El temor a perderlo todo por las lluvias se ha convertido en una rutina para los residentes del sector Las 800, donde las familias temen que la cañada vuelva a desbordarse e inundar sus viviendas.

Ante cada pronóstico de lluvia, las familias de Las 800 ponen en marcha una rutina preventiva: suben la ropa, elevan los aparatos eléctricos y esperan que la cañada no vuelva a inundar sus hogares.

Víctor Hernández, residente de la comunidad, enfrenta esta situación junto a su esposa y sus dos hijas. Cada vez que llueve, la familia debe poner a salvo las pocas pertenencias que conserva y esperar que el agua no vuelva a inundar su vivienda.

“El año pasado la cañada se metió y se llevó todo a su paso. Hubo casas que ni se veían por el nivel que alcanzó el agua”, recuerda.

El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantiene a Santo Domingo en alerta debido a la incidencia de dos vaguadas que provocarán lluvias, tormentas eléctricas y ráfagas de viento hasta el viernes.

Víctor Hernández, residente de la comunidad frente a la cañada que le genera preocupación. Foto por Ronny Cruz.

Las autoridades alertan sobre el riesgo de inundaciones urbanas y repentinas, así como de crecidas y desbordamientos de ríos, arroyos y cañadas.

De igual forma, el Instituto Nacional de Meteorología (Indomet) informa que los niveles de agua previstos para el Gran Santo Domingo ya fueron superados.

Una obra que no ha resuelto el problema

En Las 800, aunque hace aproximadamente ocho meses se construyó un muro de contención en los márgenes de la cañada, con supervisión de personal de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), los comunitarios consideran que la obra no ha resuelto el problema.

Los residentes señalan que los trabajos dejaron tramos sin completar, lo que, según explican, permite que el agua vuelva a entrar en las viviendas cuando aumenta el caudal.

“Es un trabajo que no quedó bien. Dejaron tramos encavados y, cuando la cañada se llena, el agua busca su cauce e ingresa de nuevo a las viviendas”, afirma Hernández.

En Las 800, aunque hace aproximadamente ocho meses se construyó un muro de contención en los márgenes de la cañada. Foto por Ronny Cruz.

Las inundaciones también representan una carga económica para familias cuyos ingresos dependen, en muchos casos, del trabajo diario. Después de cada episodio, deben destinar parte de sus recursos a reparar las viviendas y reponer los bienes dañados.

Al igual que Víctor Hernández, hay otras familias que demuestran preocupación por el incremento en las lluvias, entre ellas su vecino, cuya casa se inundó hasta el techo hace un año.

“Llevo unos tres años perdiendo cosas continuamente. Uno trabaja al día y se hace casi imposible reponer los daños o gastar 10,000 o 12,000 pesos cada vez que hay que reparar la casa”, comenta a Acento uno de los residentes que rehusó ofrecer su nombre.

"Hace meses -sin especificar la fecha-, mi casa quedó cubierta por el agua hasta el techo, porque ese muro de la cañada no sirve. Yo no quiero que mi casa vuelva a inundarse", agrega.

A la vez que algunos residentes expresaban su preocupación a este medio, otros permanecían en las calles consumiendo bebidas alcohólicas bajo la lluvia, pese a las alertas emitidas por las autoridades.

Los pronósticos de nuevas precipitaciones para los próximos días reavivan la preocupación entre los moradores de Las 800, que temen que otra crecida de la cañada afecte sus hogares.

Mientras los residentes reclaman una intervención que reduzca el riesgo de inundaciones, la prevención doméstica sigue siendo parte de su rutina cada vez que amenaza con llover.