El director fundador de Diario Libre y Premio Nacional de Periodismo 2026, Aníbal de Castro, afirmó que la inteligencia artificial representa una transformación histórica para los medios de comunicación, pero advirtió que no sustituye la función esencial del periodista: buscar, verificar y publicar información confiable.
Durante la conferencia magistral “La Inteligencia Artificial y su vinculación al periodismo de actualidad”, organizada por el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), De Castro resumió su planteamiento con una frase central:
“La noticia no nace cuando se escribe, sino cuando se verifica”.
La actividad se desarrolló en el Paraninfo Dr. Ricardo Michel, de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con la presencia del ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, periodistas, académicos y estudiantes.
Escribir no es lo mismo que verificar
De Castro sostuvo que uno de los errores del debate sobre la inteligencia artificial es reducir el periodismo al acto de escribir. Explicó que redactar es apenas la etapa visible de un proceso que inicia con la investigación, la búsqueda de documentos y testigos, el contraste con segundas y terceras fuentes, y la verificación de fechas, lugares y evidencias.
“Escribir nunca ha sido el núcleo del periodismo”, afirmó, al señalar que una máquina puede producir textos con rapidez, pero no puede sustituir el criterio humano ni asumir la responsabilidad ética de publicar información de interés público.
En una de las láminas de su presentación, el conferencista resumió el proceso periodístico en cuatro etapas: investigar, contrastar, verificar y redactar, colocando esta última como el resultado final, no como el centro del oficio.
Cada generación temió su propia revolución
El periodista recordó que el oficio ha enfrentado varias transformaciones tecnológicas a lo largo de la historia. Primero fue la radio, luego la televisión, más tarde internet, después las redes sociales y ahora la inteligencia artificial.
En su exposición planteó que cada generación temió que una nueva tecnología acabara con el periodismo: con la radio se preguntó para qué imprimir papel; con la televisión, para qué seguir leyendo diarios; con internet, si todos serían periodistas; con las redes sociales, si los medios perderían el monopolio; y con la IA, si esta sustituirá al periodista.
Sin embargo, De Castro sostuvo que lo que desaparece no es el periodismo, sino determinadas formas de hacerlo. Afirmó que la tecnología cambia la manera de trabajar, pero no elimina la necesidad de informar con rigor.
La IA como herramienta, no solo como amenaza
El Premio Nacional de Periodismo 2026 planteó que la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada para las redacciones si se utiliza con criterio profesional.
Entre sus usos, mencionó la transcripción de entrevistas, la organización de grandes bases de datos, la detección de patrones estadísticos, la traducción a múltiples idiomas y la localización de inconsistencias en documentos.
También citó como ejemplo el caso de los Panama Papers, en el que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) utilizó herramientas de aprendizaje automático para clasificar y cruzar millones de documentos filtrados, una tarea imposible de realizar manualmente a esa escala.
No obstante, insistió en que la máquina puede aportar escala y rapidez, pero el criterio, la interpretación, la decisión editorial y la valentía de publicar siguen correspondiendo al periodista.
“Ninguna máquina responde por sus errores”
Otro de los puntos centrales de la conferencia fue el compromiso ético del periodismo ante el uso de nuevas tecnologías.
De Castro advirtió que ninguna máquina responde por sus errores, debido a que la inteligencia artificial carece de responsabilidad jurídica y de conciencia moral. Por eso, dijo, corregir, probar, distinguir hechos de opiniones y asumir las consecuencias de una publicación siguen siendo obligaciones humanas.
El periodista afirmó que la IA puede automatizar tareas rutinarias, pero no puede sustituir el juicio ético, la experiencia ni la responsabilidad personal que exige el ejercicio del periodismo.
La desinformación, el mayor desafío
De Castro identificó la desinformación como uno de los principales riesgos de la inteligencia artificial para el periodismo y para la democracia.
Como ejemplo, se refirió a la circulación de contenidos falsos durante el reciente terremoto registrado en Venezuela, cuando videos de sismos ocurridos años antes incluso de otros países, imágenes manipuladas digitalmente y recreaciones hechas con IA fueron difundidas como si correspondieran a la emergencia actual.
Frente a ese escenario, señaló que el reto no es solo informar rápido, sino demostrar la autenticidad de lo que se publica. En una de sus láminas comparó el contenido viral con el contenido verificado: el primero puede difundirse en minutos por la emoción, mientras el segundo requiere fuentes confiables, registros, testigos independientes y corroboración de autoridades.
“La rapidez tiene valor únicamente cuando no sacrifica la exactitud. Una noticia falsa publicada cinco minutos antes sigue siendo una noticia falsa. Una información correcta publicada después conserva todo su valor”, expresó.
La diferencia es el método, no la velocidad
El conferencista afirmó que, en un entorno dominado por la velocidad y la viralidad, la diferencia del periodismo está en el método.
Mientras quien comparte un contenido suele preguntarse si es impactante, el periodista debe preguntarse quién lo grabó, cuándo, dónde, si coinciden las sombras y la hora, si hay testigos independientes y si existen registros que lo confirmen.
En esa línea, citó una frase del periodista español Ignacio Escolar:
“Lo único que puede salvar al periodismo es la confianza de la gente. No la velocidad, no la viralidad: la confianza”.
Objetividad frente a la desinformación organizada
La conferencia también abordó el impacto de la desinformación organizada y los contenidos falsos utilizados con fines políticos.
En una de las láminas de su presentación, De Castro citó a la periodista Silvia Intxaurrondo, quien plantea que si la llamada polarización consiste en que pseudomedios publiquen informaciones falsas aprovechadas políticamente con un objetivo concreto, entonces no se trata de polarización, sino de técnicas antidemocráticas.
El expositor subrayó que la objetividad no significa neutralidad ante la mentira, sino rigor aplicado por igual a toda información.
La confianza como activo principal
De Castro sostuvo que, en un ecosistema saturado de información, el activo más importante de los medios será la confianza.
A su juicio, el valor de un periodista no estará determinado por la rapidez con la que escribe ni por la cantidad de plataformas en las que comunica, sino por la credibilidad construida a lo largo del tiempo.
El periodista concluyó que el futuro no pertenece a quienes rechacen la tecnología, sino a quienes sepan utilizarla sin renunciar a los principios que sostienen la profesión.
“Mientras la pregunta siga siendo ‘¿podemos demostrar que es cierto?’, también seguirá siendo indispensable el periodismo”, afirmó ante los asistentes.
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