Según la encuesta encuesta The Economist/YouGov del 27 al 30 de marzo de 2026 publicada en las últimas horas, la aprobación neta de Trump alcanzó esta semana los 23 puntos porcentuales entre todos los estadounidenses y los 19 entre los votantes registrados. Se trata de la cifra más baja que el mandatario ha recibido en cualquier sondeo de The Economist y YouGov desde que comenzó su primer período en 2017.

Solo en una ocasión previa —en noviembre de aquel año— menos del 35 % de los ciudadanos había aprobado su gestión (un 34 %), y solo una vez antes —en febrero de 2026— más del 58 % había manifestado su desaprobación (un 59 %), destacó The Economist.

Trump se hunde hasta el punto más bajo de Biden en la aprobación de los estadounidenses

Donald Trump nunca ha sido un presidente especialmente popular. El rastreador de datos de sondeo que elaboran The Economist y YouGov muestra que, a lo largo de sus dos mandatos en el cargo, solo ha pasado ocho semanas con más estadounidenses que aprueban su desempeño que los que lo desaprueban.

Sin embargo, las cifras más recientes deberían encender todas las alarmas tanto en la Casa Blanca como en las filas del Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre de 2026.

Un desplome sin precedentes en dos mandatos

Lo más llamativo es que ese -23 coincide casi exactamente con el que registró Joe Biden tras su desastroso desempeño en el debate presidencial de 2024, cuando una porción significativa de los estadounidenses concluyó que el entonces mandatario no estaba en condiciones de ejercer el cargo.

Que Trump haya igualado ese piso —sin un episodio tan dramático y puntual como aquel debate— sugiere un desgaste más profundo y sostenido.

El dato más preocupante para el entorno presidencial no está solo en la cifra global, sino en la composición del descontento. Según la misma encuesta, apenas el 29 % de los republicanos afirma que la economía estadounidense está mejorando, una caída abrupta desde el 55 % que sostenía esa opinión apenas un mes atrás.

Es el registro más bajo entre votantes del propio partido desde que comenzó el segundo mandato de Trump.

Otras encuetas, entre ellas una de Fox News realizada entre el 20 y 23 de marzo, confirman la tendencia: la minoría de los votantes registrados aprueba la gestión de Trump.

Del casi 60 % que la desaprueba -el nivel de rechazo más alto en cualquiera de sus dos mandatos- casi la mitad de los encuestados expresó una desaprobación «fuerte», lo que indica que el malestar no es tibio ni pasajero.

Los independientes, la clave perdida

Si la base republicana muestra fisuras, el panorama entre los votantes independientes es directamente sombrío, porque Trump está perdiendo precisamente a los electores que definen las contiendas nacionales.

El sondeo de YouGov de mediados de marzo ya había detectado que la aprobación neta del presidente entre independientes se deterioraba de forma acelerada, impulsada sobre todo por la percepción negativa de su manejo de la guerra en Irán y de la economía doméstica.

Detrás de los números hay factores concretos que golpean el bolsillo y la paciencia de los ciudadanos. El precio de la gasolina subió un dólar en el último mes hasta alcanzar un promedio nacional cercano a los cuatro dólares por galón, de acuerdo con la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).

El 61 % de los estadounidenses dice que los precios del combustible están subiendo «mucho» donde viven, y solo un 5 % percibe que se mantienen estables.

La guerra contra Irán, emprendida por EEUU junto a Israel, ha agravado la crisis energética y ha generado un malestar que trasciende las líneas partidarias.

La economía, el flanco más débil

Si la aprobación general es mala, la evaluación económica es peor: el 42 % de los encuestados por YouGov califica el estado de la economía como «pobre», la cifra más alta desde septiembre de 2024. Las mayorías reportan aumentos significativos en los precios de alimentos, vivienda y combustible durante el último año.

El 62 % de los estadounidenses considera que las cosas en el país van por mal camino, un sentimiento que se ha profundizado semana a semana y que no muestra señales de revertirse en el corto plazo.

¿Qué significa esto para las legislativas de noviembre?

La historia electoral estadounidense enseña que los presidentes con baja aprobación arrastran a sus partidos en las elecciones de medio término.A falta de siete meses para las elecciones, los republicanos enfrentan un escenario cada vez más adverso.

