El día que el neibero Mario Vásquez, 21 años, llegó a este pueblo tras dar tumbos por el norte y sufrir mil y una penurias como silvicultor al servicio de Foresta en el empobrecido distrito municipal Guayajayuco, Elías Piña, frontera sudoeste, se hospedó en el primero y único “hotel” disponible: El Palomar. Corrían los últimos días de septiembre de 1965.
Desvinculado del cargo de auxiliar del secretario del ayuntamiento del municipio Neiba, provincia Baoruco, en 1963, tras el derrocamiento el presidente constitucional Juan Bosch (PRD) por parte de Estados Unidos y sectores retardatarios locales, incluido el clero católico, él comenzó su recorrido de cientos de kilómetros de carreteras infernales para llegar a otras comarcas en busca de una oportunidad de empleo. En su natal, desterrado y empobrecido, no percibía expectativas.
Viajó cerca de 400 kilómetros hasta San José de las Matas, de la provincia norteña Santiago, para hacer un entrenamiento en silvicultura (cultivo, cuidado y explotación de bosques). Y, al finalizar, fue asignado al Distrito Forestal de Loma de Cabrera, Dajabón, frontera norte.
“Desde allí me mandaron a Guayajayuco, por la carretera internacional, donde sufrí muchas precariedades”, rememora con nostalgia, a sus 81 años.
Era lo único que tenía a manos. Pero pronto se esfumaría. Estalló la revolución de abril de 1965 a causa del golpe de Estado y Mario tuvo que volver a su tierra natal. Desde allí gestionó un cambio con el técnico que estaba de puesto en Pedernales, el joven José Tejada.
“Llegar a Pedernales, realmente, fue como llegar a mi segunda casa. Me fue muy fácil; me fue muy bien porque allí tenía a Mon Suberví, neibero de pura cepa, como yo; a Heráclito, que lo conocí porque es más viejo que yo y había sido clérigo como yo, pero en Duvergé; a Nelito Heredia, a Blanco Duval, que era tornero en la Alcoa, en Cabo Rojo”, relata.
GUARIDA EN LA LÍNEA
El Palomar sería su primera posada en esta comarca del extremo más austral del territorio dominicano, distante 307 kilómetros del Distrito Nacional, en la frontera dominico-haitiana. El exsíndico del municipio cabecera, José Dolores Madera (Chichí Madera) y su familia, eran dueños del negocio situado en la actual calle 27 de febrero esquina Genaro Pérez Rocha, al noreste del pueblo.
Mario refiere que el local tenía siete u ocho habitaciones bien amplias, tres en los laterales y cinco o seis en el frente, más un comedor en la parte de atrás.
Miguel Pérez, músico y servidor público pedernalense de 83 años, confirma que ese hotel era el primero y el único de la época.
Pausado, en tono bajo, relata: “La gente llamaba hotel a los dormitorios. En ese tiempo, Pedernales, como era una comunidad pequeña, muy pequeña, si iba alguien, generalmente, se hospedaba donde la persona que iba a visitar; los policías y guardias dormían en sus cuarteles…”.
Hasta el ajusticiamiento del tirano Trujillo, el 30 de mayo de 1961, en la avenida George Washington de la capital, el local había estado en manos de la pareja Bienvenida Trujillo-Aquilino Collado. Operaba en el segundo piso. En el primero, la habitación matrimonial, un comedor, una bodega donde vendían “exquisitas” paletas de helado, y la primera fábrica de hielo, recuerda Pérez.
Bienvenida había llegado al pueblo en 1950 presentándose como hija de un hermano del sátrapa, a quien nombraban Virgilio y apodaban Virgilito, y como hermana de Danilo Trujillo, un arrogante que azotaba en las ubérrimas lomas agrícolas Los Arroyos, La Altagracia, Aguas Negras y Flor de Oro (hoy Mencía, donde viven los Corona, familias del presidente actual, Luis R. Abinader Corona).
En lo alto de Los Arroyos, emplazado en una casona de madera que se hizo construir con presos del régimen, el impiadoso hombre protagonizó los abusivos contra los desalojos de los parceleros colonos que habían sido asentados por el Gobierno. Su plan fue instalar tres aserraderos y depredar de los bosques de pinos, cedros y caobas, para producir madera y sacarla por el muelle en frente a la playa del pueblo. El mismo Danilo que llevó a su “nido” a las tres hermosas adolescentes del pescador Carmelo Méndez a quienes violó sin compasión.
