Los casos de leptospirosis en la República Dominicana registran un aumento significativo en comparación con el año pasado, al pasar de 51 contagios en igual período de 2025 a 117 casos reportados hasta el 9 de mayo de este año, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) del Ministerio de Salud Pública.
El incremento representa 66 casos adicionales y una variación de 124 % en la tasa de incidencia, de acuerdo con el boletín epidemiológico correspondiente a la semana 18, comprendida entre el 3 y el 9 de mayo. En ese período también se notificaron 192 casos sospechosos, frente a 187 probables registrados el año pasado.
Muertes se mantienen en seis
Aunque los contagios se duplicaron, las defunciones notificadas se mantienen en seis, la misma cantidad reportada durante los primeros meses de 2025. La tasa de incidencia nacional se situó en 3.06 casos por cada 100,000 habitantes, conforme a los datos oficiales citados.
Provincias con mayor incidencia
El reporte indica que las provincias con mayor incidencia coinciden con zonas donde las lluvias e inundaciones han sido más pronunciadas.
Puerto Plata encabeza la lista con 19 casos y una incidencia acumulada de 16.27 por cada 100,000 habitantes. Le siguen Espaillat, con 11.87; San José de Ocoa, con 11.5; Peravia, con 9.9; Samaná, con 9.79, y Hermanas Mirabal, con 9.51.
De acuerdo con el informe de Epidemiología, estas demarcaciones concentran los principales focos de ocurrencia, por lo que requieren prioridad en las acciones de vigilancia, prevención y control.
Riesgo aumenta con lluvias e inundaciones
La leptospirosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Leptospira. Se transmite principalmente por contacto con agua, lodo, suelo o superficies contaminadas con orina de animales infectados, especialmente ratas, perros y ganado.
El riesgo de contagio aumenta en ambientes húmedos, zonas inundadas y durante períodos de lluvias intensas. Entre los síntomas más comunes figuran fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, vómitos y malestar general. En casos graves puede provocar complicaciones renales, hepáticas e incluso la muerte.
Llamado a prevención
Ante el incremento de casos, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto con aguas estancadas o lodo, proteger heridas o lesiones en la piel, usar botas y guantes en zonas inundadas, mantener limpios los entornos y controlar la presencia de roedores.
El aumento de la enfermedad vuelve a colocar la prevención comunitaria y la vigilancia epidemiológica como puntos clave, especialmente en provincias vulnerables a lluvias, inundaciones y acumulación de agua contaminada.
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