Este artículo sé que a algunos les resultará chocante o controversial, pero es en verdad realista, humano, coherente y sano. Quisiera que no lo juzgues antes de llegar al final.
Normalmente suponemos que el ser bueno no tiene límites, entendemos que mientras más bueno mejor ¡y punto!
Lo bueno por definición es bueno y si fuera perfectamente bueno, nos parecería lo máximo. Pero ¿sabemos qué es perfectamente bueno?
Cuando decimos que alguien es "demasiado" bueno, usualmente nos referimos a alguien de quien los demás se aprovechan y hasta abusan de él, sin que ni siquiera proteste.
Encontramos hermoso que existan personas así. Pero evidentemente no es justo. Y no es justo, porque el mismo derecho que tienen los demás de estar bien, lo tiene "el buenazo" de estar bien.
Cuando alguien no establece límites, muchas personas tienden a aprovecharse, porque lamentablemente el egoísmo abunda. Sé que no suena agradable, pero es muy real.
Aunque reconocemos que no se debe maltratar a los demás, increíblemente existen personas que no saben que tienen el derecho a no ser maltratadas.
En consultas de psicología resulta bastante común descubrir personas que prácticamente dan siempre, pero que no reciben casi nunca. Que les resulta muy difícil decir que no. Que son las bestias de carga de sus familiares y amigos, resolviendo de todo a todos.
Esas personas presentan serias dificultades para vivir sus vidas, porque viven para otros. Tiende a ser más frecuente en mujeres, en las que sus vidas, metas o preferencias, sospechosamente podrían coincidir totalmente con las de sus maridos.
Las personas que se dedican a cuidar enfermos, sea como profesionales de la salud o como cuidadores informales, tienen alto riesgo de padecer del síndrome del cuidador, el cual puede ilustrar muy bien lo que hablamos.
Tus dos piernas fueron diseñadas para llevar el peso de un ser humano; cuando se le agrega el peso de otro, es posible que puedan llevarlo por un trecho, pero no durante todo el camino. Vivir dos vidas destruye.
Sí, debemos ser buenos, según lo que en nuestra cultura se entienda por "bueno", pero debemos en primer lugar amarnos, cuidarnos y protegernos a nosotros mismos. Si llegas a descuidarte por otros, no los beneficias a ellos ni a ti tampoco.
Hay circunstancias en la vida que nos obligan a realizar sacrificios y es muy loable que estemos dispuestos a hacerlo, pero si tu vida es un sacrificio continuo por los demás, no es sostenible. Quienes verdaderamente te aman no les agradaría que lo hicieras.
Podríamos señalar que la vida de Jesucristo y de muchos santos fue la bondad llevada a la perfección. Estas no son personas con vidas desdichadas o lamentables, sino en búsqueda de algo muy superior o trascendente, que no siempre podríamos comprender. La persona no está destruyéndose sino enalteciéndose. La mayoría no estamos a ese nivel.
Posiblemente ni el 1 % de los cristianos tiene realmente planes de sacrificar sus vidas por los demás, aunque la mayoría sí desea tener la satisfacción de sentirse útil.
Si hoy das todo lo que tienes a los pobres, mañana eres un pobre más. "Matarse" trabajando por los demás podría ser pecado mortal contra sí mismo.
Algunas personas tienen muy baja autoestima y solamente sirviendo sienten tener valor. Tienen importantes conflictos internos que los hace maltratarse o buscar ser maltratados, en una especie de masoquismo. Su expresión favorita puede ser: "pobre de mí".
A veces nos autoengañamos por miedo a enfrentar conflictos o situaciones injustas, o preferimos callar cuando otros nos desconsideran.
Ser "demasiado bueno" podría ser simplemente una manifestación de cobardía, irresponsabilidad o tal vez de ingenuidad. Algunos rechazan las religiones por parecerles que les exigen renunciar a sus derechos.
Si todos los padres, gerentes, directores, policías, jueces y otras personas responsables de mantener el orden en una sociedad fueran "demasiado buenos", la sociedad colapsaría.
Analízalo: el día que los pobres y ricos fueran iguales, habría poco estímulo para trabajar. Lo sano es justicia y equidad, con oportunidades para todos, pero no que todos tengan lo mismo sin importar lo que hagan. Hay paradigmas que deben desmontarse para que a mucha gente buena no se le carguen responsabilidades que no les correspondan.
A veces les he dicho a algunos pacientes: sugiero que te portes mal de forma voluntaria, que hagas alguna travesura, que te ganes una crítica o reproche intencional.
Al escucharme, normalmente les surge una sonrisa de picardía, porque reconocen que han estado aceptando limitaciones excesivas e innecesarias, pudiendo disponerse a vivir con menos ansiedad por el qué dirán o por las críticas.
Cuando alguien que ha vivido buscando aprobación constante logra liberarse, no solo disminuye su ansiedad… recupera su vida, terminando a veces décadas de esclavitud.
Si crees ser mejor de lo que eres, terminarás haciendo lo que no debes.
Referencias:
Adelman, R. D., Tmanova, L. L., Delgado, D., Dion, S., & Lachs, M. S. (2022). Caregiver burden: A clinical review. JAMA, 327(15), 1525–1534. https://doi.org/10.1001/jama.2022.4614
Brown, B. (2021). Atlas of the heart: Mapping meaningful connection and the language of human experience. Random House.
Neff, K. D. (2023). Self-compassion: The proven power of being kind to yourself (ed. actualizada). William Morrow.
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