El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó este jueves 7 de mayo, en una conferencia con medios de comunicación de la región, los avances de su nuevo informe “Democracias bajo presión: reimaginando los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”, que será lanzado oficialmente el próximo 11 de mayo.
La presentación, que se desarrolló vía Zoom, estuvo a cargo de Michelle Muschett, subsecretaria general de la ONU y directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, y de Almudena Fernández, economista jefa del organismo para la región.
La región en desarrollo más democrática del mundo, pero bajo presión
América Latina y el Caribe es hoy la tercera región más democrática a nivel mundial y la primera entre las regiones en desarrollo. Más de cuatro de cada cinco personas vive bajo regímenes democráticamente electos, y la alternancia pacífica de gobiernos se ha consolidado como norma en los últimos treinta años.
Sin embargo, esas fortalezas conviven con un debilitamiento gradual que, según el informe, no se manifiesta en rupturas abruptas, sino en una erosión silenciosa y constante.
“La democracia ha perdurado en América Latina y el Caribe, pero eso no necesariamente garantiza su sostenibilidad”, advirtió Muschett durante la conferencia.
El dato más contundente es que el 64 % de la ciudadanía de la región dice estar insatisfecha con la democracia en sus países. Paradójicamente, el 69 % sigue considerando que la democracia es la mejor forma de gobierno.
“Hay una vocación democrática, pero también una insatisfacción profunda. De ahí la necesidad de renovación”, explicó Fernández.
Un triángulo en tensión: democracia, desarrollo y Estado
El informe propone un marco conceptual que analiza la democracia no como sistema político aislado, sino en su interrelación con el desarrollo humano y el Estado.
Estos tres pilares, que deberían reforzarse mutuamente, muestran hoy serias tensiones en la región.
- La democracia ha perdurado, pero con restricciones en libertad política, igualdad política y pluralismo.
- El desarrollo humano avanzó en las últimas décadas, pero de forma frágil y desigual, con retrocesos recientes y deudas estructurales persistentes.
- El Estado es definido en el informe como “ambivalente”: ha fortalecido su capacidad administrativa, pero coexiste con prácticas clientelares y una presencia territorial muy heterogénea.
“Si entendemos que las mejoras de desarrollo humano son una fuente importante de legitimidad de las democracias, aquí tenemos una señal que requiere ser atendida”, señaló Muschett.
Las deudas pendientes
El informe identifica una serie de deudas estructurales que las democracias de la región no han logrado saldar.
Desigualdad económica
América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. El 70 % de la población apoya políticas redistributivas, pero los sistemas fiscales son “muy poco redistributivos”, lo que evidencia una distorsión en la influencia política.
Subrepresentación
Las democracias aún no reflejan la diversidad de la región. La participación política femenina avanzó, pero se desacelera; las poblaciones indígenas, afrodescendientes y LGBTQ+ siguen subrepresentadas.
Crisis de los partidos políticos
Cada vez menos personas se identifican con un partido político, mientras crece la adhesión a líderes personalistas.
Corrupción
La región registra índices de percepción de integridad pública muy por debajo de los promedios globales, lo que erosiona la confianza ciudadana.
Cinco presiones emergentes que amenazan el sistema
Más allá de las deudas históricas, el informe identifica cinco presiones emergentes que se interrelacionan y amplifican mutuamente.
1. Polarización política y social
América Latina y el Caribe es hoy la región más polarizada del mundo y donde la polarización ha crecido más en las últimas dos décadas.
El adversario político ya no es visto como un rival legítimo, sino como una amenaza existencial.
2. Crimen organizado y economías ilícitas
No se trata solo de un problema de seguridad. Las organizaciones ilícitas distorsionan la competencia electoral, permean las instituciones democráticas y limitan el desarrollo humano.
En el Caribe, casi el 60 % de los homicidios son atribuibles al crimen organizado, por encima del promedio regional del 50 %.
3. Inteligencia artificial y plataformas digitales
Están reconfigurando el ecosistema informativo y la deliberación pública.
La velocidad, la fragmentación y la personalización de la información, combinadas con la desinformación, erosionan la posibilidad de construir bases comunes de hechos.
“Ya no partimos de una plataforma común de realidad”, advirtió Fernández.
4. Migración y movilidad humana
El fenómeno migratorio pasó de ser extrarregional a intrarregional, reconfigurando identidades y dinámicas de inclusión y exclusión.
Más del 50 % de la población cree que la llegada de migrantes es perjudicial para sus países.
5. Triple crisis planetaria
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ponen a prueba la capacidad institucional de gestionar bienes comunes.
La región, siendo la más biodiversa del planeta, está en el centro de las presiones geopolíticas globales.
El Caribe: particularidades que merecen atención
El informe dedica un capítulo específico al Caribe, reconociendo sus particularidades históricas, culturales e insulares.
A diferencia del promedio regional, el Caribe es una de las regiones menos polarizadas del mundo. Sin embargo, enfrenta desafíos propios: la exposición a eventos climáticos extremos y un crimen organizado con alto impacto en los homicidios son sus presiones más críticas.

“Hay mucho que aprender de cómo las democracias han funcionado en el Caribe”, destacó Muschett.
El PNUD prevé una presentación específica para República Dominicana a principios de junio.
Cinco nodos críticos para renovar la democracia
El informe no se limita al diagnóstico. Propone cinco “nodos críticos” desde los cuales impulsar la renovación democrática.
- Fortalecer los partidos políticos y reconstruir sus raíces sociales como canales de representación.
- Limitar la influencia del poder económico sobre el poder político, para que la representación responda a la ciudadanía y no a intereses particulares.
- Recuperar el control territorial del Estado, evitando vacíos que el crimen organizado u otros actores puedan ocupar.
- Proteger el ecosistema informativo y la deliberación pública como condición para una democracia funcional.
- Limitar la concentración de poder y garantizar el equilibrio institucional entre los distintos poderes del Estado.

Un llamado a la acción colectiva
Tanto Muschett como Fernández subrayaron que no existen recetas únicas ni soluciones mágicas.
“La renovación democrática no es un evento puntual, sino un proceso sostenido de acción, deliberación y pacto colectivo”, concluyó Fernández.
El mensaje final del PNUD fue de esperanza fundada: la región ya demostró en el pasado su capacidad de adaptarse y progresar en contextos adversos. La propia transición democrática es prueba de ello.
“El desafío histórico de nuestra generación es determinar si tenemos la capacidad colectiva de transformar estas presiones en un impulso que genere bienestar y desarrollo”, afirmó Muschett.
En el encuentro participaron periodistas y representantes de distintos medios de comunicación de la región, quienes también manifestaron sus inquietudes y reflecciones sobre el tema en cuestión. El informe completo “Democracias bajo presión” será presentado oficialmente el lunes 11 de mayo de 2026.
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