La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán tiene a la República Dominicana en alerta máxima. El presidente Luis Abinader se dirigió a la nación para advertir que el conflicto impactará de manera significativa la economía del país, especialmente en los precios de los combustibles, la electricidad y los alimentos, y pidió a la ciudadanía una “cuota de sacrificio compartida”.

“El momento exige conciencia, exige responsabilidad y exige una cuota de sacrificio compartida, pero también exige confianza”, expresó el mandatario en cadena nacional.

Un escenario internacional crítico

El escenario internacional es complejo. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural del mundo, ha disparado el precio del barril de crudo de menos de US$60 a inicio de año hasta niveles cercanos a los US$100, con picos que llegaron a US$119 tras el ataque israelí al yacimiento de gas South Pars, el mayor del mundo. Algunos analistas ya manejan escenarios de US$150 a US$200 por barril si la situación se prolonga.

Un país que importa el 100% de sus hidrocarburos

Para la República Dominicana, que importa prácticamente la totalidad de los hidrocarburos que consume, el impacto es directo. En apenas ocho días, las gasolinas y el gasoil acumularon alzas de RD$15 por galón, rompiendo 38 semanas consecutivas de estabilidad en los precios de los combustibles. El Gobierno, sin embargo, congeló el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en RD$137.20 para proteger a los hogares más vulnerables y al transporte público.

El economista José Lois Malkún, consultado para este reportaje, explicó que el presidente habló de reasignar entre 10,000 y 15,000 millones de pesos del presupuesto de gasto para cubrir subsidios adicionales. “Estamos hablando de que el subsidio eran trece mil millones este año, pero aparentemente puede llegar a treinta, puede llegar a cuarenta… No se sabe”, advirtió.

José Lois Malkún, economista.

Según datos oficiales, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) asumió un subsidio de RD$1,702.2 millones en una sola semana para amortiguar el impacto, mientras el Gobierno anunció la reasignación de RD$15,000 millones para asegurar estabilidad social y económica.

“Puede ser peor que la crisis de 2008”

Malkún fue enfático al señalar que esta crisis no tiene precedentes recientes comparables. Mientras sectores de la oposición la comparan con la crisis financiera de 2008, el economista sostiene que el escenario actual es más peligroso porque está vinculado directamente a un conflicto bélico y al mercado energético mundial.

“Estamos hablando de que el estrecho de Ormuz, donde pasa el veinte por ciento del petróleo, está cerrado. Más de la mitad de las plantas petroleras de refinación en el Medio Oriente están destruidas”, explicó. “El precio del petróleo está cercano a los cien dólares el barril. Puede bajar, pero puede también subir a ciento veinte, ciento cincuenta. Si la guerra se recrudece, puede llegar a doscientos dólares el barril”.

Como referencia, señaló que la gasolina en Estados Unidos pasó de US$2.88 el galón en febrero a US$3.70 en pocas semanas, un aumento del 30%, lo que anticipa presiones similares o mayores en la economía dominicana.

La calle habla: entre la resignación y la indignación

En las calles de Santo Domingo, las reacciones de los ciudadanos oscilan entre la comprensión del contexto internacional y el rechazo a nuevos aumentos. Algunos consultados expresaron preocupación por el impacto en el costo de vida, especialmente en combustibles, alimentos y transporte. Otros señalaron que ya están adoptando medidas de austeridad como reducir gastos, consumir menos energía y limitar actividades recreativas.

Los transportistas, uno de los sectores más golpeados, también mostraron preocupación por el impacto que tendría el aumento del combustible en sus ingresos si no pueden subir el precio del pasaje.

El llamado: ahorrar energía y prepararse

Malkún recomendó a la población actuar con previsión: consumir menos electricidad, reducir el uso de combustibles y ajustar gastos desde ahora. Señaló que en otros países ya se están aplicando medidas como restricciones a la circulación vehicular, reducción de horarios laborales, cierre anticipado de estaciones de gasolina y aumento del trabajo virtual.

Un panorama sin desenlace definido

Con un conflicto que no tiene fecha de finalización y un mercado petrolero en máxima volatilidad, el Gobierno dominicano apuesta a mantener la estabilidad macroeconómica mientras despliega subsidios, monitoreo de precios y ajustes graduales. El presidente Abinader cerró su mensaje con un llamado a la confianza: “Este país no se detiene. Este país se ajusta, se adapta y continúa avanzando”.

Sin embargo, en las calles la incertidumbre es evidente y muchos ciudadanos ya se preparan para posibles ajustes en su economía familiar, ante un escenario internacional que todavía no tiene un desenlace claro.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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