Con el cambio climático y la contaminación del planeta, la pérdida de biodiversidad es una de las tres crisis ambientales que la comunidad internacional busca atender a nivel global. En apertura de esta cumbre de biodiversidad COP17, el presidente de Armenia, país anfitrión del evento, admitió sin embargo que el mundo no avanzaba al ritmo esperado para revertir la dramática pérdida de biodiversidad. En todo el planeta, anfibios, peces, corales, grandes mamíferos y polinizadores sufren una dramática disminución de su población a causa de las actividades humanas, alertan los científicos.
La Sociedad Zoológica de Londres estudió por ejemplo 5500 especies para elaborar un índice de planeta vivo (LPI en inglés) y en un reciente informe publicado por la ONG ecologista WWF, la institución británica reporta que el tamaño promedio de las poblaciones de animales silvestres cayó un 73% en medio siglo.
Este declive de las poblaciones constituye, según Rodolfo Dirzo, biólogo y profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de Stanford, la antesala de lo que algunos consideran como la sexta extinción masiva de especies en la historia del planeta.
“Si vemos cuál es la distribución actual de los elefantes en África, por ejemplo, se ven polígonos, manchitas aquí y allá, lo cual indica que el animal no está extinto. Pero lo que ocurrió es que, a nivel local, sus poblaciones locales vinieron disminuyendo y a final de cuentas tenemos una sucesión de extinción de las poblaciones”, observa Dirzo.
Además de la perturbación de los ecosistemas, la extinción de algunas especies de depredadores causa la proliferación de roedores portadores de enfermedades. Un fenómeno que el biólogo califica de “rodentización”.
“Como eliminamos sus depredadores, los pequeños animales, como los roedores, van surgiendo. Y nos estamos poniendo en riesgo nosotros mismos. ¿Por qué? Lamentablemente los roedores, y es el caso también de los murciélagos, son portadores de una gran cantidad de patógenos que pudieran impactar a otros animales y desde luego, a nosotros”, advierte Rodolfo Dirzo.
“Con un estudio en África haciendo una manipulación experimental de quitar los animales grandes sin dañarlos a través de poner cercas de exclusión, hemos encontrado que los roedores aumentan en una proporción de 2,5 a 3 veces más de su abundancia normal”, recuerda el biólogo.
Las soluciones
En 2024, en la cumbre COP15 de Montreal, los países del mundo se fijaron 23 metas precisas para revertir la pérdida de biodiversidad hacia 2030. Se trata por ejemplo de proteger el 30% de los océanos del mundo, reducir el uso de pesticidas o garantizar el uso sostenible del comercio de especies.

Y para las especies al borde de la extinción, algunos ejemplos como los de las tortugas de mar, de las ballenas, muestran que es posible recuperarlas, gracias a la preservación de los hábitats, entre otras medidas.
El caso del lince ibérico, un felino presente en Portugal y España, es emblemático. Es considerado incluso un modelo de preservación de una especie que estaba al borde de la extinción en los años 2000 a causa de la caza, de la destrucción de los hábitats y de la caza de conejos, principal alimento de estos felinos.
En este episodio de Vida en el planeta, Ramón Pérez de Ayala, responsable de programas de especies y especialista en protección del lince ibérico en la ONG WWF España, contó a RFI cómo se logró salvar al lince ibérico. De 100 individuos a principios de los años 2000, se logró recuperar la especie. El conteo de 2025 registró alrededor de 2663 felinos de esta especie, en Portugal y España.
Escuche el programa completo:
Compartir esta nota