Cansado de cuentos políticos, incrédulo, Bartolomé Castillo Garó, 77 años, ingeniero civil con experiencia en obras hidráulicas, pasó como remolón en aquella reunión realizada con el director del Instituto de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), en Santo Domingo, Winston Arnaud. Al final, no quiso salir en la foto de rigor “para el recuerdo” que el funcionario se hizo con la delegación de Oviedo.

Prefería un resonante piquete frente a la institución estatal que llamara la atención de los medios de información masiva. Pero su moción fue vencida.

“En el 2022 reinicié una nueva campaña, Oviedo tiene sed… Nos reunimos con el director de Inapa en febrero del 22… Él nos dijo que en junio de ese mismo año iban a comenzar con el diseño y que para fines de ese año todo estaría listo… Al final se tiraron una foto, él y los compañeros, y yo no quise porque él no me convenció mucho. Todavía hoy estamos esperando. Es un viacrucis”

Es oviedense de pura cepa. Guarda en su memoria cada promesa incumplida. Trabajó en el Inapa, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), en la construcción de la presa Jigüey-Aguacate y luego en el canal Nizaíto a cargo del consorcio español Agromán y la empresa de Farías Cabral. Es parte de la escabrosa travesía por el agua potable. Como otros, su lucha por calmar la sed de su pueblo ha sido larga, aunque a ratos le atrapa la desesperanza.

Oviedo es como Casimiro Valdez, aquel personaje del humorista y músico Luisito Martí, ya fallecido, que siempre terminaba diciendo: “Yo soy un hombre que tiene mala suerte”, ironiza.

La historia de lucha por el acueducto y el agua potable es muy larga.

Castillo Garó no quiere perder las esperanzas. “En el 17, el presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado, visitó Pedernales y hubo reuniones y promesas. También le dije que eran muchos proyectos, pero en los papeles y en los periódicos. De ahí me salió la frase Oviedo tiene sed”.

En 1994, a raíz de la inauguración del canal, Inapa construyó una planta de tratamiento con una pequeña obra de toma de captación. “Fue diseñada para tres metros por segundo, pero no ha habido agua suficiente, aunque hay muchas fuentes, como el río Los Patos, pozos en Arroyo Dulce. Ahora veo que están en rehabilitación; si se completa, podría dar agua, aunque sea como paliativo. Algo es algo”, argumenta.

Según la información del Indrhi, en los años 90 fueron analizadas las siguientes soluciones: el caudal de diseño del canal en el tramo Juancho-Oviedo es de dos metros cúbicos por segundo. Las fuentes complementarias de captación de agua son: presa de embalse del río Nizaíto, con el objetivo de la regulación del caudal; obra de captación en el río Los Patos, con 0.6 metros cúbicos por segundo; en el río Sito, de 05; cañada Las Merceditas, 0.2; y el campo en Arroyo Dulce-Naranjal, al menos 2 metros cúbicos por segundo.

Aunque el canal y sus estructuras están en proceso de rehabilitación, el 31 de octubre de 2025 comenzó un proceso licitatorio para los estudios y diseño de la presa de Nizaíto. Seis empresas licitaron. Para el actual director ejecutivo del Indrhi, Olmedo Caba, la presa sería la solución definitiva a la problemática del agua en Oviedo.

HISTORIAL DE TROPIEZOS EN OVIEDO

Sobre el proyecto del canal a partir del río Nizaíto, en Paraíso, municipio de Barahona, se comenzó a hablar en 1963, durante el gobierno constitucional presidido por el profesor Juan Bosch, derrocado a los siete meses de posesionado por un golpe de Estado articulado por Estados Unidos y estructuras retardatarias del empresariado, la Iglesia católica y la guardia.

El reclamo siguió durante la gestión de Antonio Guzmán (1978-1982) a iniciativa de la Asociación de Enriquillenses Ausentes. Querían agua potable e irrigar 63,600 tareas en los municipios Enriquillo y Oviedo, de las provincias Barahona y Pedernales.

El ingeniero Leandro Guzmán, en la ocasión director ejecutivo del Indrhi, dispuso el inicio de los estudios y diseños de la obra a partir del afluente que nace en las montañas de Paraíso. Por la cantidad tierras agrícolas a irrigar y la poca agua disponible, el riego por goteo fue la recomendación desde el primer momento.

