El trastorno bipolar no es cambiar de humor, es un trastorno neurológico en el que el cerebro oscila entre dos estados extremos involuntariamente. 

En tal sentido, la neuropsicología sabe que una persona bipolar, duerme tres horas y amaneces con planes para varios proyectos simultáneos, sin que los mismos guarden relación con la realidad, debido al episodio maniaco y a la energía desbordante que percibe la persona bipolar.

Como se puede observar, una persona bipolar asume tareas arriesgadas sin disponer de la capacidad personal, técnica, profesional y los recursos económicos para realizarlas, aunque las mismas le resultan brillantes. Para la persona bipolar, el mundo tiene más color y las conexiones neuronales parecen más profundas, pero no son reales.

Asimismo, la manía que experimenta la persona bipolar estimulada los pensamientos hasta perder coherencia con la realidad; mientras que, la irritabilidad escala y nadie puede seguirle el ritmo y paranoia distorsiona la realidad, lo que provoca episodios maníaco y depresivo a la vez.

Además, las relaciones de la persona bipolar sufren porque ésta no puede adaptarse a los cambios y la manía provoca un caos neurocerebral que termina en una depresión crónica. Lo anterior no es inestabilidad psicoemocional, ni indecisión, sino que la química del cerebro se está moviendo en extremos sin un razonamiento lógico.

Como hemos podido apreciar, todo lo que le parece alcanzable a una persona bipolar da un giro absurdo y brutal, ya que la persona recuerda exactamente cómo se sentía en su estado de alegría y bienestar; mientras que, al observar la realidad, ésta se resiste a aceptarla y la persona bipolar entra en una crisis que debe ser manejada por un profesional en higiene y salud mental.

Por su parte y, según la neuropsicología, los dos principales síntomas que experimenta una persona bipolar son: (a) Episodios maniacos, caracterizados por sentimientos de euforia, energía excesiva, hablar muy rápido, poco deseo de dormir y conductas impulsivas o de alto riesgo; y, (b) episodios depresivos, caracterizados por tristeza profunda, falta de energía, dificultad para concentrarse, pérdida de interés por las actividades diarias y pensamientos de desesperanza.

También la neuropsicología reconoce que, hay dos tipos de bipolaridad, los cuales son: (1) La bipolaridad tipo I, el cual se caracteriza a través de un episodio maniaco, acompañado por episodios depresivos; y, (2) la bipolaridad tipo II, la cual se manifiesta a través de episodios depresivos menos intensos con características de una hipomanía.

Según nos consta, la hipomanía es un estado de ánimo elevado, expansivo e irritable, el cual está acompañado de un aumento notable de energía y la actividad física, pero que es menos intenso que la manía completa o una manía crónica.

De su lado, los estudios realizados por un equipo de neuropsicólogos de la universidad de Harvard refieren que, la causa exacta del trastorno bipolar no se conoce por completo, ya que el trastorno bipolar se origina por una combinación de factores genéticos, hereditarios, biológicos y epigenéticos que están siendo investigados por los expertos de dicha universidad.

Por su parte, la neuropsicología sabe que los hijos cuyos padres, madres y hermanos han padecidos trastorno bipolar, tienen una alta probabilidad de padecer dicho trastorno cuando éstos sean adultos, ya que su predisposición genética los colocas en la línea hereditaria para desarrollar dicho trastorno.

No obstante y según nos consta, los factores biológicos, hereditarios y epigenéticos influyen poderosamente para que una persona debute con trastorno bipolar; mientras que, los factores traumáticos que vivió una persona a temprana edad, tienen un peso significativo para que la persona desarrolle trastorno bipolar.

Asimismo, la neuropsicología reconoce que, existen otros factores que influyen para que una persona desarrolle bipolaridad, tales como su estructura cerebral, los cambios físicos y psicológicos intensos, el consumo de alcohol y sustancias prohibidas, el estrés cónico, el trastorno de ansiedad, un parto traumático y la depresión crónica. 

En tal sentido y frente a un caso de trastorno bipolar, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) recomienda, “combinar apoyo psicológico y psicosocial, así como la combinación de los medicamentos psicóticos que sirven de estabilizadores del estado de ánimo de la persona bipolar.

También, el DSM-V recomienda que la persona bipolar se alimente de forma sana, duerma bien, realice ejercicios físicos regulares, se recree sanamente, visites la playa, un río, camine y medite en el bosque y se comprometes a fomentar relaciones familiares sanas. 

Como hemos visto en el párrafo anterior, el trastorno de bipolaridad no inhabilita a la persona que lo padece, sino que la persona debe asumir conciencia sobre su salud psicoemocional y siga las instrucciones del profesional en higiene y salud mental que le acompaña. 

Finalmente, para evitar las recaídas en los pacientes con trastorno bipolar, el DSM-V recomienda,  mantener el tratamiento farmacológico recetado, no abandonar la medicación, dormir bien, evitar el uso de alcohol, tabaco y sustancias prohibidas, así como reducir el estrés y reconocer las señales de alerta cuando aparezcan los síntomas iniciales de  las recaídas.

“La persona bipolar no tiene control de sus emociones, por lo que ésta debe buscar apoyo psicoemocional de un profesional en higiene y salud mental” (DTGM, Julio del 2026). 

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

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