El arresto en Estados Unidos del supervisor de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en la República Dominicana, Melitón Cordero, ha generado un intenso debate sobre la cooperación internacional en materia de seguridad y narcotráfico.
Cordero fue detenido en Washington D.C. bajo cargos federales de conspiración para cometer soborno y fraude en el manejo de visas para informantes confidenciales, acusaciones que se conocen en medio de una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
El funcionario, que tenía bajo su supervisión la coordinación de operaciones y el intercambio de inteligencia con autoridades dominicanas, habría agilizado al menos 119 solicitudes de visa, una de ellas presuntamente fraudulenta, a cambio de pagos, según los documentos de acusación revelados por la fiscal federal Jeanine Ferris Pirro.
Este caso ha ganado atención pública no solo por la naturaleza de los cargos, sino porque Cordero había sido anteriormente condecorado por el presidente dominicano, Luis Abinader, mediante el decreto número 520-24, con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en reconocimiento a su labor en la lucha contra el narcotráfico y la cooperación entre agencias antinarcóticos.
La detención ocurre en un contexto de estrecha colaboración entre la República Dominicana y la DEA. El pasado 4 de febrero, el jefe regional de la DEA en el Caribe, Michael A. Miranda, destacó en una reunión ampliada con el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), vicealmirante José M. Cabrera Ulloa, el firme apoyo del gobierno del presidente Abinader a las operaciones de interdicción conjunta diseñadas para combatir las redes de narcotráfico, el lavado de activos y la criminalidad organizada transnacional. Miranda resaltó además la determinación del mandatario dominicano de enfrentar la corrupción en todas sus manifestaciones, como un eje fundamental para fortalecer el Estado de derecho, la transparencia institucional y la efectividad de las acciones contra el crimen organizado.
En ese encuentro, celebrado en el marco de la campaña internacional “Proteger, Prevenir y Apoyar”, orientada a enfrentar de manera integral las consecuencias del fentanilo y otras drogas sintéticas, se repasaron avances y estrategias de cooperación bilateral para investigar, arrestar y desarticular organizaciones criminales que operan en la región. Cordero participó también en la reunión, aunque ahora su figura esté bajo investigación.
El caso podría tener implicaciones en los mecanismos de cooperación internacional en materia de narcotráfico, área en la que República Dominicana ha mantenido coordinación y esfuerzos conjuntos con agencias estadounidenses, incluyendo la DEA y otros organismos de seguridad.
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