024, antes de la reelección de Trump, 74% de los alemanes encuestados por el Centro Pew manifestaron tener confianza en la relación de ambos países. Pero en 2025, sólo 27% de los alemanes dijeron que las relaciones con EE.UU. eran buenas, comparadas con 73% que dijeron que eran malas.
¿Una nación indispensable?
Quizás la ilustración más impactante de la transformación del papel de Alemania en Europa es la actitud de sus vecinos. El militarismo alemán le echó una maldición al siglo XX. Ahora, las encuestas muestran que la presencia alemana en Lituania es popular.
En 2011, el ministro de Exteriores de Polonia, Radoslav Sikorski, viajó a Berlín y dio un discurso que, dado el recuerdo de la ocupación de Polonia por la Alemania nazi, sorprendió a muchos de los diplomáticos alemanes que fueron su audiencia.
Sikorski instó a Alemania a que tomara el liderazgo en Europa. El contexto fue la crisis en la eurozona y el papel que presionaba a Alemania a asumir era económico, no militar. Pero fue un hito. "Le temo menos al poder alemán que lo que empiezo a temer la inactividad alemana", manifestó, describiendo a Alemania como la "nación indispensable" de Europa.
El rearme alemán es una "buena noticia para Polonia, para Europa y para la OTAN", señaló el general polaco en retiro Andrzek Falkowski, ex jefe encargado de las fuerzas armadas polacas. También fungió 12 años en varios cargos altos en el cuartel general de la OTAN.
"Sabemos lo militaristas que fueron [los alemanes], y conocemos la posición geoestratégica de mi país. Siempre somos como un sándwich entre dos superpotencias", explicó.
"Después de 1989, Alemania empezó a vivir sin invertir en defensa. Prefirieron invertir en asuntos económicos y sociales -educación y demás- porque tenían un amortiguador en el este y nosotros, los polacos, éramos el amortiguador".
"Pero ahora Alemania se ha vuelto el cuarto más grande inversor en defensa del mundo. Así que, como la economía más fuerte de Europa, deberían gastar más, y para Polonia y para Europa, no son más que buenas noticias".
Hablando con el general Breuer, me di cuenta repetidamente de su insistencia en el lenguaje de la cooperación. Es un legado del pasado de Alemania que debe esforzarse de no aparentar querer dominar.
Particularmente me llamó la atención su respuesta a mi última pregunta. Me dijo después de que nuestra entrevista terminó que había encontrado la pregunta "aleccionadora y desconcertante". Fue esta: "Usted es quizás el soldado más poderoso y más importante en Europa", le planteé. "¿Siente esa carga?"
"Creo que siento la responsabilidad todos los días", contestó, "la responsabilidad por las fuerzas que estoy liderando aquí en Alemania. Yo soy uno de 182.000 soldados en Alemania, y siento la responsabilidad del liderazgo. Estoy muy contento de ser parte de este equipo de liderazgo, porque juntos haremos frente a esto y lidiaremos con este desafío. Definitivamente".
Cuando se fundó la OTAN, se dijo que su propósito era mantener a los estadounidenses adentro, los rusos afuera y los alemanes abajo. Esa época ya pasó. Ocho décadas después, Alemania está lejos de estar abajo; está de vuelta, rearmada y en el corazón de nuevo mapa de poder europeo.
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