Al final del siglo pasado, en la comunidad internacional se acuñó la frase de una paz caliente (hot peace), debido a los múltiples conflictos que afectaban al mundo.
Recuérdese, pues el conflicto en los volcanes, la inestabilidad en Medio Oriente, África, Israel, también la posición de Siria (eliminado) como punto geoestratégico para favorecer los intereses de Rusia.
Si hacemos un análisis, hoy podemos ver que la paz como aspiración es una paz caliente con varios ejes, así lo demuestran: lo primero una acción militar de los Estados Unidos en América Latina en Venezuela y la posterior captura de Nicolás Maduro. Esta operación anunciada hace varias semanas apuntaba a eliminar del poder a un gobierno considerado y legítimo por muchos Estados latinoamericanos.
Venezuela cuenta con una cantidad importante de recursos estratégicos como son: las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, estimadas en más de 300 mil millones de barriles, gas natural con reservas superiores a 200 billones de pies cúbicos, hierro en la región de Guayana alberga una de las mayores reservas de hierro del mundo, con más de 4.500 millones de toneladas en el Cerro Bolívar y El Pao, y Oro cuenta con depósitos aluviales y primarios en el Arco Minero del Orinoco, especialmente en Bolívar.
La unificación de Taiwán es algo que resulta innegociable para el poder político Chino. Ante esta situación tenemos un gran debate en Japón sobre el rearme, en términos en nucleares, la necesidad de establecer una defensa nuclear
Pero con toda prudencia, es necesario observar el proceso que se pueda desarrollar en los próximos días, debido a que se trata de un primera acontecimiento que en estos momentos, nadie podría asegurar hacia donde conducen sus desencadenantes y los actores internos como externos.
Por otra parte están los acontecimientos de Rusia, donde evidentemente no aflora una solución pacífica, prácticamente al cumplirse cuatro años del conflicto armado, y donde presidente Putin realiza ingentes esfuerzos para lograr sacar una cuota que le lo pueda exhibir como trofeo de victoria.
Evidentemente esta situación y el enfoque de Estados Unidos sobre la guerra de Ucrania ha generado un distanciamiento en Europa al extremo de que prácticamente muchos gobiernos europeos, ya no consideran a Estados Unidos como una garantía segura en una defensa de un ataque exterior, sobre todo en el caso de Rusia en Europa, actualmente podemos decir que estamos en presencia del más fuerte, rearme después de la Segunda Guerra Mundial, así lo ha manifestado el canciller alemán.
Hoy gasto ordinario en Alemania en defensa asciende a 82.700 millones de euros, un 32,5% más que los 62.430 millones de 2025, según el ministro de Finanzas Lars Klingbeil. A esto se suman unos 25.500-29.000 millones de un fondo especial, elevando el total a más de 108.000-120.000 millones de euros (aprox. 2,8% del PIB), el más alto desde la posguerra.
La misma posición es la francesa en el aumento del gasto militar en España y también la posición menos al alardeada de Gran Bretaña, que sigue apostando a la colectividad europea en función de su posición geoestratégica. Otra características de esta paz caliente.
Otro eje de esta paz caliente, está asociado al conflicto China-Taiwán, donde hay un gran movimiento de tropas ejercicios militares, y Taiwán ha desplegado sus propias defensas para China.
La unificación de Taiwán es algo que resulta innegociable para el poder político Chino. Ante esta situación tenemos un gran debate en Japón sobre el rearme, en términos en nucleares, la necesidad de establecer una defensa nuclear, y la primera ministra acaba de declarar que la seguridad de Taiwán constituye su propia seguridad.
En este sentido se ha dado paso a un gran incremento presupuestario para modernizar, ampliar y eficientizar el ejército en Japón ha aprobado un presupuesto militar récord para el año fiscal 2026, reflejando su acelerado rearme. Esta asignación consolida al país como el tercer mayor gastador en defensa global, tras EE.UU. y China, con un enfoque en capacidades ofensivas de largo alcance.
Por otra parte, no menos preocupante sigue siendo la situación en Irán, en la zona se gestan ejercicios militares, escaramuzas y acciones internas que podrían generar nuevo conflicto.
El conflicto China-Taiwán es parte muy preocupante del llamado ajedrez mundial. Esperamos que estas zonas de conflictos puedan ser disminuidas en acuerdos de paz, que propendan a una estabilidad mundial, tan necesaria, mientras tantos, este nuevo año recordando el siglo pasado con una paz caliente.
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