Así como cuido mi cuerpo tengo que cuidar mi Espíritu = mi Vida.

El Valor Originario (V.O) me ayuda a cultivar y cuidar mi cuerpo, que genera la amistad en la relación con el Otro, con la Naturaleza y la espiritualidad en la relación con el Ser Trascendente, porque somos un cuerpo espiritual…

¿QUÉ ES ESPIRITUALIDAD?

Espiritualidad es la relación de tú a tú, cotidiana y continua, generada por una actividad (pasiva o activa), que me une al Ser Trascendente, al Otro y al Lugar de Vida.

Fijémonos: actividad continua… ¿Es que la persona hace una sola actividad? NO. La persona hace muchas actividades al día…, y en la vida muchísimas…. En cada una de esas actividades que haga la persona puede comunicarse con Dios, con el Otro y con el Lugar de Vida…, el hilo conductor es la “voluntad de Dios” y la aguja “mi Valor Originario”; en ese sentido, todo lo que yo haga me mantiene unido a Dios, al Otro y al Lugar de Vida. Así puedo hacer que mi vida sea oración continuada… Soy, contemplativo en la acción, según la espiritualidad de San Ignacio de Loyola.

La raíz, la base de mi espiritualidad personalizada está en mi V.O, lo que le da sentido a mi vida. Lo que me sacó de ni casa. Ej.: …mi abuelo me pregunta “mi hijo, que tú vas a ser cuando seas grande?”; “quiero ser padre”; esa fue mi respuesta espontánea en 1954, tenía 10 años.

Después, yo me pregunto: ¿para qué quiero ser padre?, para salvar las almas… Eso me sacó de mi casa, a los 14 años y me lleva al seminario diocesano Santo Tomás de Aquino, Santo Domingo, 1958.

Sigo preguntándome: ¿dónde vivir como sacerdote? Donde haya más necesidad. Salgo del seminario y entro a los jesuitas el 7 de septiembre 1966. Y…, ¿Con quienes vivir el ministerio sacerdotal? Acompañando campesinos, campesinas y obreros migrantes irregulares, empobrecidos y violados en sus derechos vitales en la Frontera Norte.

A los 30 años de edad fueron apareciendo los rostros de “las almas”: los campesinos en asociaciones agrícolas; rostros de las mujeres en los Centros de Madres y de los niños en la catequesis; rostros de jóvenes en grupos juveniles… También, rostros de los religiosos y religiosas acompañados en EE.EE; rostros de los inmigrantes obreros haitianos irregulares en las plantaciones de bananos de la Línea Noroeste; rostros de los catequistas y animadores comunitarios… Septiembre 1974, llego ordenado sacerdote a la Parroquia Ntra. Sra. De la Altagracia, Loma de Cabrera. 20 años después de la pregunta de mi abuelo. Dios tiene una sola palabra y se va clarificando en el proceso de ir viviendo la opción vital…

Vamos a hacer el siguiente ejercicio:

  • ¿Qué es lo que le da sentido a mi vida?
  • ¿Por qué y para qué salí de mi casa?
  • ¿Dónde estoy viviendo lo que le da sentido a mi vida?
  • ¿Con quiénes y cómo estoy viviendo?
  • ¿Cómo me estoy ganando la vida (trabajo de subsistencia…)?
  • ¿He sido coherente? ¿Por qué?

Eso que le da sentido a mi vida es la “semilla de Dios” sembrada en mi corazón y la cultivo con todo lo que haga: sirviendo, compartiendo, solidarizándome, respetando, manteniendo la disponibilidad, la alegría, el sentido de totalidad sin reservas…., a quien sea, donde sea, a la hora que sea…. Porque ese es mi Valor Originario.

¡!Atención!! También la cizaña puede crecer en mi corazón: envidia, rechazo, vagancia, egoísmo, competencia anulante, afectos desordenados…

Entonces, la Fidelidad Creativa mantiene mi comportamiento apoyado en valores, especialmente en mi V.O, así se va definiendo un estilo de vida y va apareciendo una personalidad: EL SIERVO, LA SIERVA > Leer despacio: Is. 42,1- 9 porque nos mantenemos en relación contìnua con Dios, con el Otro y con el Lugar de Vida tenemos una espiritualidad personalizada apoyada en lo más íntimo de mí ser, en lo más mío de mí: mi Valor Originario. La semilla de Dios. Lo que me sacó de mi casa, lo que le da sentido a mi vida…

El V.O. es mi Absoluto personal, es innegociable. Así superamos el rito, que solo exige rúbricas, superamos las apariencias y el qué dirán. Así superamos odios, rencores y seguridad, que nos corroen. Así superamos las ideologías, que nos amarran a los intereses personales y de grupos…

Si mantenemos la fidelidad creativa al Valor Originario, la radicalidad evangélica me da el modo propio de mi relación con el Ser Trascendente, el Otro y el lugar de vida. Ahí está la base de mi espiritualidad personalizada.

Lo que determina mi actuar es lo de dentro, no lo que viene de fuera. Ordinariamente nos dejamos descentrar, afectiva y racionalmente, por lo malo que recibimos de quien sea, o por espejismo personal (idealismo). que nos aleja de la realidad dejándonos llevar del Mal Espíritu y actuamos mecánicamente por reacción inmediata…

Siempre tenemos que actuar apoyados en lo que le da sentido a mi vida, que es lo que llevo dentro de mí, pensado, asumido libremente para ofrecerlo al otro, porque dando lo que espero, recibo lo que quiero…

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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