Los medios dominicanos reportan las violencias contra las mujeres pero aún no contribuyen a prevenir la violencia y a transformar el imaginario colectivo a favor de los derechos de las mujeres. El 70 % de las coberturas sobre violencia de género carece de profundidad analítica, más de la mitad excluye voces expertas, datos verificados y análisis estructural, convirtiendo la violencia de género en "noticias de sucesos" sin contexto que permita comprender o prevenir la problemática de manera sistemática.
El análisis también evidencia avances significativos, el 75 % de los medios ha mejorado su lenguaje al cubrir las violencias, evitando términos sexistas o culpabilizantes.
Así lo revela el "Monitoreo 2025: Medios, Género y Violencias en República Dominicana" impulsado por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (Cipaf) y la Asociación Galega de Comunicaciones para el Cambio Social (Agareso), con apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El monitoreo analizó 140 contenidos periodísticos publicados entre enero y octubre de 2025 en 21 medios nacionales, incluyendo prensa escrita, televisión, plataformas digitales y radio.
El monitoreo identificó que el 51 % de los contenidos excluye voces expertas en género, derechos humanos o áreas especializadas, y que depende principalmente de fuentes institucionales sin contrapeso de análisis especializado. Adicionalmente, el 30 % de las coberturas mantiene prácticas sensacionalistas, con picos de hasta 45 % en períodos de casos emblemáticos.
La trivialización del problema es otra práctica preocupante: el 43 % de los contenidos utiliza un lenguaje "neutro" que minimiza la gravedad de la violencia. Más del 40 % presenta feminicidios como "casos aislados" sin conexión con patrones sociales, culturales e institucionales que perpetúan la violencia.
En los casos de violencia sexual, la cobertura empeora significativamente. Un video de violación grupal alcanzó 37,000 reproducciones en plataformas pornográficas antes de su eliminación judicial, pero los medios no explicaron sistemáticamente por qué consumir o compartir estos materiales constituye revictimización y delito. De 3,852 denuncias de violencia sexual en el período, solo los casos "escandalosos" recibieron atención sostenida.
Una brecha crítica es la invisibilización sistemática de la diversidad, incluida en menos del 15% de los contenidos, las mujeres afrodescendientes, rurales, migrantes, con discapacidad, trabajadoras sexuales y mujeres trans están prácticamente ausentes de las representaciones mediáticas, lo que perpetúa una narrativa homogénea que no refleja cómo la violencia de género intersecta con múltiples ejes de desigualdad.
El análisis revela que las buenas prácticas muchas veces dependen de la formación o voluntad del periodista concreto, pero no provienen de una línea editorial que permee a toda la redacción. Esta dependencia de esfuerzos individuales hace que los avances sean frágiles y no sostenibles en el tiempo.
El informe concluye que el periodismo dominicano está en transición, superó las prácticas más nocivas del pasado, pero aún no consolida un modelo que contribuya de manera efectiva a erradicar la violencia. Las recomendaciones enfatizan la urgencia de pasar de la sensibilización a la institucionalización: protocolos editoriales obligatorios, inclusión forzosa de voces expertas, capacitación continua y mecanismos de rendición de cuentas.
"Los avances son reales pero frágiles; las buenas prácticas existen, pero son excepcionales más que normativas", señala el documento.
"Para que los medios se conviertan en aliados genuinos de la igualdad de género, se requiere un salto cualitativo que este informe busca facilitar mediante evidencia rigurosa y recomendaciones accionables".
Noticias relacionadas
Compartir esta nota