En el año 1927 el gobierno había llevado a través del escabroso camino de la sierra Baoruco, a 32 familias que llamó colonos, fundamentalmente nativas de Duvergé, provincia Independencia, para fundar la colonia en la sabana de Juan López, hoy centro del municipio cabecera Pedernales. Con el asentamiento en viviendas en tejamanil y clavó, en el sitio costero vecino de la comuna del departamento sur de Haití, Anse -a- Pitre, se pretendía dar vida dominicana a la frontera.
La colonia levantada en el llano tenía su administrador, quien residía en la casona que luego sería el hotel El Palomar.
El primer administrador fue el escritor Sócrates Nolasco, designado el 13 de abril por Rafael Espaillat, ministro de Agricultura e Inmigración. El funcionario había llegado con las instrucciones del presidente Horacio Vásquez (1924-1930) para construir el primer pueblo de Pedernales.
La casa nunca fue preservada como patrimonio de arquitectura vernácula pese a su una hermosa estructura de dos pisos, en madera, sobre pilotillos, con amplia galería corrida. En el presente solo queda un solar vacío que -según la información obtenida- pertenece al exalcalde Minguito Féliz, ahora vinculado al oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM).
LA POSADA DE ELENITA
Cerca de El Palomar, en la Gastón Fernando Deligne, al lado del supermercado de Vencedor Bello, en una casa en madera de Felicia Mancebo, Modesta Hungría (doña Mema), a mediados de la década del 60 del siglo XX, hacía pinitos con un emprendimiento similar. No había hallado nicho para cristalizar su sueño de vivir allí de la costura y el bordado, oficios en los que le reputaba gran destreza.
“Doña Mema bordaba y cosía muy bien, y me parece que llegó a Pedernales creyendo que trabajando la tela podía subsistir, pero luego quizás entendió que el negocio de hotelería le podía resultar, como ni visto…”, cuenta Mario.
Recibiría apoyo permanente de Mélido Grullón y tendría como clientes a muchachos trabajadores de la minera Alcoa Exploration Company, en Cabo Rojo, como Cavicho, Nogueira y su hermano Rigoberto, Paul Johnson, Fabián, Manuel Peña (Sulú), Nanito. Y respaldo en la cocina de Lala y Chichí, cuenta un Mario con voz entrecortada.
Cuatro años después, ella optaría por trasladarse a una vivienda en la avenida libertad esquina Santo Domingo, a la entrada del municipio, para desarrollar la Pensión Familiar Fátima, un espacio para dormir, descansar y comer, “pero sin parejas”, la advertencia a sus huéspedes que nunca faltaba.
Mario no duraría mucho en El Palomar. Su amigo Mon le contó sobre un “nuevo hotel”: la pensión de doña Mema. Una casa rutinaria, con tres aposentos. “Y yo ocupé una, acompañado de un muchacho que llegó a Pedernales como profesor de Educación Física, de nombre Alcides Peña”, acota Vásquez.
La emprendedora doña Mema había nacido en 1915 en Boca Chica, Santo Domingo. De madre hindú, Paulina Sahami, y padre dominicano, Pedro Hungría, esa mujer menuda, amante de las flores, apasionada con el danzón, alegre siempre, no pararía en sus afanes como negociante hasta sus últimos días.
Llegó sola al pueblo. Sus hijos Alemán y Daniel, y Papi Anglón, esposo de su hija Lourdes, ya trabajaban en la transnacional estadounidense Alcoa Exploration Company, que explotaba los yacimientos de bauxita y caliza. Llegaría después, Teresita, quien luego casaría con su hijo José.
Cuando Mema llegó a Pedernales, ya Elenita Benítez y Consuelo Carvajal operaban sendos hospedajes, uno enfrente del otro, en las esquinas de la calle Mella con Sánchez.
