Para muchas personas, el Día de las Madres es sinónimo de alegría, reuniones familiares y abrazos. Para Evelyn Abreu, fundadora de la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade), la fecha representa una herida que vuelve a abrirse cada año: la desaparición de su madre y la incertidumbre de no saber dónde está.
Aunque también celebra su rol como madre de dos hijos, admite que cada felicitación recibida en esta fecha la confronta con una realidad dolorosa.
Es casi una tortura porque cuando la gente te felicita por el Día de las Madres, por dentro recuerdas que tú no tienes a la tuya, que está desaparecida y que no sabes dónde está, expresa con la voz entrecortada.
A pesar del sufrimiento, Evelyn ha procurado mantenerse fuerte frente a sus hijos. Sin embargo, reconoce que en ocasiones las emociones la desbordan y ellos han sido testigos de sus lágrimas. Lejos de alejarse, ambos se han convertido en su principal soporte emocional.
“Ellos me abrazan inmediatamente y me dicen que todo va a estar bien”, relata.
Su hijo mayor, de 10 años, conoce de cerca la labor que realiza acompañando a otras familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos. Según cuenta, incluso le ha manifestado su deseo de ayudarla.
“Me dice: ‘Mami, ¿cómo te puedo ayudar?’ y quiere involucrarse para apoyarme”, comenta emocionada.
La menor, de apenas cinco años, también le regaló uno de los momentos más significativos de este proceso. Tras verla llorar, se acercó para abrazarla y le recordó cuánto la amaba.
“Me dijo: ‘Tienes que saber que tienes una niña que te ama’. Eso me confrontó muchísimo como madre. Me dio tristeza, pero también mucha fuerza para seguir adelante”, recuerda.
Una fecha que perdió el brillo
Antes de la desaparición de su madre, el Día de las Madres era una celebración especial. Evelyn disfrutaba sorprenderla con regalos y dedicarle tiempo para hacerla sentir querida.
“Yo no esperaba fechas especiales para darle regalos, pero ese día me gustaba esmerarme, sorprenderla y hacerla sentir especial”, rememora.
Hoy, sin embargo, asegura que la fecha perdió gran parte de su significado.
“Ya no es una fecha de festejo. Aunque tengo a mis hijos, me cuesta celebrar porque no tengo a mi madre conmigo y solo vivo con la incertidumbre”.
La experiencia también transformó su manera de ejercer la maternidad. Ahora procura valorar cada instante junto a sus hijos y estar presente en los momentos importantes de sus vidas.
“Ahora los veo con otros ojos. No quiero perderme momentos especiales con ellos porque ya sé lo que significa vivir con la ausencia de una madre”.
La fe y la búsqueda como refugio
Evelyn asegura que la fe cristiana ha sido uno de los pilares que le han permitido mantenerse firme. En fechas especialmente sensibles, como el Día de las Madres, encuentra consuelo en la oración y en la esperanza.
“Ver a otras familias reunidas me genera mucha nostalgia porque no sé si volveré a vivir esos momentos”, confiesa.
También aprovecha la ocasión para enviar un mensaje a quienes aún tienen la oportunidad de compartir con sus madres.
“Honren a sus madres en vida, búsquenlas, abrácenlas y demuéstrenles amor todos los días. Las madres juegan un papel demasiado importante en nuestras vidas”.
Para ella, continuar buscando a su madre es una forma de mantener vivo su recuerdo y rendir homenaje a su historia.
“Seguir buscándola significa mantener viva su memoria, demostrarle amor y respeto”.
Reconstruirse para ayudar a otros
La búsqueda de respuestas ha implicado importantes sacrificios personales. Evelyn recuerda que, tras la desaparición de su madre, dedicó semanas enteras a recorrer calles y tocar puertas en busca de cualquier pista que pudiera conducirla a ella.
“Me fui un mes prácticamente sin regresar a mi hogar, todo el tiempo en la calle buscando a mi madre. Ese ha sido uno de los sacrificios más grandes como madre”.
A pesar del dolor y la incertidumbre, asegura que la experiencia la transformó profundamente. Hoy no solo sostiene a su familia, sino que acompaña a otras personas que enfrentan el drama de tener un ser querido desaparecido.
“Soy una mujer que tuvo que reconstruirse desde sus propias cenizas para seguir adelante y ayudar a otros en medio de su dolor”, concluye.
En un día dedicado a celebrar la maternidad, Evelyn Abreu representa a cientos de madres e hijos que continúan esperando respuestas. Historias marcadas por la ausencia, pero también por la esperanza de que algún día el silencio dé paso a la verdad.
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