¿Quién era Juan Bosch antes de conocer a Hostos? Es muy importante tener claridad acerca de este período a fin de entender en qué consistió la presencia de Hostos como referente que marca un antes y un después.

Para saber quién era Bosch antes de Hostos es justo y necesario, dicho así, como mantra de un rito litúrgico, volver a las principales afirmaciones en el "Prólogo" de Bosch para una edición puertorriqueña de su obra Hostos el sembrador, que ahora compendio en este párrafo:

El hecho más importante de mi vida hasta poco antes de cumplir 29 años fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos. Volví a nacer en San Juan de Puerto Rico a principios de 1938, cuando la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos me permitió conocer qué fuerzas mueven el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás. La respuesta a todas esas preguntas, que a menudo me ahogaban en un mar de angustias, me la dio Eugenio María de Hostos, 35 años después de haber muerto. Si Hostos viviera, los dos estaríamos en las mismas filas, naturalmente, él como jefe y yo como soldado. Y, lo más importante, Hostos me enseñó el deber, a tener deber, el sentido del deber.

Y, luego, habría que preguntarse: ¿Qué habría sido de Bosch si no hubiese encontrado a Hostos? ¿Habría sido el mismo o habría sido otro?

Estas no son preguntas retóricas; el mismo Bosch nos la responde: Hostos influyó en su historia de manera decisiva. Su encuentro con él frisando los 29 años fue el hecho más importante de su vida.

¿Qué significó Hostos para él desde ese momento? Le enseñó a ser útil para el pueblo:

"Hasta ese momento, yo había vivido con una carga agobiante de deseos de ser útil a mi pueblo" y no sabía si tenía las condiciones para eso y, si las tenía, no sabía cómo usarlas.

¿Y quién le enseñó eso? Hostos: "La respuesta a todas esas preguntas, que a menudo me ahogaban en un mar de angustias, me la dio Eugenio María de Hostos, 35 años después de haber muerto."

En 1939 Bosch no era el ilustre intelectual y escritor de décadas después. Nació en 1909 y entre 1925 y 1929 empezó a publicar cuentos y poemas en revistas y periódicos de provincia y en Santo Domingo, en el Listín Diario.

En 1932 dio a conocer el cuento "La mujer". En 1933 había publicado con gran éxito Camino real, su primer libro de cuentos. En 1935 publicó el libro de ensayo Los indios, apuntes históricos y leyendas. También publicó la novela La mañosa en 1936.

Esas fueron las publicaciones de Bosch hasta su salida del país hacia Puerto Rico como exiliado en enero de 1938. Él mismo se refiere a su estatus político y a su estatus como escritor en la carta que dirigió en fecha 18 de abril de 1938 a su compatriota Pedro Henríquez Ureña, de la cual copiamos los siguientes pasajes:

  • Sobre su situación política expresa la ruptura con Trujillo, quien lo encarceló durante seis meses:

"Hace cerca de tres meses que vivo en ésta. Salí de Santo Domingo y desde aquí renuncié [a] mi cargo de allí, porque me era imposible vivir. Ya Ud. sabrá que estuve preso seis meses, por el año 34, cosa que nunca pude decirle."

Todavía no había decidido el país donde se radicaría como exiliado:

"Quizá yo pase de aquí a Venezuela. Estaré andando hasta que dé con un país donde pueda vivir tranquilo y sin necesidad de doblarme a exigencias indignas."

  • Sobre su situación personal y como escritor, Bosch se muestra muy modesto y necesitado de ayuda de Henríquez Ureña. No tiene un buen juicio sobre su novela:

"Ahora estoy pensando en hacer aquí una edición corregida de La mañosa."

"Para esta edición quisiera pedirle una cosa que, a nadie, ni siquiera a mi hermano, le pediría. Se trata de un párrafo suyo, de no más de veinte o veintiocho palabras, que exprese su opinión, sea mala o buena. Es que como necesito venderla para vivir, quisiera sacarla con unas palabras suyas, por ser Ud. dominicano, y porque el nombre suyo es de por sí un pasaporte."

"Si le parece que la novela no sirve y nada puede Ud. decir de ella, me lo escribe, que eso me ayudará a mejorarme en la próxima."

