Hay una tendencia progresiva a reconocer la meditación como una práctica muy favorable desde el punto de vista de la salud mental e incluso física. Se ha valorado a nivel empresarial como un valioso recurso para mejorar las condiciones y calificación del material humano. Y casi todos la reconocen al menos como una grata experiencia.

Ciertamente mejora nuestras condiciones internas y favorece nuestras ejecuciones en el mundo exterior.

Ahora bien, la meditación es mucho más que ese breve tiempo que dedicamos a una actividad consciente de nuestros recursos mentales. Todo meditador habitual rápidamente comienza a identificar cambios en su vida que reconoce y atribuye a esa actividad que ocupa algunos breves momentos.

Conocemos a quienes experimentan la meditación como su principal ocupación, por ejemplo: monjes católicos de clausura o lamas del Tíbet. Pero ese no es el camino real para la mayoría de las personas.

Admiro y respeto a esos contemplativos puros, pero siendo yo un médico cirujano, psicólogo, psicoterapeuta, profesor universitario y escritor, no puedo ver ese tipo de vida como mi norte (aunque lo fue durante algunos años).

Profesionales, ejecutivos o empresarios, en ocasiones miran con recelo estas prácticas, porque temen que los desvíen de sus actividades productivas. Lo cual no sería conveniente, porque para que nuestra civilización se mantenga, se necesitan innumerables personas ocupando posiciones de producción, seguridad, servicio, etc.

Seguramente la meditación que realiza un monje no es exactamente la que le conviene al CEO de una empresa multinacional. A este ejecutivo no le favorecería una práctica que le reste concentración en sus actividades habituales, sino la que le permita integrarse en el aquí y ahora de su día a día, con la mayor consciencia de sí mismo, haciendo el uso más conveniente de sus facultades mentales y optimizando el aprovechamiento del tiempo.

Meditar no es solo un momento de deleite equivalente a comerse un helado o disfrutar un baño en el mar. Es también una práctica que te dispone a gerenciar tus pensamientos, sensaciones, emociones y actividades, de manera que te permitan determinar cambios existenciales desde tu interior.

La frase “desde tu interior” es clave, porque continuamente nuestra vida está siendo manejada desde el exterior, por lo que a menudo podríamos sentir que estamos viviendo una vida que no es realmente la nuestra.

¿Por qué para muchas personas es muy difícil meditar pese a estar convencidas de que les conviene? Lazos invisibles dificultan empezar a hacerlo y normalmente no los detectan. ¿Crees que siempre puedes hacer lo que quieres? Piénsalo de nuevo.

Podemos decir que la meditación se relaciona con la consciencia plena. Activa progresivamente tu capacidad de atención, concentración, consciencia sensorial, madurez emocional, empatía, autocontrol y puede mejorar tu capacidad de resolver problemas.

Si analizamos lo que acabamos de señalar ¿cómo podría ser un inconveniente para una persona con muchas responsabilidades, una agenda muy ocupada o un trabajo muy demandante? No, definitivamente no es solo para monjes.

Mientras más acelerada y estresante sea tu vida, mayor es la necesidad de desarrollar micropausas conscientes. Para tu cerebro funcionar correctamente las necesita. Cuando actuamos con precipitación, evitando tener esas pausas conscientes, a veces descubrimos que aquello a lo que le dedicamos tanto esfuerzo, no valía la pena.

Algunas personas dicen “no tengo tiempo para perder el tiempo”, pero a menudo el tiempo que nos parece perdido es el que verdaderamente le da sentido a nuestra existencia.

Para un empresario muy ambicioso o un intelectual muy perfeccionista, el dormir podría parecerle una lamentable pérdida de tiempo. Sin embargo, no desconectarte durante el sueño conlleva estrés progresivo, desequilibrio emocional, impide el aprendizaje, provoca enfermedades de todo tipo y finalmente la muerte.

Dormir de manera adecuada es una garantía de bienestar, salud y vida, al complementarlo con la meditación que realizamos en nuestros períodos de vigilia, favorecemos la toma de control de nuestras vidas.

Vivimos en un tiempo de mucha competencia y saturación de estímulos, con expectativas existenciales a veces excesivas, probablemente eso contribuye a que estamos viendo muchas cardiopatías e hipertensión arterial en adultos jóvenes.

Todos coincidimos en que los médicos debieran ser más humanos y libres de estrés, que los empresarios deben ser eficaces y no ser manejados por sus emociones, que los estudiantes deben enfocarse mejor en sus metas y los padres deben ser más empáticos. Sirve de poco reconocer lo que estamos necesitando cuando no estamos dispuestos a hacer ningún cambio en nuestras vidas. La meditación es una excelente opción que tiende a repercutir de forma positiva en nuestro ser y estar.

La consciencia plena es un estilo de vida y una actitud constante, no un evento desconectado de nuestra agenda.

Meditar no hace que la medicina y la psicología sean innecesarias, en cambio las hace más eficaces.

Es posible vivir sin estar conscientes, pero la verdadera vida la descubres cuando despiertas. A veces, tomas consciencia en un minuto, pero tu vida cambia para siempre.

Referencias:

Ortiz Hadad, L. (2026). El silencio consciente: Mindfulness entre la ciencia y la experiencia. Editora Búho.

Vázquez-Tagle Gallegos, G. del R. (2026). Implicaciones de mindfulness en trastornos de ansiedad y depresión: una revisión narrativa. Mexican Journal of Medical Research, 14(27), 17–24.

Luis Ortiz Hadad

Médico

El Dr. Luis Ortiz Hadad, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de septiembre del 1958. Graduado de Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1983. Realizó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España (1984-1986). Se especializó como Cirujano General en el Hospital Central de las FFAA-Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en (1988-1992). Haciendo la subespecialidad en Cirugía Colorrectal en Marsella, Francia (2000-2001). Es Psicólogo Clínico egresado con los máximos honores de la Universidad de la Tercera Edad (2022). Ha sido profesor de Anatomía y Cirugía por más de 20 años en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Es miembro del Comité Editor de la Revista Archivos Médicos Dominicanos (AMED). Presidente de la Sociedad Dominicana de Coloproctología (2011-2013), Presidente de la Academia Dominicana de la Medicina (2016-2018) y Presidente de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores (2023-2025). Es miembro del Colegio Médico Dominicano, del Colegio Dominicano de Cirujanos, de la Sociedad Dominicana de Coloproctología, Asociación Latinoamericana de Coloproctología, Academia Dominicana de Medicina, del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) y de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores. Presta sus servicios como Cirujano Coloproctólogo y Coordinador del Internado de Cirugía de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), donde también desarrolla desde el 2022 un programa de Meditación Terapéutica Racional Emotiva. Es escritor de artículos semanales en el periódico acento desde el 2020 y es autor de los libros: Cincuenta Reflexiones. Breve guía para el Homo sapiens y Piensa bien, Vive mejor: Una terapia racional emotiva social. Es reconocido por sus actividades a favor de un mayor desarrollo humano como estrategia prioritaria para el mundo de hoy y enseñanzas de autoayuda basadas en las neurociencias.

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