En su primera visita a Ceuta desde su subida al trono en 2014, Felipe VI y Letizia llegaron al Ayuntamiento de la ciudad, donde los esperaba la gente con banderas de España, mientras se oían cánticos de "Yo soy español, español" y "Ceuta unida, jamás será vencida" y repicaban las campañas de una iglesia.
"Esperábamos hace mucho tiempo esta visita", que "significa mucho porque es un apoyo para que el vecino de al lado, Marruecos, no esté siempre con la intención esa de que Ceuta y Melilla son de Marruecos", afirmó a la AFP Toñi Jiménez, una auxiliar de enfermería de 56 años.
Los reyes, que dormirán en Ceuta, partirán el miércoles a Melilla, el otro enclave español norafricano.
El último rey español que visitó estos enclaves fue Juan Carlos I, padre del actual monarca, en noviembre de 2007. Aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Rabat, que reivindica su soberanía sobre ambos territorios.
Días antes de la visita, el rey de Marruecos, Mohamed VI, rechazó cualquier "presión" o "chantaje" sobre la cooperación con España y denunció la "instrumentalización" política y mediática de la crisis migratoria.
Este viaje se produce a menos de siete semanas de las elecciones anticipadas del 29 de noviembre, en las que la migración es uno de los principales focos de tensión de la campaña.
Ceuta, una ciudad de algo más de 80.000 habitantes, intenta recuperar la normalidad tras la conmoción provocada por la llegada de más de 70.000 migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio.
Aunque la mayoría regresó en las horas posteriores, varios miles permanecieron en este pequeño territorio situado entre el Mediterráneo y el Atlántico, donde parte de la población se sintió abandonada por el Estado durante las primeras horas de caos.
Ana María Díaz, una jubilada de 69 años, dijo sentir "mucha alegría" por la llegada de los reyes, si bien ha sido "un poquillo tarde". Ceuta sigue "fatal" y "la solución es que (los migrantes) se vayan", agrega.
Homenaje a migrantes fallecidos
La visita arranca con un encuentro de los reyes con las autoridades en el Ayuntamiento, y seguirá al inicio de la tarde en un colegio de esta ciudad donde conviven históricamente las comunidades católica, musulmana, judía e hindú.
Los reyes acudirán al cementerio de Sidi Embarek, donde rendirán homenaje a más de un centenar de personas que murieron durante la entrada masiva de migrantes, según Madrid y Rabat.
Más tarde, Felipe VI, que ya calificó de "inaceptable" lo ocurrido en Ceuta, hablará ante representantes de la sociedad local.
La visita, coordinada con el gobierno español, pondrá a prueba las relaciones con Marruecos, cuya posible reacción concentra parte de la atención diplomática.
"El rey de Marruecos, ¿qué pinta aquí? Tanto él como su opinión. Si Ceuta es española de toda la vida", asegura Mohamed Hamadi, un ceutí de 41 años.

Compartir esta nota