"En confianza le aseguro que yo no tengo buena opinión de La mañosa. Pero la pobrecita tiene que darme de comer, ahora que lo necesito."

En 1939 Bosch tampoco era maestro en la escuela primaria, secundaria o en la universidad, ni había hecho un nombre en el ambiente magisterial como Hostos, Emilio Prud’Homme, Félix Evaristo Mejía, Ercilia Pepín y tantos otros intelectuales del siglo XIX y XX en nuestro país.

En la juventud, además de ser escritor y ayudar al padre en sus labores, los oficios realizados por Bosch se relacionan con la estadística, área en la cual ejerció. En 1935 fue nombrado en la Dirección General de Estadística.

Era un hombre sometido a la voluntad del gobernante que en 1930 inició el primer período de su administración y que en 1938 ya daba claras señales de que se estaba convirtiendo en el tirano y dictador que finalmente logró gobernar el país con mano dura hasta su ajusticiamiento el 30 de mayo de 1961.

Hasta 1938 Bosch había sufrido cárcel y vejaciones por causa de su ausencia de apego a una adhesión forzada a Trujillo, como, por ejemplo, tener que pronunciar un discurso en enero de 1938 en Boca Chica en favor de la reelección de Trujillo como presidente de la República. Pero también aceptar favores que igualmente lo compelían a continuar sirviéndole a Trujillo en contra de su voluntad y designio.

¡Pobrecito! —diría mi madre—, por eso dice que entonces tenía una vida transida, atravesada por preguntas que le "ahogaban en un mar de angustias".

En esas desgraciadas circunstancias, Bosch tenía clara conciencia del funesto derrotero del país y de lo que le esperaba si no buscaba romper el círculo vicioso en el que estaba atrapado: ser un intelectual encadenado como entonces lo eran tantos que, según la expresión de uno de los más connotados, Joaquín Balaguer, se convirtieron en los "cortesanos de Trujillo".

En ese azaroso momento de su vida, en 1938 había arribado a la hermana y vecina isla en las circunstancias más adversas: huyendo de Trujillo, de cuyo gobierno era un servidor. Había viajado a Puerto Rico por un motivo aparentemente familiar pero, en realidad, para escapar de la dictadura en el momento en que Trujillo planeaba comprometerlo más ascendiéndole a la función de diputado, cuando él, que aún no se consideraba político, se había visto obligado a colaborar con el régimen y solo quería dedicarse más a su labor de escritor, como explica Guillermo Piña-Contreras, el más importante biógrafo de Bosch, en un texto que titula: "Juan Bosch, político a su pesar y escritor por vocación":

"…al enterarse de que lo querían nombrar diputado, y pretextando un quebranto de salud de su esposa y que ésta debía ver a un médico en Puerto Rico, obtiene el permiso necesario entonces para salir del país.

El 27 de febrero de 1938, días después de haberse instalado en San Juan, envía a Trujillo su carta de renuncia al cargo que ostentaba en la dirección de Estadísticas y reitera una vez más:

"Mi destino es ser escritor, y, en ese campo, nada podía ya darme el país; y no sería eso sólo causa bastante a hacerme dejar el lugar de mis afectos, sino que, además de no poder seguir siendo escritor, tenía forzosamente que ser político, y yo no estoy dispuesto tolerar que la política desvíe mis propósitos o ahogue mis convicciones y principios, a menos que desee uno encarar una situación violenta para sí y los suyos, hay que ser político en la República Dominicana. […] Por otra parte, tenga usted la seguridad de que, a menos que me vea en el caso forzoso de tener que defenderme, yo no utilizaré mi pluma en comentar la política dominicana. Le repito que la causa de mi salida es el firme propósito de no actuar en política personalista." (Piña-Contreras, Guillermo, Imagen, trayectoria y escritura (escritura y bibliografía), t. II, Santo Domingo, Ediciones Ferilibro, 2000)

En esa carta Bosch expresa estas ideas: quería dedicarse a su vocación de escritor y no quería ser político a la manera en que se le imponía: "tenía forzosamente que ser político" al servicio de la dictadura.

