Como cada Primero de Mayo, el céntrico distrito de Beyoglu, donde se encuentra la plaza Taksim, amaneció cerrado al tráfico, con el transporte público parado y bloqueado por miles de policías antidisturbios. Los sindicatos y partidos de izquierdas turcos reivindican su derecho a celebrar allí el Día de los Trabajadores, pero el lugar está vedado desde la matanza cometida ahí por pistoleros de ultraderecha en 1977.
Tan sólo en dos ocasiones permitió el actual Gobierno de Recep Tayyip Erdogan la celebración del 1 de Mayo, en 2011 y 2012, cuando transcurrió en un ambiente festivo. Al año siguiente se convirtió en sede de una de las mayores protestas contra el Gobierno islamista turco, así que se volvió a prohibir su uso.
Este año, ante los intentos de miembros de diversos partidos políticos y sindicatos, la policía se ha empleado con dureza, lanzando grandes cantidades de gas lacrimógeno y llevándose detenidos al menos a 550 personas, según el último recuento de la mesa de crisis establecida por la Asociación de Abogados Progresistas.
Un responsable sindical, Basaran Aksu, fue detenido tras denunciar el bloqueo.
"No se puede cerrar una plaza a los trabajadores de Turquía. Todo el mundo utiliza Taksim, para ceremonias oficiales, para celebraciones. Solo a los obreros, a los trabajadores, a los pobres se les cierra la plaza", dijo.
En imágenes difundidas por el canal de la oposición HALK TV se ve al presidente del Partido de los Trabajadores de Turquía, Erkan Bas, bajo una lluvia de gas pimienta.
"El poder ya habla los 365 días del año, así que dejen que los trabajadores hablen de las dificultades que viven al menos un día al año", denunció.
Los sindicatos y las asociaciones han convocado manifestaciones bajo el lema "Pan, paz, libertad".
La inflación oficial supera el 30% o incluso el 40 % en Estambul, según la Cámara de Comercio, y las autoridades llevan a cabo regularmente oleadas de detenciones entre opositores y periodistas.
Esta semana decenas de personas han sido detenidas.
En Ankara, el centenar de mineros que estuvieron nueve días en huelga de hambre para reclamar el pago de sus salarios atrasados fueron aclamados al unirse a la marcha.
En Estambul una manifestación autorizada en la orilla asiática del Bósforo, convocada por las confederaciones sindicales, reunió pacíficamente a miles de personas.
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