El excónsul dominicano en Puerto Príncipe, Héctor Rodríguez Pimentel afirmó que el auge de las bandas armadas en Haití es consecuencia de décadas de utilización de grupos violentos por sectores políticos y económicos.

Rodríguez Pimentel expuso su planteamiento durante la conferencia "República Dominicana y Haití: una historia de encuentros y desencuentros", celebrada en el Museo Nacional de Historia y Geografía, en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte.

Durante la actividad, el autor de Haití, el vecino desconocido sostuvo que la crisis de seguridad que enfrenta el país vecino debe analizarse a partir de sus antecedentes políticos, sociales e institucionales.

De los Tonton Macoutes a las bandas criminales

Rodríguez Pimentel identificó como uno de los antecedentes de la violencia organizada en Haití a los Tonton Macoutes, la organización paramilitar creada durante la dictadura de François Duvalier, iniciada en 1957, que fue utilizada para intimidar a opositores y ejercer control político.

Según explicó, tras la caída de Jean-Claude Duvalier en 1986 persistieron prácticas de violencia organizada y surgieron agrupaciones vinculadas a distintos sectores de poder.

Entre ellas mencionó a los grupos conocidos como baz y chimères, que adquirieron protagonismo durante las décadas de 1990 y 2000 y fueron vinculados a enfrentamientos políticos y acciones de intimidación.

El conferencista señaló que algunas de estas estructuras evolucionaron hasta convertirse en organizaciones criminales con capacidad para controlar territorios y desarrollar actividades como secuestros, extorsiones y tráfico ilícito.

«El gran drama haitiano consiste en que estructuras armadas que durante décadas fueron utilizadas por sectores del poder terminaron convirtiéndose en poderes capaces de desafiar al propio Estado», sostuvo.

También se refirió a las coaliciones de bandas armadas vinculadas a Jimmy Chérizier, conocido como Barbecue, cuya capacidad de coordinación y control territorial representa, a su juicio, uno de los principales desafíos para las autoridades haitianas.

Rodríguez Pimentel plantea frenar el tráfico de armas

El ex cónsul consideró que cualquier estrategia para recuperar el control territorial en Haití debe incluir medidas efectivas para impedir el suministro ilegal de armas, municiones y recursos financieros a las organizaciones criminales.

En ese sentido, llamó a prestar atención a las rutas marítimas, los puertos y las redes transnacionales que facilitan el abastecimiento de las bandas.

Asimismo, planteó la necesidad de fortalecer las fuerzas de seguridad para proteger a la población y restablecer progresivamente la autoridad estatal.

Sin embargo, advirtió que las operaciones policiales y militares no serán suficientes si no se acompañan de reformas institucionales, fortalecimiento de la justicia, recuperación económica y oportunidades de educación y empleo para los jóvenes.

Una propuesta para reconstruir Haití

Rodríguez Pimentel defendió una estrategia integral que combine seguridad, gobernabilidad, desarrollo económico y cooperación internacional.

Entre las prioridades mencionó el fortalecimiento de las instituciones haitianas, el combate a la corrupción y a las redes que favorecen a las bandas, así como la recuperación de los servicios públicos y de la actividad productiva.

También consideró necesario que las iniciativas internacionales cuenten con participación y liderazgo haitianos, para evitar que la estabilización se convierta en una intervención indefinida que sustituya las responsabilidades de las autoridades nacionales.

Sobre el papel de República Dominicana, afirmó que la cercanía geográfica, la frontera compartida y los vínculos comerciales e históricos hacen que la estabilidad haitiana tenga importancia para el país.

«La República Dominicana no puede resolver por sí sola la crisis haitiana, pero tampoco puede permanecer indiferente ante sus consecuencias. Defender nuestra soberanía y contribuir a la estabilidad de Haití son responsabilidades compatibles», expresó.

Las relaciones entre República Dominicana y Haití

Durante la conferencia, Rodríguez Pimentel también repasó acontecimientos que han marcado las relaciones entre ambos países desde la época colonial hasta la actualidad.

Señaló que la historia compartida incluye episodios de confrontación, pero también experiencias de solidaridad, cooperación e intercambio cultural y económico.

El escritor, autor también de Crisis de 1994: punto de inflexión en la política dominicana, sostuvo que las relaciones bilaterales deben fundamentarse en el respeto mutuo, la defensa de la soberanía y el reconocimiento de las diferencias históricas y culturales.

La actividad contó con la participación de José Guillermo Guerrero Sánchez, director general del Museo Nacional de Historia y Geografía, quien presentó al conferencista.

Rodríguez Pimentel concluyó que la estabilidad de Haití y la convivencia entre ambos países requieren cooperación y respeto, sin desconocer los desafíos que plantea la crisis de seguridad.

«No podemos cambiar la geografía ni borrar la historia, pero sí podemos construir una convivencia basada en el respeto, la seguridad y la cooperación. La estabilidad de Haití es también una necesidad estratégica para la República Dominicana», afirmó.

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