La Cámara de Cuentas reveló graves irregularidades en el programa de desayuno escolar del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) al detectar la adjudicación de más de RD$808 millones a proveedoras con cocinas inexistentes, en construcción, sin equipamiento suficiente o carentes de las condiciones técnicas y sanitarias mínimas para operar, durante la gestión de Roberto Furcal en el Ministerio de Educación.
El examen de la licitación pública nacional INABIE-CCCLPN-2021-009 confirmó que la institución entregó contratos a 135 proveedores del desayuno escolar que no cumplían con la capacidad técnica exigida en el pliego de condiciones, una falla que compromete la legalidad y la transparencia del proceso.
El informe de investigación especial, que abarca el periodo de agosto de 2020 a julio de 2022, también documenta vacíos difíciles de justificar como la falta de actas de vistas, evaluaciones de capacidad técnica de las cocinas, formularios de inspección y otras piezas esenciales para sustentar las adjudicaciones.
Fallas que costaron millones
Los investigadores encontraron direcciones inexistentes, cocinas sin equipamiento, centros de procesamiento en mal estado y otros en completo abandono. También detectaron focos de contaminación e instalaciones que, sencillamente, no estaban habilitadas para operar.
El informe parcial también registra cocinas que operaban dentro de centros educativos públicos como si fueran unidades privadas. A eso se suman instalaciones expuestas a contaminación y otras aún en construcción, pese a que ya contaban con contratos vigentes, mientras varios suplidores operaban apenas con el 20 % de los equipos requeridos.
La cocina que no apareció
El Anexo 5 de la auditoría al Inabie incorpora un hallazgo particularmente grave: durante las inspecciones de campo, los investigadores no pudieron ubicar físicamente al menos 50 cocinas que habían sido presentadas como soporte para obtener contratos del desayuno escolar. Se trata de adjudicaciones por montos que oscilan entre RD$ 2.4 millones y RD$ 19.7 millones.
Asimismo, los auditores tampoco pudieron localizar la cocina declarada por Felipe Pichardo Quiñónez, adjudicatario de un contrato por RD$ 8,444,875 para suplir el desayuno estudiantil. Los peritos intentaron inspeccionar el centro el 27 de julio de 2021, pero no lograron ubicarlo en la dirección consignada en el contrato.
Otro caso señalado en el informe corresponde a Inversiones Adelson, SRL. Los auditores tampoco pudieron localizar la cocina registrada por esa empresa en el contrato suscrito con el Inabie, por RD$ 7,514,731.
Suplidores sin capacidad
La investigación especial también identificó 17 cocinas que, de acuerdo con el informe, no reunían las condiciones mínimas para operar en el programa de desayuno escolar. A pesar de esas deficiencias técnicas y operativas, las autoridades del Inbie les adjudicaron contratos por montos millonarios.
Entre los casos documentados figura el del suplidor Ramón Guzmán Eugenio, favorecido con un contrato por RD$7,411,120 para abastecer un plantel escolar, pese a que la cocina inspeccionada no cumplía con las condiciones mínimas para operar, según reza en el informe de la CCRD.
Un hallazgo similar involucra a Timoteo Mosco Rosario, beneficiado con un contrato por RD$ 13,948,064. Aunque la cocina registrada a su nombre no estaba apta para operar debido a deficiencias técnicas y de higiene, la adjudicación fue aprobada, según consigna el informe.
Adendas que informan contratos
La Cámara de Cuentas detectó que al menos 35 contratos adjudicados a suplidores del desayuno escolar fueron modificados mediante adendas que, en algunos casos, superaron el 300 % de su valor original. Según el informe, esa práctica contravino las disposiciones que regulan las contrataciones públicas y aumentó de forma significativa los montos inicialmente pactados.
Las adendas aprobadas a favor de empresas suplidoras del desayuno escolar elevaron de RD$ 185,982,002 a RD$ 220,353,799 el monto global de los contratos originalmente suscritos, un incremento de alrededor de 18.5 %. El informe de la CCRD señala que esas modificaciones ampliaron de forma sustancial los compromisos económicos asumidos por el Inabie.
El informe también documenta el caso del suplidor Ramón Ortiz Aquino, a quien la entidad adjudicó inicialmente un contrato por RD$ 10,217,591 para suplir el desayuno escolar. Sin embargo, posteriormente obtuvo una extensión contractual por un año ascendente a RD$26,928,684, lo que representa un aumento de aproximadamente 163.6 % respecto al monto original.
Bajo ese mismo esquema, la entidad oficial aprobó una adenda al contrato de Fernando Cebalo Pimentel, cuyo monto original era de RD$ 6,356,973 y fue elevado a RD$21,914,906 por un año adicional de servicios. La modificación implicó un aumento de aproximadamente 244.7 % respecto al valor inicial del contrato.
Vínculos entre oferentes
La auditoría, de 240 páginas, también documenta otra irregularidad relevante: al menos 46 compañías suplidoras del desayuno escolar presentaban vínculos societarios o comerciales entre sí. Según el informe, varias de esas empresas compartían la misma dirección y los mismos números telefónicos, un patrón que refuerza las dudas sobre la claridad y la independencia de los oferentes en el proceso de contratación.
Entre los casos citados en la auditoría figuran los suplidores Feliz del Monte Villa, adjudicatario de RD$ 6,352,551, y Mario Dikson Hidalgo, beneficiario de RD$ 9,946,126. Ambos registraron en sus contratos la misma dirección comercial: calle 26 de Febrero No. 25, sector Los Cajuiles, en El Seibo. Según el informe, ese domicilio compartido refuerza los hallazgos sobre posibles vínculos entre oferentes que participaron en el proceso de adjudicación.
Otro vínculo detectado por los auditores involucra a los suplidores Carlos Rafael Hernández Jiménez, quien recibió RD$20,065,640, y Rafaela Hernández Reyes, beneficiaria de RD$9,336,768. Aunque figuran con domicilios distintos en el sector El Tamarindo, Santo Domingo Este —calle Central No. 16 y calle Respaldo Duarte No. 08, respectivamente—, ambos registran el mismo número de teléfono, según consta en los contratos revisados.
La experticia señala que estos suplidores, vinculados entre sí, lograron obtener contratos para el desayuno escolar por un monto de RD$219,238,780, con la presunta complicidad de altas autoridades del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil que dirigieron la entidad entre 2020 y 2022.
Compartir esta nota