Con Paul Khalifeh, corresponsal de RFI en Beirut, y AFP
Este viernes, delegaciones de Israel e Líbano han acordado prolongar la tregua vigente por 45 días. Tras dos días de negociaciones en Washington bajo los auspicios de Estados Unidos, el embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter, se mostró “satisfecho con las próximas etapas” y consideró que el “potencial de éxito” de las conversaciones era “considerable”.
Ambos países, técnicamente en guerra desde 1948, parecen encaminarse hacia un acuerdo político y de seguridad con el anuncio por parte estadounidense de una reunión en el Pentágono, el 29 de mayo, entre delegaciones militares libanesas e israelíes.
Una “conspiración” según el Hezbolá
Pero el Hezbolá denuncia ahora una “conspiración” dirigida contra él y acusa casi abiertamente a los dirigentes libaneses de traición. El vicepresidente del Consejo Político del partido chiita, Mahmud Comati, reprochó al presidente Joseph Aoun haber “abandonado sus compromisos” con Hezbolá. Declaró que las negociaciones se inscriben en un “contexto de complot contra la patria, su soberanía y su resistencia”.
Según Comati, el jefe del Estado no ha respetado su promesa de no participar en negociaciones directas con Israel “antes de un alto el fuego completo y global”. En efecto, el alto el fuego no supone el fin de los bombardeos israelíes en el sur del país, contra objetivos del Hezbolá según el Estado hebreo.
De hecho, el ejército israelí informó este sábado de que había lanzado nuevos ataques contra infraestructuras de Hezbolá en el sur del Líbano, mientras que Líbano anunció que un ataque israelí mató el viernes a seis personas, entre ellas tres socorristas del Comité Islámico de Salud, afiliado al Hezbolá proiraní.
“Basta ya de escaladas y acusaciones de traición”
La respuesta firme y tajante vino de boca del primer ministro: Nawaf Salam instó a Hezbolá a que pusiera fin a sus “aventuras absurdas al servicio de intereses extranjeros”, en alusión a Irán.
“Basta ya de escaladas y acusaciones de traición. Eso no nos impresionará ni nos intimidará jamás”, insistió el jefe del Gobierno, pidiendo asimismo a Hezbolá que dejara de “insultar la inteligencia” de los libaneses calificando de “victorias” las muertes, la destrucción, los desplazamientos y las tragedias.
Este enfrentamiento pone de manifiesto hasta qué punto están polarizadas las posiciones respecto a las negociaciones, lo que no augura nada bueno para el futuro.
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