Los terremotos no se pueden predecir con exactitud. Pueden ocurrir de manera repentina, durar apenas segundos y aun así provocar daños, pánico, interrupción de servicios, colapso de estructuras o alertas de tsunami cuando se originan cerca del mar.
El reciente terremoto registrado en Venezuela, sentido con fuerza en varias zonas del país y seguido por alertas preventivas de tsunami en el Caribe, volvió a poner sobre la mesa una pregunta esencial: ¿sabemos qué hacer antes, durante y después de un sismo?
Aunque muchas personas reaccionan corriendo, gritando o intentando salir de inmediato, los organismos de emergencia recomiendan actuar con calma, protegerse de objetos que puedan caer y seguir protocolos básicos de seguridad. En un terremoto, unos segundos pueden hacer la diferencia.
Antes de un terremoto: prepararse puede salvar vidas
La preparación comienza mucho antes de que la tierra tiemble. Lo primero es identificar las zonas seguras dentro de la vivienda, oficina, escuela o lugar de trabajo. Estas suelen ser espacios alejados de ventanas, cristales, espejos, estantes pesados, lámparas colgantes o muebles que puedan caer.
También es importante asegurar libreros, televisores, cilindros de gas, calentadores, gabinetes y objetos pesados que puedan desprenderse durante el movimiento. Muchas lesiones no ocurren por el terremoto en sí, sino por vidrios rotos, muebles que caen o personas que tropiezan al intentar correr.
Cada familia debe tener un plan de emergencia. Ese plan debe incluir un punto de encuentro, rutas de salida, contactos de emergencia, instrucciones para niños y adultos mayores, y una forma de comunicarse si las redes telefónicas fallan.
Además, se recomienda preparar una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecederos, linterna, radio, baterías, medicamentos, botiquín, documentos importantes, silbato, mascarillas, cargador portátil y artículos básicos de higiene.
Durante un terremoto: agáchese, cúbrase y agárrese
Si el temblor ocurre mientras está dentro de una edificación, la recomendación principal es: agacharse, cubrirse y agarrarse.
Agáchese para evitar que el movimiento lo derribe. Cúbrase debajo de una mesa resistente o junto a un mueble bajo que no pueda caerle encima. Proteja la cabeza y el cuello con los brazos. Si logra colocarse debajo de una mesa, agárrese de ella hasta que termine el movimiento.
No corra hacia las escaleras mientras la tierra se mueve. No use ascensores. No se coloque junto a ventanas, cristales, vitrinas o puertas de vidrio. Tampoco intente salir a la calle durante el movimiento si está dentro de un edificio, porque puede exponerse a objetos, cables, paredes o escombros que caigan desde arriba.
Si está en la cama, permanezca allí, cúbrase la cabeza con una almohada y espere a que pase el movimiento, siempre que no haya objetos pesados encima que puedan caer.
Si está en la calle, aléjese de edificios, postes, cables eléctricos, árboles, letreros y paredes. Busque un espacio abierto y manténgase allí hasta que termine el sismo.
Si va conduciendo, reduzca la velocidad, deténgase en un lugar seguro y permanezca dentro del vehículo. Evite detenerse debajo de puentes, elevados, túneles, cables eléctricos o estructuras que puedan colapsar.
Si está cerca del mar: piense también en tsunami
Cuando un terremoto fuerte ocurre en el mar o cerca de la costa, puede existir riesgo de tsunami, especialmente si el sismo es de gran magnitud, poco profundo y provoca desplazamiento del fondo marino.
Si está en una zona costera y siente un terremoto fuerte o prolongado, no espere a ver el mar retirarse ni aguarde videos o rumores en redes sociales. Muévase hacia zonas altas o tierra adentro, siguiendo las instrucciones de los organismos de emergencia.
Las alertas de tsunami no siempre significan que una ola destructiva llegará, pero se emiten de forma preventiva mientras las autoridades verifican el comportamiento del mar y el posible impacto sobre las costas.
En caso de alerta, las pequeñas y medianas embarcaciones deben mantenerse fuera del mar hasta que las autoridades indiquen que es seguro. También se recomienda alejarse de ríos, desembocaduras, lagunas costeras y zonas bajas, porque el agua puede penetrar tierra adentro por esos puntos.
Después del terremoto: no baje la guardia
Cuando el movimiento termine, lo primero es verificar si usted o las personas cercanas resultaron heridas. Si hay lesionados, pida ayuda y evite moverlos, salvo que exista peligro inmediato.
Revise si hay olor a gas, cables caídos, cortocircuitos, grietas graves, paredes inestables o daños estructurales. Si sospecha que el edificio no es seguro, salga con cuidado por las escaleras y aléjese de la estructura.
No encienda fósforos, velas ni interruptores si percibe olor a gas. Si puede hacerlo sin ponerse en riesgo, cierre la llave del gas, desconecte la electricidad y abra puertas o ventanas.
Manténgase atento a las réplicas. Después de un terremoto fuerte pueden ocurrir otros movimientos minutos, horas o días después. Si siente una réplica, vuelva a agacharse, cubrirse y agarrarse.
Use el teléfono solo para emergencias. En situaciones de desastre, las redes pueden saturarse rápidamente. Es preferible enviar mensajes de texto o comunicarse por aplicaciones cuando sea posible.
Evite rumores y siga fuentes oficiales
Después de un terremoto, suelen circular videos, audios, cadenas y mensajes alarmantes en redes sociales. Algunos pueden ser reales, otros antiguos o descontextualizados.
Por eso, es fundamental seguir las informaciones de fuentes oficiales, como los organismos de sismología, meteorología, defensa civil, centros de operaciones de emergencia y autoridades locales.
También es importante no difundir datos no confirmados sobre muertos, desaparecidos, colapsos o nuevas alertas, porque la desinformación puede generar más pánico y entorpecer las labores de emergencia.
Qué no hacer durante un terremoto
No salga corriendo sin observar el entorno. No use ascensores. No se acerque a ventanas. No se quede debajo de estructuras débiles. No regrese de inmediato a edificios dañados. No propague rumores. No se acerque a la costa si hay alerta de tsunami.
Tampoco se confíe después del primer movimiento. Un sismo fuerte puede estar seguido de réplicas, interrupciones eléctricas, incendios, fugas de gas, derrumbes parciales o cambios en el nivel del mar si ocurrió cerca de una zona costera.
La prevención es la mejor respuesta
Los terremotos son fenómenos naturales inevitables, pero sus consecuencias pueden reducirse con preparación, educación y protocolos claros.
Saber qué hacer antes, durante y después de un sismo no elimina el riesgo, pero ayuda a tomar mejores decisiones en medio del miedo.
La experiencia reciente de Venezuela y la alerta preventiva emitida para zonas del Caribe recuerdan que la preparación no debe verse como una exageración, sino como una responsabilidad individual, familiar, comunitaria e institucional.
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