Amigo lector:

La República Dominicana comparte una isla con Haití, un país que hoy atraviesa un colapso institucional profundo. Sin embargo, ambos territorios poseen —aún sin explorar plenamente— minerales metálicos, tierras raras y posibles reservas de petróleo. Ante este escenario, surge una pregunta inevitable: ¿Qué debe hacer la República Dominicana?

En este breve prontuario, trataré de ofrecerles soluciones pragmáticas, producto de mi experiencia profesional y aval académico.

Este artículo responde desde la lógica, la economía y la soberanía, no desde la ideología. Para los responsables de política pública, el desafío no es ideológico, sino estratégico: definir qué hacer con estos recursos en un contexto regional complejo y en un mercado global altamente competitivo.

1. Explorar o no explorar — Explorar es conocer. No explorar es renunciar

La exploración no compromete al país a explotar nada. Explorar significa:

  • Saber qué recursos existen.
  • Identificar su ubicación.
  • Determinar su calidad.
  • Evaluar su potencial económico.

Un país que no explora queda a merced de rumores, intereses externos o presiones políticas. En una isla compartida con un Estado fallido, explorar es un acto de soberanía. Además, no obliga a explotar; solo obliga a pensar con información. La exploración geológica es un instrumento de planificación nacional y permite:

  • Construir un inventario estratégico del subsuelo.
  • Reducir asimetrías de información frente a inversionistas.
  • Evitar que actores externos definan la narrativa sobre los recursos.
  • Fortalecer la posición dominicana en negociaciones futuras.
  • Para un país que comparte frontera con un Estado fallido, no explorar equivale a ceder terreno geopolítico.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Establecer un Programa Nacional de Exploración Estratégica con estándares internacionales, financiamiento público-privado y gobernanza técnica independiente.

2. Cuantificar o no cuantificar — Cuantificar es convertir un rumor en un activo estratégico

Cuantificar significa poner números:

  • Toneladas.
  • Grados de pureza.
  • Costos de extracción.
  • Valor de mercado.

Sin cuantificación, el país no puede:

  • Negociar con inversionistas.
  • Diseñar políticas industriales.
  • Estimar ingresos fiscales.
  • Evaluar riesgos ambientales reales.
  • Planificar infraestructura energética o logística.

Mensaje para el lector: Lo que no se cuantifica no existe en la economía real. Cuantificar reservas permite transformar un recurso potencial en un activo económico. Sin cuantificación, el Estado no puede:

  • Proyectar ingresos fiscales.
  • Diseñar políticas industriales o energéticas.
  • Evaluar riesgos ambientales con datos reales.
  • Negociar contratos con criterios de valor presente neto.
  • Integrar los recursos al marco macrofiscal de mediano plazo.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Crear un Registro Nacional de Recursos Minerales y Energéticos con auditorías externas y metodologías NI 43-101 o JORC.

3. Extraer o no extraer — Extraer es una decisión técnica, no emocional

Extraer solo tiene sentido cuando:

  • El precio internacional lo justifica.
  • La tecnología reduce riesgos y costos.
  • El Estado puede regular y fiscalizar.
  • Las comunidades reciben beneficios tangibles.
  • El país captura valor, no solo regalías.

No extraer también es válido si:

a) El recurso es marginal. b) El costo ambiental supera el beneficio. c) El país no tiene aún capacidad institucional.

Pero esta decisión solo puede tomarse después de explorar y cuantificar.

Mensaje para el lector: Extraer o no extraer no es un debate moral; es un cálculo económico. La extracción debe evaluarse bajo criterios de costo-beneficio:

  • Rentabilidad según precios internacionales.
  • Tecnología disponible para minimizar riesgos.
  • Capacidad regulatoria del Estado.
  • Beneficios tangibles para comunidades.
  • Captura de valor más allá de regalías.

No extraer también es una decisión válida cuando los costos superan los beneficios.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Aplicar modelos de decisión secuencial (real options) que permitan activar o posponer proyectos según condiciones de mercado.

4. Refinar o no refinar — Refinar es industrializar; no refinar es exportar valor

Refinar dentro del país genera:

  • Empleo calificado.
  • Encadenamientos industriales.
  • Exportaciones de mayor valor agregado.
  • Mayor control sobre la cadena productiva.

