La educación superior de la República Dominicana desarrolla acciones y procesos orientados al fortalecimiento de la calidad académica, al impulso del aprendizaje digital; a la creación de oportunidades de innovación y a una apertura progresiva de la internacionalización. El trabajo y el avance en esta dirección son desiguales. El país cuenta con más de 55 instituciones de educación superior (IES). De estas, el mayor porcentaje tiene un desarrollo limitado. Los factores que inciden en la ralentización de su desarrollo son de naturaleza diversa. Algunos de estos factores son comunes, otros responden a las especificidades de cada una de las IES.
Los factores comunes son de alta significación para las IES interesadas en el reforzamiento de su identidad y de un reconocimiento efectivo en el campo de la educación superior. El intercambio sobre los problemas comunes es escaso, fuera de la asociación en la que la IES esté afiliada. El diálogo abierto entre las IES dominicanas para abordar, desde el fondo, los problemas que las afectan carece de agilidad y de una cultura que lo sostenga. Por ello, hay temas que generalmente se soslayan; no forman parte de la agenda abierta. Se mantienen en una agenda reservada. Factores relevantes, como el déficit de profesorado de tiempo completo, la debilidad que presenta la investigación y la producción científica, la falta de un potente liderazgo social para contribuir al desarrollo del pensamiento y de la economía del país, son temas críticos e inabordables. Otro factor es la dificultad que se presenta para un seguimiento crítico y proactivo de los principios y valores éticos, tanto en el contexto académico como en el social.
El profesorado de tiempo completo no solo es necesario en una institución de educación superior, es imprescindible. Este actor desempeña un rol fundamental en las IES. Su actuación eficiente y ética favorece la construcción y el fortalecimiento de la identidad de las IES. Constituye una garantía para que la institución les ofrezca a los estudiantes un aprendizaje cualificado y un acompañamiento sistémico. De igual modo, es importante que les aporte espacio y tiempo a la retroalimentación de su experiencia formativa; y para que avance en la construcción de su trayectoria personal y profesional. El profesorado de tiempo completo tiene más oportunidad para garantizar la calidad que se espera en las IES. No se descarta que el profesorado de tiempo parcial puede desarrollar un trabajo que ofrezca calidad, pero con tiempo y espacio más restringidos.
Las IES que carecen del profesorado de tiempo completo requerido por la Ley de Educación Superior 139-01 y la realidad dominicana han de planificar y de aplicar políticas que les permitan cumplir con este requerimiento. La dificultad para avanzar en esta dirección fragiliza la calidad de la formación y convierte en inestable la identidad institucional. El profesorado de tiempo parcial tiene más dificultad para la profundización y sistematicidad en el ejercicio de sus funciones. Esta es una de las razones por la cual el profesorado de tiempo completo no debe continuar ausente de las IES. De otra parte, no debe ser una figura exclusiva de algunas IES. Los tiempos demandan más rigor en la enseñanza y en la gestión de la educación superior. Sin profesorado de tiempo completo, la calidad de la educación superior se vuelve enigmática.
La investigación y la producción científica son dos pilares nucleares de la educación superior. Pretender el fortalecimiento de este sistema educativo sin estos dos procesos es una quimera. Por tal motivo, las IES están emplazadas a reconfigurar sus formas de hacer educación y de producir conocimiento, con base en procesos investigativos sistemáticos, caracterizados por la fundamentación, la actualidad y la perspectiva de innovación. La investigación avanzada en este escenario educativo es una necesidad vital. Además, es una responsabilidad ineludible de las IES. Ninguna de estas instituciones puede alegrarse con la cantidad ni con la diversidad de titulados. Lo central es la calidad y la pertinencia de lo que se ofrece en el proceso de formación. Si esto no ocurre habitualmente, se podría dar una práctica que afecta la credibilidad de las IES y que se constituye en un ardid. De este modo, se le ofrece al estudiante una formación sin base de sustentación firme. Aún más, se institucionaliza la cultura de señalar a otros, como culpables de la futilidad de la formación que se oferta.
La calidad de la educación superior requiere un profesorado comprometido con el estudio y con la experiencia investigativa desde la práctica. Demanda un profesorado que establezca ruptura con la rutina y con la descontextualización. Los profesores y los gestores de las IES tienen una responsabilidad alta en todo lo que concierne a credibilidad institucional y coherencia integral en el ejercicio de sus funciones. La República Dominicana no necesita cantidad de instituciones de educación superior; demanda IES que evidencien solidez, eficiencia y una producción científica que impacte el ámbito académico y social del país. Las IES han de ser congruentes con su propia naturaleza.
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