El papa León XIV visitó el sábado la Mezquita Azul de Estambul, joya emblemática de la ciudad y famoso monumento otomano, donde le explicaron su historia, sin detenerse a rezar, a diferencia de su predecesor Francisco.
En el tercer día de su visita a Turquía, el primer papa estadounidense de la historia se presentó con calcetines blancos en este lugar simbólico del siglo XVII, con paredes adornadas con finas cerámicas, acompañado por el muftí de Estambul.
Este gesto de amistad hacia el islam suní, religión mayoritaria en el país, constituye la primera visita de León XIV a un lugar de culto musulmán desde su elección en mayo, siguiendo así los pasos de Benedicto XVI en 2006 y el papa Francisco en 2014.
Rodeado de dignatarios musulmanes, el soberano pontífice recorrió la mezquita en un silencio solo perturbado por el ruido de las cámaras y el graznido de un cuervo que volaba bajo las cúpulas, sin marcar ningún momento de oración.
La mezquita del Sultán Ahmed, llamada Mezquita Azul por sus cerámicas, es una de las principales atracciones turísticas de Estambul, construida en el emplazamiento del antiguo "palacio sagrado" de los emperadores bizantinos, bajo el reinado del sultán otomano Ahmed I.
León XIV decide no pasar por Santa Sofía
A 300 metros de allí, se encuentra Santa Sofía, la antigua basílica bizantina, pero no figura en el programa del Papa. Algo inédito, Francisco la visitó en 2014 y Benedicto XVI en 2006, afirma desde Ankara, la corresponsal de RFI, Anne Andlauer.
La historia de este emblemático edificio de Estambul es, como mínimo, agitada. Se remonta al año 532, cuando el emperador Justiniano decidió construir a orillas del Bósforo una basílica inspirada en el Panteón de Roma. Esta joya arquitectónica se convirtió entonces en el corazón palpitante de la Iglesia cristiana de Oriente y en el símbolo de su independencia respecto a Roma, un símbolo que acabó costándole caro porque en 1204, Santa Sofía fue devastada por los cruzados durante el saqueo de Constantinopla.
Dos siglos más tarde, la ciudad cayó en manos de los otomanos y la basílica se transformó en mezquita. Lo siguió siendo durante cinco siglos, hasta la llegada de Atatürk, quien la convirtió en museo para "ofrecerla a la humanidad".
Santa Sofía fue finalmente devuelta al culto musulmán en 2020 por el presidente Recep Tayip Erdogan. Hoy en día se llama Ayasofya. Una decisión muy política, que conmovió profundamente a la minoría cristiana de Turquía y a muchas otras personas en todo el mundo. El papa Francisco expresó su "gran dolor" y se mostró "muy afligido".
Al parecer, León XIV no ha querido que Santa Sofía eclipsara la dimensión interreligiosa de su viaje a Turquía.
El papa, a parte de visitar la mezquita Azul, se reunió con los líderes de las Iglesias y comunidades cristianas. Por la tarde, participará en una oración en la iglesia patriarcal de San Jorge antes de reunirse con el patriarca ecuménico Bartolomé I en el palacio patriarcal, a orillas del estuario el Cuerno de Oro. Los dos líderes espirituales firmarán allí una declaración conjunta cuyo contenido no ha sido revelado.
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