“El hijo no puede hacer nada por su cuenta,

sino lo que ve hacer al padre: Lo que hace él,

eso también lo hace igualmente el hijo”

(Jn.5, 19)

Si nos fijamos bien, cada persona tiene una manera específica, un modo, para tratar a los sujetos: la gente, la naturaleza y al Ser Trascendente con quienes nos relacionamos.

Hemos visto que nuestras relaciones con el Otro, la Naturaleza y el Ser Trascendente tienen la misma raíz y podemos relacionarnos: “de Tú a Tú, tratando al Otro como persona; o Cosificadas, tratando al Otro como una cosa; o Mecánicas, tratando al Otro sin atención, “si te vi no me acuerdo…”. Estas tres formas, determinan nuestro modo de proceder, que según la espiritualidad ignaciana, debe ser según el trinomio “con y cómo + discernimiento”, de Tú a Tú. “El que amanece con el enfermo, sabe cómo pasa la noche…”

Si cambiamos este modo específico de la espiritualidad ignaciana, por “con y para” o por “con y discernimiento”, o por “con y juntos“, se desvirtúa la autenticidad del modo de proceder ignaciano porque nos llevan por otros caminos que legitiman la “seguridad en que vivimos”…, e ideologizamos la fe y nuestra opción vital pierde su fidelidad creativa. Discretamente va apareciendo la yoicidad, hasta que se fortalece…

Además, el “con y para”, el “con y discernimiento” o el “con y juntos” no llevan a compartir la Misión con los laicos porque la propiedad de los recursos apostólicos usados para la evangelización son propiedad adquirida sólo para los Agentes Consagrados en la V.R, aunque se comparta la Administración con los laicos… En ese sentido los laicos colaboran en la obra, no en la Misión, son empleados, no colaboradores…

Continuar la obra de Jesús en la humanidad tiene varios caminos, el nuestro, si queremos evangelizar, es: “debilidad solidaria con la fuerza de Dios…”, que es el “QUÉ” de la evangelización; y el “con y como + discernimiento”… es el “CÓMO…”, que hace posible la evangelización sin propiedad privada, que nos asegura la subsistencia viviendo de “la Providencia”, lo que la gente nos regala por el servicio ofrecido, sin instalarnos en la seguridad de la propiedad privada comunitaria.

Jesús se despoja del poder divino para hacerse débil y solidario con la humanidad empobrecida…, y desde la”debilidad solidaria”, ”con y como + discerniendo”, Jesús salva la humanidad, forma a sus elegidos (discípulos, apóstoles) y se constituye la Comunidad Apostólica, que genera seguidores, testigos de Jesús… Lo único propio material. que Jesús dejó como herencia, fue su vestidura…, y sabemos quiénes y cómo hicieron para repartírsela, Ps.22,19; Jn.19,23-24: “Después que los soldados crucificaron a Jesús, recogieron su ropa y se las repartieron en cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también la túnica, pero los soldados como era sin costura, tejida de arriba abajo de una sola pieza se dijeron unos a otros, no la rompamos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca”.

El Padre resucita a Jesús, que libera a la humanidad del pecado y de la muerte dándole gracias al Padre…, así Jesús recupera los Poderes Divinos. Los evangelizados por Jesús son quienes continúan la evangelización y los evangelizados por los Apóstoles son quienes Enseñan, Administran y Reparten.

San Ignacio y sus Compañeros, en discernimiento comunitario de su Misión, tenían como base un mismo y profundo deseo: “salvar las almas como sacerdotes en pobreza” ¿Y Tú? y ¿Nosotros SJ?…

Me parece que en la actualidad la Compañía de Jesús, institucionalmente, Padres Jesuitas y Hermanos, hemos ideologizado el discernimiento poniendo en la seguridad personal y comunitaria, un trabajo financiado, y en la propiedad privada de los recursos de la evangelización, un énfasis que nos aleja del deseo común: “Las Preferencias Apostólicas Universales” y nos quedamos con la técnica del discernir ideologizando la Misión con la propiedad privada de las obras y hablando de colaboración…, porque más que colaboradores, tenemos empleados sin que aparezcan como “continuadores de la Misión…”

