La Tensión patológica crónica o hiperactivación (hyperarousal en inglés), “es el estado en el que el sistema nervioso simpático se mantiene en máxima alerta, como reacción a un peligro inminente o amenaza que no es real” (Stanford, 2018).
Como tal, la Tensión o hiperactivación patológica crónica ocurre cuando el estrés acumulado y la ansiedad superan la capacidad de tolerancia del organismo humano, para soportar la presión física y psicoemocional que experimenta cada persona en particular.
En tal sentido, “la tensión o hiperactivación patológica crónica provoca estrés, ansiedad, miedo, pánico, pavor e incertidumbre que dispara el estresor de la adrenalina, sin que haya una causa real para que el organismo humano se prepare para luchar o huir” (DSM-V, 2018).
Según la neuropsicología, los signos físicos de la tensión o la hiperactivación crónicos son, entre otros: (1) Latidos muy rápidos del corazón, taquicardia y presión arterial alta; (2) respiración rápida y superficial; (3) sudoración excesiva o manos frías; (4) tensión muscular constante; y, (5) problemas para conciliar el sueño y descansar.
Por su parte, los signos psicoemocionales de la tensión o hiperactivación patológica crónica son: (a) Sensación de miedo intenso; (b) enojo y ansiedad sin causas claras; (c) dificultad para concentrarse en las tareas diarias; y, (d) pensamientos negativos recurrentes o catastróficos sin causas que lo amerite.
De su lado, los expertos en neuropsicología de la universidad Oxford comprobaron, a través de dos estudios comparativos, que “las personas diagnosticadas con diversos tipos de cáncer, ulceras gástricas y trastornos gástricos y metabólicos, así como con hipertensión arterial alta y trastornos coronarios, habían experimentado procesos de tensión o hiperacivación crónica antes de su hospitalización” (Informe expertos en neuropsicología de Oxford, Julio 2025).
Asimismo, neuropsicólogos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) comprobaron que, “las personas que habían sido diagnosticadas con tensión o hiperactivación patológica crónica recurrente, sentían la necesidad de estar siempre ocupadas y controlar todo lo que estaba a su alrededor” (Informe de la OMS, 2024).
Además, los neuropsicólogos de la OMS comprobaron que, las personas que fueron diagnosticadas con tensión o hiperactivación patológica crónica, disfrutan dar órdenes, les gritaban a sus colaboradores y, a su vez, les exigían cosas que sus colaboradores no estaban en capacidad de realizarlas y entregarlas en el período en el que sus superiores les habían establecido.
En tal sentido, la Psicología define la patología crónica “como una condición de salud psicoemocional y/o mental de larga duración que afecta el bienestar físico, conductual, emocional y mental de la persona que padece dicho cuadro patológico.
Otros estudios realizados por la Asociación Mundial de Neuropsicología en tres países desarrollados y en cinco países en vías de desarrollo identificaron más de 80 estresores psicológicos, psicoloborales, económicos, sociales, ambientales y culturales que provocan tensión o hiperactivación patológica crónica a nivel global.
En tal sentido, los principales estresores a los que hace referencia la Asociación Mundial de Neuropsicología son, entre otros: (o) el diagnóstico de una enfermedad catastrófica; (p) el uso irresponsable de los instrumentos tecnológicos y las redes sociales; (q) el multi-empleo y el tele-empleo; (r) el desempleo por un período prolongado; (s) los servicios técnicos y profesionales a distancia; (t) el deseo de acumular riquezas a cualquier costo; y, (u) la presión social y grupal; y, (v) la presión social y grupal.
También la Asociación Mundial de Neuropsicología reconoce que la sociedad globalizada, incentiva la competencia visceral, fomenta el consumo irresponsable y acepta y privilegia el hedonismo, conductas que impactan negativamente la salud física y mental.
Como se sabe, el hedonismo es una doctrina filosófica que establece el placer como el objetivo supremo y el fundamento de la vida humana. Según se conoce, el hedonismo surgió en la antigua Grecia con escuela de los cirenaicos (centrada en el placer sensorial inmediato), la cual fue fundada por Epicuro, quien defendía un placer basado en la ausencia de dolor (Ataraxia).
Según la neuropsicología, el hedonismo psicológico afirma que la motivación real de la conducta humana es la búsqueda del placer y la evitación del dolor; mientras que, el hedonismo normativo sostiene que, las personas deben perseguir el placer y evitar el sufrimiento como guía moral de sus actos.
Como hemos podido observar en el cuerpo de este artículo, la tensión o la hiperactivación patológica crónica, es el resultado de una sociedad que privilegia el gozo, el control, tener, el poder y el control de las cosas a cualquier costo, lo que provoca la mayoría de los trastornos físicos y mentales que se conocen a nivel global.
De su lado, la neuropsicología recomienda tratar la tensión o la hiperactivación patológica con psicoterapita cognitiva conductual, combinada con psicofármacos inhibidores del estado psicológico y mental de los pacientes, quienes deben ser acompañados por un psicólogo (psicoterapeuta) y por un médico-psiquiatra.
Finalmente, los pacientes diagnosticados con tensión o hiperactivación patológica crónica, se les recomienda realizar ejercicios físicos de forma regular, practicar yoga, meditar, alimentarse y dormir bien, así como suspender el consumo de tabaco, alcohol y sustancias prohibidas, pensar en sí mismas y ralentizar el ritmo de vida que llevan.
“Para prevenir trastornos físicos y mentales, las personas debe desarrollar hábitos de vida saludables todos los días” (DTGM).
Compartir esta nota