En varios continentes, los suelos empobrecen bajo el efecto de las sequías, de la contaminación o de la agricultura intensiva. La expansión urbana, el uso de pesticidas, la minería, los incendios, o la erosión, son otros factores de degradación de los suelos. Un fenómeno que afecta al 40% de los suelos del mundo, estima Naciones Unidas, y que puede reducir las reservas de agua y los rendimientos agrícolas. La cumbre COP17 sobre la desertificación, que reúne 196 países, busca precisamente atender este problema.
El caso del monocultivo del aguacate en México es emblemático de esta degradación de los suelos, nos cuenta la científica mexicana Alma Vásquez Lule, miembro de la delegación mexicana en la COP17 de Ulan Bator. “Las raíces del aguacate usan mucha más agua que la vegetación natural. Entonces, en áreas donde ya hay producción masiva o industrial de aguacate, pues el suelo ha perdido esta capacidad de poder retener la humedad de los sitios”.
En la mesa de negociaciones de esta Cop17 está la cuestión financiera para reunir fondos para restaurar 1000 millones de hectáreas degradadas hasta 2030. La promoción del pastoreo sostenible, la gestión de los recursos hídricos y el reto de las migraciones causadas por la desertificación son otros temas abordados en esta cumbre internacional.
La postura obstruccionista de Estados Unidos, país que se retiró de las cumbres de biodiversidad y de clima, sin embargo, soreprendió a varios participantes de esta Cop17. Según fuentes consultadas por RFI, Washington impuso su veto a las sinergias entre las cumbres de cambio climático y la cumbre sobre desertificación. La mención de la igualdad de género y la participación de comunidades indígenas también son palabras y conceptos que Washington bloqueó a toda costa, sin ninguna justificación.
Para algunos participantes consultados por RFI, y que pidieron mantenerse en el anonimato, esta postura de Estados Unidos es una estrategia para limitar el campo de acción de la Convención de Naciones Unidas de lucha contra la Desertificación (UNCCD, en inglés).
La restauración de los suelos, prioridad de esta COP17
Uno de los objetivos de esta Cop17 que tiene lugar en Mongolia, es canalizar financiamientos para la restauración de suelos degradados o desertificados. Pero, restaurar un suelo que ha perdido nutrientes no es una tarea fácil. Una capa de suelo completo toma miles de años para formarse, recuerdan los expertos.
“Restaurar un suelo no significa fabricarlo de nuevo”, apunta Esteban Kowaljov, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina y especialista en restauración de suelos.
“Es muy difícil recuperar un suelo como estaba, por ejemplo, cuando se hace una cantera o una explotación minera que elimina totalmente el suelo”.
“Cuando uno piensa en restauración de suelo, piensa en restaurar funciones particulares del suelo”, precisa Esteban Kowaljow quien realizó su tesis en la Patagonia argentina, en un sector que había sido degradado por el sobrepastoreo con ovejas y por incendios.
“Lo que mi tesis doctoral trató de evaluar era el efecto de la aplicación de enmiendas orgánicas, particularmente compost. Entonces yo apliqué esos compost en un experimento de campo. Lo comparé con un fertilizante inorgánico. Básicamente, consistía agregar nitrógeno y fósforo al suelo, o sea, alimento para que la vegetación crezca. Entonces mi idea era recuperar esto, actividad microbiana, y eso sí lo vi”, cuenta el especialista.
Al primer año, los suelos tratados con compost recuperaron materia orgánica, aumentó la actividad de los microorganismos. “Pero el fertilizante inorgánico aumentó muchísimo el nitrógeno y el fósforo y aumentó la cobertura vegetal”, observa Kowaljow.
“Los compost no tuvieron ese efecto en la cobertura vegetal, pero ya a los seis años de esa única aplicación de compost se mantuvo todo lo que era esa funcionalidad en el suelo y desaparecieron las diferencias en cobertura vegetal”, concluye.
La agroforestería, el silvopastoreo y la reforestación son algunos de los métodos empleados en América Latina para restaurar tierras degradadas.
Con información de la redacción medioambiental de RFI.
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