El ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, confirmó el reforzamiento de la frontera con Haití y afirmó que “el momento lo amerita”, ante el recrudecimiento de los combates entre fuerzas haitianas y bandas armadas en Croix-des-Bouquets. La tensión volvió a poner a Jimaní entre los puntos más sensibles del dispositivo dominicano, por su ubicación frente al corredor que conecta Puerto Príncipe con Malpasse y por el temor de que las operaciones en Haití provoquen desplazamientos hacia los pasos formales e informales de la provincia Independencia.  

La alerta se intensificó tras los reportes sobre nuevas operaciones de la Policía Nacional de Haití y la Fuerza de Represión Antipandillas ( FRP) en Croix-des-Bouquets y Tabarre, áreas donde actúa la banda 400 Mawozo. Medios haitianos, entre ellos AlterPresse, han informado sobre ofensivas policiales con unidades especializadas, vehículos blindados y apoyo tecnológico. Sin embargo, el balance completo de esos operativos todavía no ha sido establecido de manera independiente.  

Una información todavía en verificación 

Los informes consultados describen choques armados y acciones para liberar ejes bloqueados por bandas, en medio de una violencia que mantiene bajo presión a comunidades del departamento del Oeste. Aun así, la información disponible no permite confirmar todos los detalles difundidos en redes sociales o en versiones preliminares. Por esa razón, el texto evita presentar como hechos comprobados datos sobre drones explosivos, daños específicos, cifras de víctimas o zonas particulares que no aparecen respaldados por fuentes identificables.  

Sin embargo, el ministro de Defensa confirmó a Acento que la frontera está tranquila a ambos lados y que el intercambio comercial se desarrolla de manera normal.

Las primeras voces oficiales han llegado con cautela. La Fuerza de Represión de Pandillas informó que sus unidades permanecen desplegadas en la zona y que comunicará nuevas actualizaciones a medida que la información sea verificada. Hasta este jueves, ese organismo había señalado enfrentamientos con miembros de bandas y bajas entre los grupos armados, aunque sin ofrecer un balance detallado de muertos, heridos, detenidos o armas ocupadas.  

Desde el Gobierno haitiano, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé encabezó una reunión este jueves de coordinación para evaluar el desarrollo de las operaciones y reforzar la respuesta estatal frente a las bandas que controlan sectores de Croix-des-Bouquets. La posición institucional apunta a sostener la ofensiva en los bastiones de 400 Mawozo, pero las autoridades haitianas todavía no han confirmado un balance final ni el control total de las zonas intervenidas.  

Emboscada a militares salvadoreños 

Mientras tanto, agencias internacionales reportaron que cuatro militares salvadoreños vinculados a la fuerza internacional fueron atacados en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, y permanecen desaparecidos tras una emboscada contra el vehículo blindado en el que se desplazaban. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dijo que había lanzado una operación militar para rescatarlos y exigió a las bandas haitianas que los devolvieran “vivos, sin ningún daño”. 

 En un mensaje difundido en su cuenta de X y reseñado por AP y otros medios internacionales, Bukele afirmó que los salvadoreños no son combatientes, sino técnicos de aviación cuya labor principal es apoyar evacuaciones médicas, y advirtió que una respuesta más fuerte vendría si no eran liberados con vida. El episodio elevó la atención sobre la capacidad real de las fuerzas desplegadas para operar en territorios dominados por bandas. 

La ruta que conecta con Jimaní 

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La lectura dominicana parte de un dato geográfico sensible: Croix-des-Bouquets está en el eje que comunica el área metropolitana de Puerto Príncipe con Malpasse y Jimaní. Le Nouvelliste ha documentado en distintos momentos el control y las barricadas impuestas por 400 Mawozo en la Ruta Nacional 8, un corredor clave hacia la frontera. Esa referencia permite sostener la preocupación por Jimaní sin afirmar movimientos de bandas que aún no han sido confirmados.  

Alerta dominicana en la provincia Independencia 

El refuerzo de efectivos militares en la frontera con Haití suele activarse cuando se producen picos de violencia del lado haitiano, alertas por posibles desplazamientos hacia territorio dominicano o informes sobre movimientos de bandas cerca de corredores que conectan con los pasos fronterizos.

