A cuatro años de las inundaciones del 4 de noviembre de 2022, el Gran Santo Domingo mantiene las huellas de una jornada que dejó al descubierto las deficiencias de su infraestructura urbana y la vulnerabilidad de la capital frente a fenómenos meteorológicos extremos.
En aquella ocasión, un evento meteorológico descargó más de 266 milímetros de lluvia en apenas tres horas, una cifra récord que desbordó el sistema de drenaje pluvial y dejó un saldo de nueve personas fallecidas en sectores como Las 800, Bellas Colinas y Villa Francisca.
Las pérdidas humanas
Uno de los primeros decesos confirmados fue el de José Antonio (Jochy) Batista Polanco, de 49 años, cuyo cuerpo fue arrastrado desde Arroyo Hondo hasta el río Ozama. También falleció Luisinky Mojica, de 32 años, quien había sido reportado como desaparecido y fue localizado después de tres días de búsqueda.
Robert Maldonado Rosario, de 15 años, y Roberto Quevedo Santana, de 50, también figuran entre las víctimas de las fuertes lluvias.
Posteriormente, las autoridades confirmaron las muertes de Alberto Javier Pimentel, de 47 años; Teófilo Antonio Cruz Peña, de 63, y Edwin Alexander Cedano, de 20.
Asimismo, fallecieron Yilmes Céspedes, de 20 años, y Fernando Arturo Ramírez Almonte, conocido como Nando, de 60.
Daños por millones de pesos
Las pérdidas materiales también fueron cuantiosas. Reportes económicos difundidos por Acento y otros medios señalaron que los reclamos procesados por el sector asegurador superaron los RD$ 1,000 millones. Entre los daños figuraron más de 600 vehículos inundados en parqueos subterráneos y avenidas anegadas, además de afectaciones a viviendas, negocios e instalaciones públicas.
Así lo informó entonces el presidente de la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar), James García Torres.
"Al día de hoy nosotros tenemos 610 vehículos inundados, asegurados con daños, pero no solo los vehículos, también tuvimos algunas pérdidas en negocios, viviendas, o sea que ha sido un evento que nos ha impactado bastante", expresó García en ese momento.
Vulnerabilidad estructural
El impacto de las inundaciones reabrió el debate sobre las deficiencias de la infraestructura urbana y la gestión de riesgos en la capital. Entre los factores señalados en distintos análisis figuran la acelerada pavimentación, la acumulación de desechos en las cañadas y la falta de actualización del sistema de alcantarillado, elementos que incrementan la vulnerabilidad del Gran Santo Domingo ante episodios de lluvias intensas.
Las deficiencias de la infraestructura pública también se han evidenciado en otros ámbitos, como el sector salud, donde varios proyectos hospitalarios han acumulado retrasos. Un ejemplo es el plan de remodelación de 56 hospitales iniciado en 2013, durante el cual más del 60 % de los centros registró paralizaciones y sobrecostos durante años.
Entre los casos señalados figuran el Hospital Municipal de Esperanza, en Valverde, y el Hospital Docente Padre Billini, en la Ciudad Colonial, cuyos prolongados procesos de intervención afectaron la disponibilidad de servicios médicos para la población.
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