A mediados del año 2025 surgió públicamente un conflicto interno en el PLD sobre la convocatoria a una consulta en octubre de 2026 para identificar temprano la candidatura presidencial.

En aquel momento escribí que tan desubicados estaban los peledeístas que se enfocaban en algo irrelevante ante los grandes desafíos que enfrentan. No dije que la selección de la candidatura presidencial fuera irrelevante, sino que enfocarse en eso faltando tanto tiempo para las primarias y las elecciones era un error.

El PLD prosiguió con su plan de consulta, y hace unos días, poco antes de llegar la fecha prevista, anunció la suspensión. Dieron razones técnicas, pero se sabe que dentro del partido había una confrontación entre quienes querían la consulta y quienes se oponían. Cada bando en función de sus intereses.

Si hubiesen proseguido con la consulta, los aspirantes perdedores probablemente se hubieran marchado del partido. La suspensión detiene por ahora otra posible división.

El principal desafío del PLD no es la selección de una candidatura presidencial temprana, sino encontrar una buena candidatura que ayude al partido a salir del hoyo en que se encuentra.

Estos son algunos de los problemas: 1) la división de 2019 sigue dificultando la recomposición de la base electoral peledeísta, 2) varios casos de corrupción imputados siguen en procesos judiciales, 3) hay un desgaste del viejo liderazgo que pasó 20 años gobernando, pero insisten en seguir aspirando, y 4) el PLD no cuenta actualmente con una figura posicionada de buen potencial electoral.

Ninguno de esos problemas se enfrenta eligiendo una candidatura presidencial temprano; sería una candidatura natimuerta.

El PLD no puede resolver el problema de la división, hecho que parece irreversible, porque Leonel Fernández no negociará su candidatura, excepto quizás, eventualmente, con su hijo.

Los casos de corrupción seguirán en la nebulosa judicial, aunque en el registro político de buena parte de la ciudadanía, los juicios hace tiempo concluyeron de manera negativa para el PLD.

Han elevado algunos jóvenes al comité político, pero entre los aspirantes presidenciales siguen predominando los mismos que antes gobernaron.

El PLD no puede mirarse en el espejo de la Fuerza del Pueblo porque Leonel Fernández formó esa organización para seguir aspirando y está habilitado constitucionalmente para repostularse a pesar de haber gobernado 12 años (ahí radica su fortaleza y su debilidad).

Tampoco puede mirarse en el espejo del PRM porque en ese partido hay aspirantes presidenciales con buenos apoyos, y tienen la ventaja de estar en el poder.

En lo que sí puede compararse el PLD con el PRM es que ambos partidos deberán realizar primarias competitivas en el segundo semestre de 2027.

El PLD no es el otrora partido fuerte que podía ganar fácilmente elecciones. Ahora necesita un liderazgo presidencial que eleve el partido a partir del carisma, el conocimiento y las destrezas políticas. Actualmente no hay nadie que reúna esas características para convocar a la unidad peledeísta y a un amplio segmento del electorado.

Por eso, lo mejor que hizo el PLD fue suspender su desacertada consulta. Así respeta el calendario electoral y evita quizás una división temprana.

Rosario Espinal

Socióloga

Autora de los libros “Autoritarismo y Democracia en la Política Dominicana” y “Democracia Epiléptica en la Sociedad del Clic”, y de numerosos artículos sobre política dominicana publicados en revistas académicas en América Latina, Estados Unidos y Europa. Doctora en sociología y profesora en Temple University en Filadelfia, donde también ha sido directora del Departamento de Sociología y del Centro de Estudios Latinoamericanos.

Ver más