El tornado, que atravesó el departamento de Aude el lunes, golpeó con más fuerza al pueblo de Pomas, donde dañó alrededor de 300 viviendas y dejó 39 heridos, dos de ellos graves. Diecisiete personas fueron hospitalizadas.
"Pasó a una velocidad vertiginosa. A las 17H00, teníamos niños que jugaban en la casa de la juventud, que preparaban la fiesta local y luego, a las 18H00, el pueblo y la población estaban destrozados", dijo a algunos periodistas Hervé Giné, alcalde de esta localidad de unos 1.000 habitantes.
A primera hora del martes, 7.250 hogares en el Aude, así como en los departamentos vecinos de Hérault y Pirineos Orientales estaban sin electricidad, informó el operador de red Enedis.
"Un tornado de una violencia poco común azotó ayer a última hora de la tarde el Aude, golpeando duramente el pueblo de Pomas", declaró el ministro del Interior, Laurent Nuñez, en la red social X.
Marie-Hélène Bouissac, subprefecta regional, describió el tornado como "un acontecimiento excepcional y altamente traumático".
Este martes, bajo un cielo despejado, los tejados arrancados por la tormenta ya habían sido cubiertos con lonas plásticas azules y verdes, constató un periodista de AFP.
Los campos cercanos estaban cubiertos de tumbonas destrozadas, restos de aislamiento de fibra de vidrio y trozos de vallado de alambre arrancados por los fuertes vientos que azotaron el pueblo y sus alrededores.
En un control policial, familiares y amigos de los afectados esperaban autorización para entrar en la zona siniestrada, llevando suministros u ofreciendo ayuda.
José Gomes, vecino del cercano pueblo de Trèbes, contó que la casa de un amigo se había derrumbado: "Estaba dentro, sufrió un traumatismo craneal y se rompió tres o cuatro costillas" y "salió del hospital esta mañana".
Francia registra cada año decenas de tornados de intensidad variable, según la agencia meteorológica Météo-France.
Compartir esta nota