Al final de los sangrientos doce años de gobierno balaguerista (1966-1978), durante la gestión del ingeniero José Farías Cabral en el Indrhi, tantearon el comienzo del proyecto, pero alegaron que no pasó la prueba de factibilidad económica con tasa de retorno negativa incluso a largo plazo.

Al llegar a la presidencia en 1978, Antonio Guzmán instruyó que descartaran ese enfoque economicista y se hiciera con criterio de inversión social, asegura el ingeniero Castillo Garó, quien era miembro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Dos años después el fogoso líder del partido blanco, José Francisco Peña Gómez, anunciaba al país en el espacio radiofónico Tribuna Democrática, por Radio Comercial, que en las próximas semanas comenzaría la construcción de la obra.

La lucha del pueblo seguía. El ministro de Salud Pública e histórico dirigente perredeísta, José Rodríguez Soldevilla, montó en el parque central de Enriquillo una masiva concentración en la que anunció el inicio de los trabajos.

“No sé si por asuntos de presupuesto, o tal vez por el afloramiento de las incipientes diatribas políticas entre el prócer Peña Gómez y don Antonio, los trabajos del canal nunca arrancaron. De las razones nunca se habló, pero lo que sí teníamos en nuestras mentes era que nuevamente el sueño de progreso de los moradores de esa paupérrima zona del país se desvanecía”, ha escrito Castillo Garó.

La obra hidráulica representaba un desafío de la ingeniería: una accidentada topografía en el trazado de 50 kilómetros, 48 puentes, dos kilómetros de túneles, un largo sifón y 15 pequeños, más centenares de alcantarillas, bermas, pasos de animales.

“La construcción de esa obra fue una verdadera hazaña en materia hidráulica y que solo la firme decisión del presidente Balaguer pudo haber puesto en marcha”, escribió en el medio regional Ecos del Sur el integrante del equipo agropecuario del gobierno en el período1986-1994, Humberto Báez.

Los trabajos comenzaron en 1986, tras consistentes reclamos de pueblanos como: Zoilo Vilomar, Pedro Nitil Terrero, Alonso Féliz, Urbano Terrero, Alfonso Piña, los cuatro últimos fallecidos. Pero fueron paralizados y el ingeniero Farías Cabral fue reemplazado de la dirección ejecutivo del Indrhi por el ingeniero Marcelo Jorge Pérez, profesor de Facultad de Ingeniería y Agricultura de la UASD.

Castillo Garó afirma que cuando Agroman fue contratada para el proyecto, en 1992, reforzó el equipo e hizo una reingeniería para agilizar el proceso de la primera etapa.

Una tarde de diciembre 1993, miles de personas rebosantes de alegría formaron una fila de medio ciento de kilómetros, entre los municipios Paraíso y Oviedo, para ver bajar el agua a través de la controvertida obra hidráulica, que sería inaugurada en enero del 1994. Hombres y mujeres; adultos mayores, jóvenes y niños creyeron que había llegado el fin de la miseria. Pero la desesperanza no tardó en regresar.

REJUEGOS DE LA POLÍTICA

El canal ha sido objeto de incontables promesas de solución y hasta de sabotajes de quienes se creen propietarios absolutos del agua. La maleza no deja de acecharle. Luce lánguido.

A mediados de febrero de 2013, el director del Indrhi, Olgo Fernández, al anunciar una intervención de la infraestructura, dijo que garantizará agua en cantidad y calidad suficiente para irrigar los cultivos y abastecer los acueductos de Oviedo, Paraíso, La Colonia y el distrito municipal Juancho.

Amilcar Pérez, alcalde 1986-1990, se mudó a Estados Unidos, pero ha seguido apegado a la política con el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) y atento a la cotidianidad de su pueblo: Oviedo.

“El problema allá siempre ha sido el agua potable. Pero tampoco hay hospital, no existe un local para el liceo; la mayoría de las personas viven de la agricultura y la ganadería. Pienso que a partir de ahora la cosa será diferente con la construcción del aeropuerto y la futura construcción del centro espacial…la cosa va a cambiar”.

Ante una crisis del nutriente, Listín Diario publicaba una breve nota el lunes 4 de diciembre de 1967, en la cual destacaba que el presidente Joaquín Balaguer dispuso la asignación de dos camiones-tanque para abastecer al municipio, pero el diputado reformista Augusto Féliz Matos precisó que era una medida provisional porque estaba en diseño un acueducto que abastecería a Oviedo, Juancho, Los Cocos y otras comunidades.

