Meta está probando un prototipo de gafas con inteligencia artificial (IA) —que se describen internamente como «super sensing», o superdetección— que utilizarían cámaras y grabaciones de audio para capturar cada momento del usuario, en su intento por adentrarse en el polémico mercado de los dispositivos capaces de verlo y oírlo todo.
La plataforma de redes sociales, valorada en 1,5 billones de dólares, ha estado desarrollando una nueva línea de gafas inteligentes que recopilarían audio de forma continua y tomarían fotografías cada par de segundos, según varias personas familiarizadas con el asunto. El usuario podría utilizar la IA para consultar acerca de lo que vio o escuchó, o para rememorar su día.
Estas gafas han suscitado debates internos sobre cómo abordar los nuevos desafíos de privacidad, incluyendo la percepción de la tecnología como invasiva por parte de quienes no las llevan puestas.
En las actuales gafas inteligentes con IA de Meta, un indicador LED en una esquina de la montura se ilumina para avisar a los demás cuando el usuario está tomando fotografías o grabando vídeo.
Sin embargo, los ejecutivos de Meta planean no activar el LED cuando se utilicen las funciones de superdetección, según varias personas al tanto del asunto. Esto dificultaría que las personas del entorno supieran cuándo están siendo grabadas, lo que podría agravar las preocupaciones sobre la privacidad que rodean a esta tecnología. No obstante, dichos planes aún podrían cambiar, señalaron varias fuentes.
Las funciones de superdetección también podrían activarse en las gafas que Meta ya comercializa mediante una actualización de software, indicaron las fuentes.
Esta iniciativa se produce en un momento en que el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, sostiene que las gafas con IA podrían llegar a sustituir al teléfono inteligente como el dispositivo principal para acceder a herramientas de IA, como servicios de traducción o chatbots.
Según varias personas familiarizadas con el proyecto, en uno de los sistemas propuestos, ni las imágenes ni el audio en bruto serían almacenados por Meta ni quedarían a disposición del usuario. En vez, se extraerían los metadatos de dicho audio e imágenes y se subirían a un servidor para que la IA de Meta pudiera consultarlos. Sus defensores argumentan que este método conllevaría menos riesgos para la privacidad.
Meta también está debatiendo si los datos recopilados a través de las gafas y sus funciones podrían utilizarse para entrenar sus propios modelos de IA, mientras la empresa invierte miles de millones de dólares para competir con rivales como OpenAI, Google y Anthropic en la carrera de la IA.
Meta declinó hacer comentarios sobre «prototipos internos», pero afirmó que su enfoque se centra en una «privacidad integrada desde el diseño inicial». Zuckerberg insinuó la existencia de esta tecnología durante la presentación de resultados del primer trimestre de Meta. Comentó que deseaba que las gafas evolucionaran de «ser capaces de responder preguntas hasta convertirse en un agente personal que te acompaña todo el día, ayudándote a recordar cosas y a alcanzar tus objetivos».
Meta también está explorando otros tipos de dispositivos que están siempre activos, más allá de las gafas. En diciembre, adquirió Limitless, un fabricante de colgantes impulsados por IA capaces de grabar y transcribir conversaciones en tiempo real, permitiendo a los usuarios buscar dicha información a través de la aplicación de la compañía.
Meta ha frenado su costosa iniciativa de construir un «metaverso» repleto de avatares —que requiere visores especiales para acceder a él— después de que el concepto no logró captar el interés de los consumidores.
En su lugar, la compañía ha reorientado su estrategia de realidad virtual y aumentada hacia las gafas con IA, tras el éxito de sus Meta Ray-Ban: unas gafas inteligentes con altavoces y cámaras integrados, comercializadas en colaboración con el grupo óptico EssilorLuxottica. Una versión más avanzada de estas gafas, lanzada el año pasado, incluye una pantalla capaz de superponer mensajes de texto o videollamadas en una de las lentes.
Con estas gafas dotadas de sensores avanzados, es probable que Meta se enfrente a nuevos desafíos legales y regulatorios, así como a una fuerte resistencia por parte de consumidores preocupados por la privacidad.
Los expertos en privacidad sostienen que los dispositivos siempre activos podrían violar, por ejemplo, las leyes de privacidad de datos o de protección de información biométrica. Tampoco está claro quién sería el responsable —si la empresa o el usuario— en caso de infracción de las leyes sobre escuchas ilegales. Por ejemplo, en varios estados de EE. UU. sigue siendo ilegal grabar el audio de una tercera persona sin su consentimiento.
Algunas voces reclaman una nueva regulación para abordar esta tecnología emergente. Woodrow Hartzog, profesor de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Boston, afirmó: «Los legisladores deben tomarse esto en serio y actualizar la normativa para adaptarse a la realidad de los dispositivos que están siempre activos y siempre observando».
Hannah Murphy. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
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