La reacción de Emmanuel Macron a la operación estadounidense en Venezuela se hizo esperar y se produjo al final del día, el 3 de enero. En una publicación en la red social X, el jefe de Estado considera que “El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo. Al confiscar el poder y pisotear las libertades fundamentales, Nicolás Maduro ha cometido una grave afrenta contra la dignidad de su propio pueblo”.
En este texto, no se encuentra ni una sola palabra sobre la operación estadounidense llevada a cabo al margen de cualquier marco legal, a pesar de las condenas expresadas tanto por la ONU como por la Unión Europea (UE). No obstante, el presidente francés considera que la transición que se avecina debe ser “pacífica, democrática y respetuosa con el pueblo venezolano”.
Emmanuel Macron añade: “Deseamos que el presidente Edmundo González Urrutia, elegido en 2024, pueda asegurar esta transición lo antes posible”.
“No se puede imponer desde fuera ninguna solución política duradera”
Un poco antes, el sábado, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, había condenado la captura de Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses en una operación que “contraviene” el derecho internacional, al considerar que “no se puede imponer desde fuera ninguna solución política duradera” en el país.
Leer tambiénVenezuela: “Ninguna solución duradera pueda ser impuesta desde el exterior”, dice París
Estos matices obedecen a que el presidente francés, al no tener mayoría parlamentaria, trabaja con un gobierno con distintas sensibilidades política. En este caso, la política exterior no la decide ni la cancillería por sí sola ni el presidente en solitario.
La Constitución establece que el gobierno, dirigido por el primer ministro y responsable ante la mayoría parlamentaria, “determina y conduce la política de la nación”, lo que incluye la línea diplomática general, mientras que el presidente conserva funciones importantes (jefe de las Fuerzas Armadas, representación internacional, negociación y ratificación de tratados, nombramiento de embajadores), pero no puede imponer una orientación contraria a la de esa mayoría.
La cancillería francesa o Quai d’Orsay, por su parte, es el ministerio que prepara y ejecuta esta política exterior. El ministro de Asuntos Exteriores suele ser fruto de un acuerdo entre presidente y primer ministro para garantizar una posición exterior coherente, de modo que, en la práctica, la política exterior en cohabitación resulta de un equilibrio negociado entre el Palacio del Elíseo y Matignon, sede del Gobierno, aplicada técnicamente por la diplomacia francesa.
Leer tambiénAl menos 1000 personas se manifiestan en París contra los bombardeos estadounidenses en Venezuela
Mientras tanto, el Elíseo ha informado de que Emmanuel Macron se habló este sábado con Donald Trump, pero también con Javier Milei, presidente de Argentina. Además, mantuvo conversaciones por escrito con el presidente brasileño Lula.
Compartir esta nota