En octubre de ese año, el presidente, en presencia de William Sander, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), entregó 100 viviendas a igual número de familias de la nueva ciudad de Oviedo, damnificadas del huracán Inés que impactó el suroeste extremo el 29 de septiembre de 1966. La construcción había iniciado a mediados de enero de ese año.

El 7 de marzo de 1968, otra nota del mismo medio impreso destacaba que al norte de Oviedo viejo un grupo de ingenieros había localizado un pozo para abastecer de agua a la comunidad. Los ingenieros Ángel R. Pezzotti, director de la oficina de construcción y reconstrucción de la región sur; Piter Martínez, del Inapa, y Marcial Martínez, de la Liga Municipal Dominicana, expresaron la esperanza de que el agua fuera suficiente y apta para el consumo humano.

Una nota en la página 2C de la edición del 14 de octubre de 1972 destacaba la denuncia del diputado reformista por Pedernales, Augusto Féliz Matos, sobre la grave falta de agua en la ciudad de Oviedo y zonas circundantes.

Alegaba que las comunidades de Oviedo, Tres Charcos, Nueva Rosa, El Cajuil y La Colonia padecen la falta de agua potable porque los camiones-cisterna suelen dañarse.

“La situación es tan delicada que los vecinos de Oviedo y sus alrededores deben tomar agua salobre extraída de pozos y sin las mínimas condiciones higiénicas”, puntualizó tras subrayar que el presidente Joaquín Balaguer estaba al tanto de la crisis y tenía un proyecto de acueducto desde el canal Nizaíto. La obra, según dijo, también proveería agua para irrigar las plantaciones.

El 2 de marzo de 1979, una breve nota de El Caribe publicaba el contenido de una carta que la Asociación de Oviedenses Ausentes enviaba al presidente Antonio Guzmán Fernández, mediante la cual le informaba sobre una aguda escasez de agua en el municipio debido a irregularidades en el acueducto que lleva agua desde Enriquillo.

Destacaba la organización que el acueducto fue construido a inicios de 1978 a un costo de RD$800,000 por el ingeniero Buenaventura Báez, pero que desde el primer día el agua solo llega a algunos sectores”.

No solo eso. El pequeño acueducto se ahogó seguido bajo el enjambre de conexiones ilegales a partir de la tubería matriz para irrigar predios agrícolas, con el contubernio de los mismos plomeros del proyecto.

Frank Pérez, de las familias originarias de la comarca, lo reafirma: “En ese tiempo fue cuando se construyeron los tanques que están en Juancho, La Colonia y El cajuil. Lo que pasa es que, desde sus inicios, le fueron haciendo conexiones para tomas de agua para la ganadería y lo fueron debilitando. Nació con ese vicio porque todo el que tenían un predio se las arreglaba con los mismos plomeros que estaban en la construcción, y lo dañaron”.

Subraya que “cuando volvió Balaguer, entonces bombeaban el agua desde Los Patos, en Paraíso, pero vino la crisis de los apagones, por la guerra del del Golfo Pérsico (1990-1991); pero a finales del gobierno de Danilo (2016-2020) se comenzó a instalar tuberías para traer el agua desde Los Patos; llegaron hasta el cuartel de Enriquillo, y por el otro lado, comenzaron desde Manuel Goya, pero la alcaldesa de Los Patos, Yulitza Pérez, se opuso”.

Al llegar Luis Abinader a la presidencia (2020-2024) -puntualiza Pérez- el director del Inapa, Wellington Arnaud, rescindió los contratos “porque él tiene un proyecto de alrededor de 800 millones de pesos para sacar agua de pozos y desalinizarla, mientras Olmedo Caba (director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), dice que la esperanza de Oviedo es la presa de Nizaíto, que está en proceso de diseño para licitarla”.

Juan Molina, ingeniero civil, fundador-director del grupo musical Juan Molina y su Nuevo Son, con dejo de nostalgia cuenta que “Oviedo, antes olvidado, como la cabecera de la provincia, hoy podemos ver la realidad con el desarrollo turístico, que va a favorecer a toda esa región. Pero resulta que Oviedo adolece de tantas necesidades, tales como de un acueducto para servicio de agua potable, lo cual es tan esencial, y eso ha sido dejadez de nuestras autoridades municipales y provinciales”.

Cita también precariedades en educación, instalaciones deportivas, centro cultural, lugares para el entretenimiento, carretera Barahona-Pedernales, agropecuaria…

En cuanto al anuncio sobre el “puerto aeroespacial comercial”, no rehúye a expresar lo que muchos callan.