La base del discernimiento es la actitud personal y el valor (Deseo Común) que sostiene el proceso, asumido libremente. “El Deseo” personal y/o Comunitario es esencial para discernir porque es lo que le da vida al proceso de discernimiento y a la Opción Vital Libre, siguiendo la técnica del discernimiento. Aquí está la raíz del Proyecto Vital Personal, y en la medida que se comparta con otros compañeros, es la raíz de la Comunidad Apostólica, aquí se funden y complementan el proyecto personal con la Misión encomendada Institucionalmente. Así se genera un Equipo Pastoral. Ya no soy Yo, sino Nosotros y el discernimiento se hace continuo, no puntual, asumiendo: Las Preferencias Apostólicas Universales, que son el GRAN DESEO de la Compañía de Jesús Universal.

La Colaboración en la Iglesia y en la Compañía de Jesús (Padres Jesuitas) no se puede exclusivizar en la captación de sujetos y búsqueda de recursos materiales. La Colaboración Evangelizadora y Discernimiento no es cuestión de oficinas, sino de calidad en la vivencia de la Misión… Fidelidad Creativa al corazón de la misión: “con y como + discernimiento”, siendo Débil y Solidario con la Fuerza de Dios genera la sostenibilidad de la Misión porque la incidencia hecha por los M.C.S., sin llamarlos, sin pagarles, se hacen presente en el lugar de los hechos donde la Misión apoya una causa…

¿En qué ponía Jesús la sostenibilidad de su Misión?…

Actualmente, la incidencia de los MCS en la causa de la Misión genera recursos solidarios que sostienen el proceso del servicio generado por la Misión hasta que el Estado de Derecho asuma su responsabilidad, o las personas evangelizadas asuman la continuidad de la Obra como compromiso eclesial unos, y como obligación de sus funciones otros…, en caso de que la Misión se centre en un servicio solidario de derechos humanos…

La Misión Evangelizadora tiene su camino y tenemos que respetarlo: “El hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al padre: Lo que hace él, eso también lo hace igualmente el hijo” (Jn.5,19). ¿Esta exigencia es sólo para el Hijo? ¿Nos toca algo a nosotros SJ? ¿A las Personas consagradas, personas evangelizadas? Evangelizar es seguir el camino que nos enseñó Jesús con su vida…

A MODO DE CONCLUSIÓN:

* Nosotros, Agentes de Pastoral, hemos dado un salto de la debilidad solidaria a la seguridad financiada. Nos hemos concentrado en el ”Nosotros” y sus necesidades, lo cual nos obliga a vender los servicios pastorales y adquirir propiedad de los medios de evangelización…, para estar asegurados, olvidando que la solidaridad generada por los MCS y el aporte de las personas, que nosotros mismos hemos evangelizado, nos sostienen hasta que la causa de nuestro servicio sea asumida por el Estado de Derechos o por personas conscientes de su misión bautismal…

*Lo anterior, puede parecer idealista; pero para Jesús y los Apóstoles fue posible. Lo que debemos tener claro es que evangelizar es un carisma, una propuesta con su perfil propio; Enseñar, Administrar y Repartir son otras propuestas con un perfil propio y recursos necesarios…, que si lo hacemos tenemos que ser los mejores en esa materia; pero eso no es Evangelizar.

* Tenemos   que despojarnos de intereses de una mentalidad humana y ajustarnos a la Providencia Divina, que no es exclusiva de las aves y las flores del campo… Jesús se despojó de los poderes divinos para hacerse humano y así cumplir con su misión y EL PADRE LO RESUCITÓ RECUPERANDO LOS PODERES DIVINOS

* ¿Y NOSOTROS EN LA IGLESIA CATÓLICA Y LA VIDA CONSAGRADA: ¿EVANGELIZAMOS, ENSEÑAMOS, ADMINISTRAMOS, REPARTIMOS?…

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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