Pero exige:

a) Capital intensivo. b) Energía abundante y estable. c) Regulación técnica seria. d) Seguridad jurídica.

La República Dominicana debe evaluar caso por caso. No todo se puede refinar aquí, pero renunciar a refinarlo todo es renunciar a industrializarse.

Mensaje para el lector: Refinar es decidir si queremos ser un país industrial o un simple proveedor de materias primas. Refinar en territorio nacional genera:

  • Encadenamientos productivos.
  • Empleo técnico y especializado.
  • Exportaciones de mayor valor agregado.
  • Mayor autonomía estratégica.

Pero requiere:

a) Energía estable y competitiva. b) Capital intensivo. c) Certidumbre jurídica. d) Regulación técnica robusta.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Evaluar zonas industriales energéticamente integradas para refinación selectiva, priorizando minerales críticos y tierras raras.

5. Comercializar o no comercializar — Comercializar es convertir un recurso en influencia económica

Comercializar implica:

  • Elegir mercados.
  • Firmar contratos de largo plazo.
  • Proteger precios con coberturas.
  • Evitar intermediarios.
  • Garantizar trazabilidad y transparencia.

No comercializar significa dejar que otros decidan por nosotros.

Mensaje para el lector: Comercializar es entrar al juego global con reglas claras. La comercialización define la capacidad del país para capturar valor y posicionarse geopolíticamente. Implica:

  • Selección de mercados estratégicos.
  • Contratos de largo plazo.
  • Mecanismos de cobertura de precios.
  • Reducción de intermediación.
  • Transparencia y trazabilidad.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Crear una Agencia Nacional de Comercialización Estratégica con mandato para negociar, cubrir riesgos y coordinar con Cancillería y Comercio Exterior.

6. ¿Cooperar con Haití en el futuro? — Cooperar sí, pero solo cuando Haití vuelva a ser un Estado funcional

La cooperación binacional en minería, petróleo o tierras raras solo es viable cuando Haití tenga:

  • Gobierno estable.
  • Seguridad territorial.
  • Instituciones regulatorias.
  • Capacidad de cumplir contratos.

Antes de eso, cualquier proyecto conjunto sería:

a) Inseguro. b) Vulnerable a grupos armados. c) Políticamente tóxico. d) Económicamente inviable.

A largo plazo, una vez Haití se reorganice, podrían explorarse:

a) Zonas transfronterizas. b) Refinerías binacionales. c) Corredores logísticos compartidos. d) Fondos de desarrollo conjunto.

Mensaje para el lector: La cooperación es posible, pero solo después del orden institucional haitiano.

Recomendación para los responsables de las políticas públicas: Mantener una política de espera estratégica hasta que Haití alcance niveles mínimos de gobernanza.

7. Consideraciones finales

En un momento en que el mundo compite por minerales críticos, energía y tierras raras, la República Dominicana no puede permitirse debates emocionales ni decisiones improvisadas. Explorar, cuantificar, extraer, refinar y comercializar nuestros recursos debe hacerse con un enfoque estrictamente pragmático, libre de prejuicios ambientalistas, sin oportunismo político y sin la codicia empresarial que tantas veces ha distorsionado el interés nacional. Se trata de actuar con información, disciplina y visión de largo plazo. Y cuando Haití logre reorganizar su Estado y recuperar su funcionalidad institucional —solo entonces— podrá considerarse la posibilidad de inversiones conjuntas que beneficien a ambos pueblos. Antes de ese momento, la responsabilidad dominicana es clara: pensar con serenidad, proteger su soberanía y tomar decisiones basadas en datos, no en presiones ni fantasías. Hasta entonces, la prioridad dominicana es clara: proteger su soberanía, fortalecer su gobernanza y tomar decisiones basadas en datos verificables.

Virgilio Malagón Alvarez

Economista

PhD en Economía con especialidad en Hidrocarburos de la Universidad de Thornewood, Holanda. Ha sido docente, conferencista y planificador. Tiene amplia experiencia en la Administración Publica, incluyendo el Banco Central, donde fue Director Ejecutivo del Fondo FIDE e INFRATUR . Además, desde hace varios años, ha incursionado en el negocio de los hidrocarburantes y Energías Renovables. En la actualidad es Asesor de la Rectoría de la Universidad del Caribe, UNICARIBE.

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