La popularidad de Trump ha oscilado históricamente entre los 30 y los 40 puntos, pero la tendencia actual apunta hacia el extremo inferior de ese rango, con una velocidad de caída que no se veía desde el asalto al Capitolio en enero de 2021.

El problema para el Partido Republicano es doble: no solo debe lidiar con un presidente impopular, sino que las promesas de campaña incumplidas —desde el control de la inflación hasta la estabilidad internacional— están erosionando la confianza de la propia base.

Si la guerra en Irán se prolonga y los precios de la gasolina no ceden, el panorama podría empeorar aún más antes de que los votantes acudan a las urnas.

Por ahora, los números son claros: Trump ha tocado fondo en las encuestas, igualando el peor momento de su predecesor. La pregunta que queda abierta es si este piso puede convertirse en un nuevo techo o si la caída libre, como advierte Nate Silver, todavía tiene margen para continuar.

Trump hace cambios en gabinete en medio de la impopular guerra de Irán

Además de este reporte de The Economist, los despachos de EFE de este jueves incluyeron la destitución de la fiscal general, Pam Bondi, y del jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Randy George, como parte de una acelerada reconfiguración del poder en medio de la presión por la impopular guerra en Irán.

La salida de Bondi y del general George se produce menos de un mes después de que Trump destituyera a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la primera integrante del gabinete cesada desde el retorno del republicano a la Casa Blanca.

Según la prensa de EEUU, Trump también evalúa relevar a la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, en una serie de movimientos que llegan precisamente cuando se desploma su popularidad a raíz del conflicto en Irán.

El primer mandato de Trump (2017-2021) se caracterizó por constantes y abruptos cambios en el Gabinete, con despidos a golpe de tuit de quienes intentaban frenar sus impulsos. Sin embargo, el republicano volvió al poder en enero de 2025 con la lección aprendida y se rodeó de leales para garantizar mayor estabilidad.

Durante el primer año de su segundo mandato, el único cese destacado fue el de mayo de 2025, cuando el entonces consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz, fue nombrado embajador ante la ONU tras el escándalo provocado al incluir por error a un periodista en un chat en el que el Gobierno discutía planes militares a través de una aplicación de mensajería.

Pero ahora, ningún secretario había sido despedido hasta el 5 de marzo, cuando fue cesada Kristi Noem, en el ojo del huracán por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en operativos migratorios en Mineápolis y por una costosa campaña publicitaria de autopromoción que enfureció a Trump.

Tras su salida, Noem fue designada emisaria de una iniciativa de seguridad en Latinoamérica, aunque la filtración esta semana de fotos de su esposo llevando una doble vida en la que aparece disfrazado de mujer con pechos postizos sugiere que alguien se la quiere quitar de en medio.

Pederasta Jeffrey Epstein y presidente de la Reserva Federal

El cese de Bondi, anunciado este jueves, no sorprende. Su figura pendía de un hilo debido al fuerte rechazo entre las bases trumpistas por su gestión de los archivos del pederasta Jeffrey Epstein.

Bondi alimentó las teorías de la conspiración al llegar al cargo, al afirmar que tenía sobre su escritorio la supuesta lista de clientes de Epstein.

Poco después, el Departamento de Justicia negó la existencia de dicha lista, mientras la fiscal general mantenía una errática gestión del caso e intentaba desvincular a Trump del magnate degenerado fallecido en prisión.

Lo que habría agotado la paciencia del presidente son los reveses judiciales de la Fiscalía en sus intentos por imputar a rivales del mandatario, como el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.

Según medios locales, Bondi habría suplicado a Trump que no la destituyera durante una tensa reunión en la Casa Blanca, pero no logró doblegar al mandatario, famoso por el 'reality show' en el que despedía a los concursantes.

Arrinconado por las encuestas

Con todo, Trump busca dar un nuevo impulso a un Gobierno que atraviesa un momento delicado, con dificultades para justificar ante el electorado estadounidense una guerra en Irán que se le ha vuelto en contra por el bloqueo del estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha disparado el precio de la gasolina precisamente a las puertas de la campaña de las elecciones de medio mandato del próximo noviembre.

Durante una comparecencia este martes en el Despacho Oval, Trump se quejó al afirmar que recibe "un 97 % de mala cobertura" en los medios de comunicación de EEUU, antes de agregar, medio en broma medio en serio, que quizás su portavoz, Karoline Leavitt, está haciendo "un trabajo pésimo". ¿Será la siguiente?

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