Funcionaban en dos viviendas de tres habitaciones construidas por el ingeniero Wascar Tejeda Pimentel (héroe nacional), como parte del proceso de reconstrucción del municipio dispuesto por el gobierno de Trujillo luego del huracán Katie, en 1955. Eran casas de tres y cuatro habitaciones, en block. Allí se albergaba parte de los escasos viajeros que llegaban a la comunidad.
Doña Mema, una de las precursoras de los servicios hoteleros de calidad, con atención personalizada, murió el 10 de enero de 1999, a los 84 años, sin homenaje alguno, como la mayoría de los fundadores del pueblo. La generación actual desconoce sus aportes y excelentes relaciones humanas.
En la calle Libertad con la Santo Domingo, el local de la “Pensión Familiar Fátima” quedó a manos de su hija Pegui, quien ha instalado un colmado y oferta varias habitaciones. Y del lado de la Libertad, donde funcionaba el colmado barra del esposo Peña, otra parte de la familia, los hijos de Teresita y José Jiménez, tienen un próspero negocio turístico: Shop 69.
A LA VUELTA DE LOS AÑOS
Pedernales vive hoy un agitado proceso de turistificación y gentrificación, atractivo y bueno en un primer momento, pero destructivo en el mediano plazo para los nativos, si la planificación sigue ausente.
El encarecimiento en todo ya se siente con fuerza y los ingresos de empleos no bastarían para afrontarlo, lo cual obligaría a los nativos a irse a la periferia para sobrevivir, o marcharse de la comarca.
El caos llega y se instala; el discurso político no logra ocultarlo: negocios en cualquier sitio, ruido, prostitución de menores, desorden en el tránsito, inseguridad, narcotráfico, delincuencia callejera, falta de convivencia, valores tradicionales en extinción.
En el municipio cabecera hay al menos 53 hoteles, aparta-hoteles y alojamientos que suman 560 habitaciones. Los Airbnb crecen por todas partes. Han nacido con recursos propios al calor del instinto comercial de sus propietarios y la borrachera por las expectativas mediáticas.
Los más simbólicos: hostal Doña Chava, Nido de Águilas, Villas del Mar, La Veranesa, hostal Adelaida, Villas Don Fey y Andrés, Vista de Águilas, El Pedernal, Alba Coral, Residencial Zoila y Antonio y Mary Federal.
El Gobierno, mediante un modelo de alianza público-privada (con dinero del estatal Banreservas) ejecuta desde hace cinco años el Proyecto de Desarrollo Turístico de Pedernales.
Anunció la construcción de 16,000 habitaciones en nueve hoteles con todas las amenidades y la conversión en puerto turístico del viejo muelle de embarque de bauxita hecho en 1957 por la minera estadounidense Alcoa Exploration Compañía (1957) para exportar la bauxita, en Cabo Rojo, 23 kilómetros al sureste del parque central de la comunidad.
De las obras ya está a término para -según el Gobierno inaugurarse en el último trimestre de 2026- el primer hotel. Tendrá 580 habitaciones de las 4,730 planificadas para la primera fase cuya inversión será de 2,245 millones de dólares. Será administrado por la cadena española Iberostar. El complejo contendrá, además, cuatro ecohoteles que -de acuerdo a Sigmund Freund, hoy director ejecutivo del Fideicomiso Pro Pedernales- sumarán 1,100 habitaciones.
Ha dicho Freund, exdirector ejecutivo de Alianza Público-Privada (DGAPP), que el proyecto turístico creará 20 mil empleos directos y 50 mil indirectos.
El decreto 724 del 22 de diciembre de 2020, emitido por el presidente Luis Abinader, establece que los fondos para financiar el costo de la contratación provienen del patrimonio fideicomitido del Fideicomiso Pro Pedernales. Los terrenos y las infraestructuras quedan en manos del Estado, ha precisado Freud.
Tal predio mide casi 50 millones de metros cuadrados deslindados parcela 215-A, distrito catastral 3 (362 millones de metros cuadrados), recuperada en justicia por el Gobierno tras ser robada a inicios de los años 90 del siglo XX por funcionarios de primer nivel del gobierno balaguerista y una red mafiosa que la gestión de gobierno de Leonel Fernández (2004-2008) sometió a los tribunales.