Por demás, como motivo de su viaje a Puerto Rico estaba la precaria situación económica familiar, lo que sugiere que Bosch al arribar a esa isla era a la vez un exiliado político y un inmigrante económico, puesto que lo primero que hizo cuando llegó fue buscar trabajo. Y, entonces, fue cuando lo sorprendió el maravilloso azar: lo contrataron para el "traslado a maquinilla de todos los originales de aquel maestro de excepción."

Sobre ese tema nos habla David Álvarez Martín en su artículo "Bosch: 2 cartas y un motivo" (Acento.com, 22/06/2018):

"Pero también estaba el factor económico. El mismo Bosch lo explica. 'En los años 1934, 35, 36, 37, yo no podía mantener a mi familia —ya me había casado y en diciembre de 1936 nació mi hijo León— con lo que podría producir vendiendo 500 libros, sobre todo si se toma en cuenta que para venderlos tenía que hacerlo entre personas con las que tenía algún tipo de relación que vivieran en la Capital, en La Vega y en Santiago, los únicos centros urbanos en los que era conocido' (V. XXXVII, p. 319)."

Lo que Bosch nos está diciendo acerca del sentido de la presencia de Hostos en su vida hay que entenderlo en ese contexto histórico y personal. En 1938, en lo único que tenía claridad era en asumirse como escritor, pero en el plano del ideal sociopolítico sufría la imposición de la tiranía trujillista, de la cual buscaba apartarse, pero carecía de un horizonte ideológico claro y un sentido del deber con los demás, con el pueblo, con todo lo que sus escritos, particularmente sus cuentos, intuitivamente transparentaban: un trasfondo social de indignación por la injusticia y el maltrato a la gente humilde por parte de la oligarquía rural de los años 30 del siglo XX.

Pero le faltaba eso que resalta en Hostos como esencial: el ineludible sentido del deber.

La expresión callejera "me puso a valer" o "me hizo valer", que significa que alguien hizo que alguien fuera importante o que adquiriera algo de valor de lo que carecía, explica la relación particular entre dos personas comunes y no tan comunes, por ejemplo, entre Juan Bosch y Eugenio María de Hostos.

Cuando Bosch habla de Hostos siente y expresa agradecimiento porque él lo puso a valer, lo cual equivale a decir que influyó de manera determinante en su vida cuando en 1938, en Puerto Rico, conoció sus escritos y se apropió de los valores ejemplares de su personalidad, contribuyendo así a que fuera una nueva persona muy distinta a la que hasta entonces había sido.

En Mujeres en Hostos (1938) Bosch describe a Hostos como un árbol inagotable e inmortal floreciente a través de los años: "Una vida como la de Hostos no se seca en un minuto: florece por los años de los años, inacabablemente."

Cuando habla de las mujeres que han influido en Hostos, en el último párrafo de ese texto Bosch describe la inmortalidad con la que habría de coronarse el ilustre puertorriqueño como su última y mejor amante: sonriente, generosa, "ganada por la razón extraordinaria del Maestro":

"Esa amante, esa última, que sonríe esta noche al conjuro del nombre de Hostos, que no le exige, sino que le da; que se entregó entera a él con generosa actitud, fue ganada por la razón extraordinaria del Maestro, por su infatigable dignidad, por la grandeza sin medidas de su alma. Estoy nombrando, señoras y señores, a la Inmortalidad." (Hostos, Obras completas, t. VI, p. 44)

Esa idea de la inmortalidad de Hostos plasmada a través de la doble imagen de un Hostos arbóreo e inmortal se concretó un año más tarde como el mejor tributo literario de Bosch a su mentor, en la biografía Hostos el sembrador.

Desde entonces, Hostos fue el modelo de ser humano que Bosch se esforzó por emular en su vida personal y social.

Manuel Matos Moquete

Manuel Matos Moquete. Fecha de nacimiento: 6 de abril de 1944. Lugar: Tamayo, provincia Bahoruco, República Dominicana. Profesor, escritor, investigador. Escritor-Docente-Investigador. Doctor en Literatura, Universidad París VIII, París, 1982. Especialidad: análisis del texto literario: poética, temática, fantasmática. Orientación científica: Translingüística y Análisis del Discurso. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de República Dominicana, 1992. Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua, 2000. Premio Nacional de Literatura 2019.

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