En el caso de Jimaní, esa movilización cobra mayor sentido por la cercanía de Croix-des-Bouquets a la Ruta Nacional 8 y Malpasse, una vía que conduce directamente hacia la provincia de Independencia. Una fuente del alto mando de las Fuerzas Armadas dijo a periodistas de Acento que la zona de Jimaní está siendo reforzada desde la noche de este miércoles con efectivos del Ejército y del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre.  

Un despliegue permanente en la línea limítrofe 

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La dimensión del despliegue ayuda a medir el nivel de alerta. El ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, afirmó en marzo de 2026 que República Dominicana mantiene más de 10.000 soldados del Ejército, el Cesfront y otras agencias de seguridad del Estado apostados en la frontera, apoyados por más de 300 vehículos. Esa presencia cubre los 391 kilómetros de línea limítrofe y sirve de base para reforzar puntos sensibles como Jimaní cuando se intensifican los combates en el lado haitiano.  

Tecnología y movilidad para vigilar la frontera 

Ese despliegue físico se ha complementado con equipos tecnológicos y medios de movilidad para fortalecer la seguridad fronteriza. En julio de 2026, las Fuerzas Armadas recibieron drones y 179 vehículos, entre ellos camionetas de patrullaje, camiones para transporte de personal, motocicletas y unidades tácticas Centauro. También fueron incorporadas cinco aeronaves no tripuladas de despegue y aterrizaje vertical, destinadas a ampliar la vigilancia, el reconocimiento y el monitoreo en zonas remotas o de difícil acceso.  

 La modernización incluye sistemas ópticos de vigilancia de perímetro, plataformas contra drones, cámaras, sensores, fibra óptica, torres de observación y centros de monitoreo conectados a la verja perimetral inteligente. En puntos como Jimaní, estos recursos permiten observar caminos secundarios, detectar movimientos inusuales y dirigir con mayor rapidez las patrullas terrestres hacia áreas vulnerables, especialmente cuando se intensifican los combates del lado haitiano.  

Cerrar brechas antes de que la violencia cruce 

Del lado dominicano, el refuerzo en Jimaní busca cerrar brechas antes de que la violencia encuentre salida hacia la línea divisoria. Las autoridades procuran proteger la frontera ante la posibilidad de que presuntos pandilleros, huyendo de la ofensiva de las fuerzas haitianas, intenten refugiarse en territorio dominicano. La vigilancia se concentra en el paso formal, en los caminos secundarios y en los movimientos inusuales alrededor de comunidades cercanas. En ese escenario, el control no se limita a la migración irregular: también incluye la detección de armas y posibles integrantes de estructuras criminales.  

 Mandato internacional bajo presión 

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El trasfondo internacional ayuda a explicar la tensión. Reuters y Naciones Unidas reportaron que el Consejo de Seguridad renovó hasta el 31 de marzo de 2027 el mandato de la Fuerza de Represión de Pandillas. La decisión fue adoptada por 12 votos a favor y tres abstenciones, en medio de llamados a completar el despliegue y dotar a la misión de mayor capacidad operativa.  

  Ese desfase entre el mandato internacional y la realidad del terreno explica por qué cada operación en Croix-des-Bouquets tiene repercusiones inmediatas sobre la frontera dominicana. Mientras las fuerzas haitianas intentan golpear a 400 Mawozo en sus bastiones, República Dominicana refuerza Jimaní para evitar que la presión militar traslade hacia su territorio parte de la amenaza.  

Jimaní como línea de contención 

La frontera vuelve a funcionar como termómetro de una crisis prolongada. Si los combates se intensifican en la ruta hacia Malpasse, también aumenta la tensión sobre el comercio, la movilidad civil, los controles migratorios y la planificación de seguridad en la provincia Independencia. Por eso, Jimaní no aparece solo como un paso fronterizo, sino como una línea de contención ante la expansión de la violencia haitiana. 

Julián P. Herrera

Periodista

Periodista. Reportero de Acento.com.do

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