La empresa mexicana ITM Group ya ha convertido el viejo muelle de Cabo Rojo en puerto turístico. Según datos oficiales, desde su puesta en marcha en 2024 con la administración de Taíno Bay (también opera el de Puerto Plata) registra 47 arribos de cruceros para 192, 277 cruceristas. No más de 300 llegan a la ciudad Pedernales, situada 23 kilómetros al suroeste de Cabo Rojo.
La ASCH Holding ha construido las obras hidrosanitarias (planta de tratamiento de aguas residuales, alcantarillado pluvial, sistema de distribución). La Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) terminó la instalación de la línea de 168 kilovatios (74 kilómetros desde Juancho) y las subestaciones en Cabo Rojo y Los Olivares de Pedernales, para conectar la provincia con el sistema nacional. La autoridad eléctrica ha dicho que el proyecto conlleva una línea de fibra óptica que servirá convertir a Pedernales en un “destino inteligente”. La carretera Barahona-Pedernales, 124 kilómetros, única vía de acceso a la provincia, está en reconstrucción hace cinco años. El retraso es acentuado.
Otro proyecto hotelero e inmobiliario fue anunciado hace cinco años para desarrollarse frente a la hermosa playa Bucanyé, en el mismo Pedernales, pero no ha recibido el aval de Turismo ni del Ministerio de Medio Ambiente bajo el pretexto de que se desarrollaría en área protegida (Área Nacional de Recreo, la de menor restricción). Tendría unas 20 mil habitaciones al final.
El acaudalado español Elías Hernández Barrera sería el inversionista. En República Dominicana lo promueve la sociedad Oceanus Investment, con la asesoría jurídica de la oficina de Salvador Catrain, vinculado al partido oficialista. Su padre, abogado perremeista Pedro Catrain Bonilla, es senador por Samaná.
NUEVOS DESAFÍOS
El 3 de agosto de 2022, el Clúster Turístico de Pedernales le envió una comunicación al director ejecutivo de Alianza Público Privada/Fideicomiso Pro Pedernales en la cual solicita asistencia técnica, legal y financiera “para mejorar y fortalecer nuestros servicios hoteleros y turísticos, tomando en cuenta el desarrollo previsto para Cabo Rojo y su incidencia en nuestra ciudad y, por ende, en la provincia”.
El 2 de septiembre de ese año, el director ejecutivo del Proyecto de Desarrollo Turístico y viceministro de Cooperación Internacional del Ministerio de Turismo, Carlos Peguero, convocó una reunión con representantes de instituciones estatales, de los clústeres de Pedernales y Barahona, organizaciones locales de la sociedad civil de esas provincias del sudoeste y otros actores.
Con la sesión de ese día se inició el proceso de creación de mesas trabajo para la formulación y desarrollo del Programa de Formalización de Acceso y Financiamiento para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Provincia Pedernales y el resto de la Región Enriquillo. Según Peguero, buscan fortalecer la capacidad económica de las empresas turísticas y ponerlas en capacidad de responder a los parámetros de calidad de la demanda turística prevista.
“El Gobierno les apoyará con financiamiento, pero previa presentación de proyectos de readecuación para la mejora y supervisión permanente para garantizar el uso adecuado del dinero”, advirtió.
El activista social Erick Pérez Hernández, ahora al servicio del Ministerio de Hacienda y Economía, sostuvo en la ocasión que “los primeros hoteleros de Pedernales, los nativos, son los responsables de crear el hábitat del destino, de promoverlo y desarrollar, a puro pulmón y esfuerzo, sin ayuda, sin ningún acompañamiento oficial”.
Según su punto de vista, hoy, cuando el panorama luce brillante, lleno de esperanzas, el Gobierno debe ser delicado con el trato al sector hotelero local.
“Debe ser inclusivo e integrarlos en los planes de inversión para que puedan crecer y competir con las capacidades que se desarrollen”, comentó pausado.
Rafelín Pérez, emprendedor con las típicas Villas don Fey y Andrés, ahora diputado por Fuerza de Pueblo, aseguró que los hoteles disponibles en el pueblo representan el inicio de las operaciones turísticas en la provincia y podrían ser la plataforma donde residan operadores y personal de los proyectos a construir. Pero criticó que, pese a los aportes, los inversionistas locales fueron ignorados en la participación en los terrenos de vocación turística de Cabo Rojo.
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