No sabemos para qué más se habría diseñado eso, diferente a lo que se ha dicho. Estamos hablando, para que no vengan luego con que es una base militar tomando en cuenta lo estratégico del lugar. Solo nos queda esperar, mientras tanto que terminen las obras que han iniciado”, enfatiza.

Castillo Garó remarca: “Donde Estados Unidos está por explotar recursos, lo hacen porque lo hacen. Esa es la historia. Lo que le queda a la gente es pasivo ambiental… Habrá impacto ambiental por emisiones de gases, ruidos efectos invernaderos… Aunque no tenemos información detallada, imagínate el pueblo de Oviedo.

Víctor Pérez, ingeniero industrial de Pedernales: “Hablar de un puerto o una estación aeroespacial en Oviedo se escucha emocionante y hasta puede ser inspirador, pero también nos obliga a pausar y pensar con serenidad. Antes de promover una idea de tal magnitud, primero preguntémonos si estamos preparados para asumirla y si encaja con la realidad actual de Pedernales, una provincia que hoy apuesta al turismo ecológico y la conservación de sus recursos naturales. Hay que ser responsable al tocar ese tipo de ideas futuristas y evaluar con estudios serios los posibles impactos ambientales, contaminación sónica, vibraciones, emisiones de gases, cambios en el uso del territorio, para evitar que cualquier proyecto de futuro comprometa lo que hoy constituye la riqueza de la región.

Luis Corcino, productor agrícola en las lomas de Pedernales, responde ácido: “La carretera que tiene que ver con el turismo, la harán porque la harán y harán la ‘estación espacial’; esto es una colonia gringa; mientras tanto, los productores pequeños han desaparecido, no hay atención, el pobre no puede porque trabajacon esfuerzo propio. Estos gobiernos neoliberales, principalmente este del PRM, son neoliberales oligárquicos; ya lo ves: haciendo hoteles con el dinero del pueblo a través de un fideicomiso, con un gasto de miles de millones de pesos, mientras se sufre una pobreza extrema en la zona alta (distrito municipal José Francisco Peña Gómez), la columna vertebral de la producción, no solo de Pedernales, sino del país”.

“Allá arriba, por ejemplo, se producen: aguacate, café, vegetales, cítricos, tubérculos, entre otros rubros, además de que la Sierra del Baoruco es la fuente del agua que ellos van a consumir” -resalta- “pero no son capaces de construir un siempre camino vecinal de cuatro kilómetros que va de Aguas Negras hasta La Altagracia, para no decir hasta Los Arroyos, que es más largo. Mientras el Gobierno gasta miles de millones en hoteles para ricos, ricos, de los más ricos del mundo, que deberían construirlos ellos… Y en Juancho, en el Prodevaj, el proyecto agrícola de los plátanos, la corrupción se lo comió”.

GOBIERNO MUNICIPAL

El alcalde oficialista Ramón Pérez (Petete), maniatado por la escasez de recursos y el asedio de las demandas sociales, está muy confiado en que la construcción del “puerto aeroespacial comercial” anunciado por el presidente Luis Abinader será solución a la crisis que sufre Oviedo. Y asegura que no afectará porque lo harán lejos del pueblo y sin tocar nada del Parque Nacional Jaragua, que es reserva de la biosfera.

La situación actual por esas tierras es crítica, agobiante, reconoce el jefe del gobierno local. La demanda de servicios es muy alta; la disponibilidad de recursos, muy baja, tan baja como la atención gubernamental.

Confirma que hace dos años le informaron sobre el proyecto de los cohetes, y se lo comunicó a mucha gente.

“Como alcalde y como ciudadano lo vemos con buenos ojos, positivo, y más porque quedará lejos del pueblo y no tocará ningún punto del parque nacional. Esta zona ha sido olvidada, no solo Oviedo, sino Pedernales, y ahora toma importancia. Solo nos queda llamar a la población para que vaya preparándose para los empleos”.

Petete ha cumplido 47 y vive en el paraje Tres Charcos, tres kilómetros y medio al oeste de la ciudad, donde la compañía española Acciona construye el aeropuerto internacional, cuya pista está a tiro de asfalto en tiempo récord.

Al alcalde le sigue atormentando la escasez de agua potable porque es equivalente a enfermedades. A ratos se siente impotente.

Tony Pérez

Periodista

Periodista y locutor, catedrático de comunicación. Fue director y locutor de Radio Mil Informando y de Noticiario Popular.

Ver más